viernes, 28 de diciembre de 2018

FIRME, A PESAR DE LA TARDANZA

Y anoche veía un documental de algo verdaderamente cruel, algo que quizá ignoré por años siendo parte de una sociedad que no concibe sus platos de comida sin un pedazo de carne en cada plato. Fue realmente crudo ver cómo mataban a un pato cortando su cabeza con un hacha súper afilada al igual que escuchar a un par de niños decir lo inteligentes que son los cerdos, pero que a su vez no debían encariñarse con ellos porque en un par de meses se convertirían en tocino.

Me remontaba de repente a mi infancia y recordaba aquellos momentos en el que la tía con tantas hagallas cortaba el cuello de pollos y gallinas hasta verlas desangrar y aletear en su agonía. A decir verdad, no disfrutaba para nada esa escena, pero al momento de comerlo, lo hacía con gusto y hasta pedía repetir. Para completar este flashback, recuerdo como si fuera ayer aquellos días en los que un hombre pasaba cerca a mi ventana golpeando a una vaca con un látigo, llevándola directo al matadero. El cuerpo de ese noble animal bañado en sangre y mis ojos colmados de lágrimas incontenibles. Y ni hablar del último día, cuando a mis 9 años presencié por última vez el aberrante espectáculo de una corrida de toros.

Los últimos meses he llegado a sentirme como un completo idiota al darme cuenta de que me tarde tanto en darme cuenta de esta triste realidad que no debería competer a todos, y más a mí, el que algún día quiso ser veterinario y aquel que siempre ha sido un total defensor de los animales, aquel que siempre ha amado a sus mascotas con el alma, aquel que le duele el hecho de ver cómo desaparecen nuestros bosques y fallecen nuestros ecosistemas ante el arrasante movimiento de la industria y sus tentáculos inhumanos.

Alguien algún día preguntó por la diferencia entre un cerdo o una vaca y un perro o un gato en casa. Hoy puedo decir con certeza de que no hay ninguna, pues todas estas especies gozan de una inteligencia asombroso, de una capacidad gigante de asociarse tanto con los suyos como también con los „humanos“. Y es que sí, es impresionante ver como un par de vacas pueden establecer una amistad tan bonita que no tiene nada que envidiar a la de un par de personas.

A decir verdad, varias veces somos tan ingnorantes, que hasta me da rabia conmigo mismo. El hecho de ver cómo se sé sobre-explotan nuestros océanos, se aniquilan nuestras selvas por darle vida a una industria devastadora, me enerva sobremanera. Y es ahora, aunque quizá tarde que decidí dar un paso más en pro de el aire que respiro y de la madre tierra que me rodea y que a su vez agoniza en sus arduos intentos por sobrevivir.

Hoy, más allá de haberme convertido en vegetariano por salud, decido empezar mi ruta hacia el veganismo por también por el medio ambiente, por los animales, a los cuales amo con el corazón y el alma. Hoy me parece inaudito el hecho de que en la industria, un litro de leche requiera cerca de 1,000 litros de agua para su producción. Hoy, doy un paso adelante en favor de aquellos, que aunque sin vos, parecen ser más inteligentes que nosotros mismos, hoy con convicción me encamino en una ruta ardua pero que llena de satisfacción el ser de este ser algo salido de lo común y de los corriente.
Leo RG.

lunes, 24 de diciembre de 2018

LA OPORTUNIDAD

Y finalmente llega la navidad de un año más; esta vez la situación es totalmente diferente para mí, esta vez no tuve que preocuparme por pedir o mejor dicho por implorar por un permiso en una empresa para pasar estas fechas en casa junto con los viejos y mi hermano. En esta ocasión el tiempo ahora lo tengo por decir así de sobra para compartir con ellos; al parecer finalmente el universo conspira sin inconvenientes a favor de una navidad en familia.

Ahora bien, debo confesar que la navidad desde la época de mi infancia dejo de importarme en gran medida y paso a ser una fecha algo “cansona” y triste para mí. Y es que el hecho de ver a mi viejo cada año pasado de cervezas antes de las 7 de la noche, gastándose la “platica” con sus “amigotes”, si que me sacaba de nota; eso por un lado y por el otro lado estaba el hecho de que mamá tuviera que irse de casa bien temprano a trabajar durante casi todo el día, cosa que terminaba por derrumbarme, aburrirme y ponerme mucho más que triste.

Poco a poco fueron pasando los años, fui creciendo y empecé a explorar el mundo de forma más detallada y profunda; fue entonces cuando fui descubriendo ciertas irregularidades en medio de esa vil herencia que nos dejó la dichosa “conquista” española, herencia que termino por separarnos del sol, la luna y la madre tierra y de paso nos arrebato muchas de las bonitas costumbres de los antepasados, ligándonos así a lo foráneo en medio de la selva de cemento.

¿Bueno o malo? ¿Quién sabrá? Opiniones, millones ¿Una verdad absoluta? Quizá no. Que lindo sería que en algún momento de nuestras vidas pusiéramos en práctica el verdadero concepto de la “religión” y empezáramos a reconectarnos con nuestras raíces, con aquello que verdaderamente y por ley universal nos pertenece.

Retomando el tema navideño, tenemos por otro lado la figura materialista y algo capitalista de la navidad. Para millones de personasen el mundo no hay navidad alguna si no hay, por ejemplo; ropa para estrenar, pavo relleno sobre la mesa, un árbol navideño gigante en medio de la sala y lleno de regalos para dar y una gran fiesta para celebrar. Son muchos aquellos los que se endeudan hasta el cuello para darse uno que otro lujo y poder también darles a sus familiares uno que otro regalo. Grave error.
¿Cuántas cientos de miles de cartas dirigidas a “santa” o al “niño dios” llenas de deseos materialistas, cuando el espíritu de esta celebración puede ser cualquier cosa menos eso, algo material? Al parecer estos millones de personas creerán que con regalos lograrán compensar los errores cometidos a lo largo del año. Quizá muchos creen que el celular de la más reciente tecnología, el videojuego más moderno, un par de zapatos de moda olas joyas más finas y lujosas compensan al final del año aquellas veces que sin razón alguna maltrataron física o verbalmente a sus seres más queridos. Pero, ¿Acaso no es la navidad un tiempo de reflexión, amor, desprendimiento y perdón; donde lo más importante son la humildad y esos buenos deseos que nacen directo del corazón? A estas alturas del partido, cada uno contará con su propia respuesta allí en medio del alma.

Hoy, después de vivenciar una que otra experiencia y de sortear algunas etapas de mi vida, puede decirse que de manera algo intensa; me encuentro ahora disfrutando de ese amor bonito que solo mis viejos y mi hermano han podido brindarme; disfruto también de lo bonito del pueblo que me vio crecer, de sus montañas alrededor, sus veredas en el campo, su calor algo intenso, del abrazo cálido de los pocos amigos que conservo, de la comida deliciosa de mamá, de una que otra “pola” en compañía de mi viejo escuchando una que otra rola de “Chente” o Diomedes.

Es hoy cuando camino la vida de manera descomplicada pero siempre comprometido con las conspiraciones positivas del universo; he decidido vivir de lo básico y día tras día intento hacer del amor y de la felicidad, mi religión y mi estilo de vida, amando, respetando y defendiendo todo aquello que me rodea; personas, animales, árboles, montañas, ríos y cada parte que compone a nuestra madre tierra. Por supuesto que no apoyo al sistema devastador y a esa industria apabullante que en su búsqueda insaciable por el lucro y las riquezas nos destruye segundo a segundo. Pero más que llenarme e incitar al odio para con todo lo malo, trato y trataré de concienciar a los míos para generar de algún modo cambios positivos en nuestro entorno; porque se trata de poder dejar la ignorancia a un lado, dejar de hacernos los ciegos y los de oídos sordos y salir a defender aquello que es fundamental para la vida misma.

Así las cosas y a vísperas de un nuevo atardecer y una nueva navidad, he decidido entonces darme una nueva oportunidad para pasarme una verdadera y humilde navidad al lado de los míos; y qué más da si no agradezco cada mañana al dios de mamá y papá o si solo hay “huevo y arroz en el plato” cuando lo verdaderamente importante no solo para estas fechas sino más bien para todos los días de la vida, son el amor bonito, el abrazo lleno de buena energía y las sonrisas colmadas de felicidad verdadera.

LEO RG


viernes, 14 de diciembre de 2018

ALGO MÁS QUE UN "HASTA LUEGO"


Y nuevamente ha sido la bicicleta la ruta de escape para ese feo sentimiento atado en la garganta y en mitad del pecho. Sentimiento de idiotez y algo de inconformidad tal vez. Una vez más el pesar que sería diferente resulto ser una pésima idea.

Qué más da quién pueda leer el texto en cuestión, cuando a estas alturas de la situación eso en lo que menos importa, pues escribir no siempre se trata de complacer a aquellos que leen, simplemente se trata de plasmar en un texto eso que te rodea, te apabulla, te vuelve una nada y que de cierta forma te derrumba.

Y pensar que cientos de veces por estos últimos meses pensé en proponer una amistad de verdad, el hecho de poder escribir de vez en cuando de manera casual solo para hablar de cualquier cosa me parecía una idea genial para con una persona a la cual le tengo un cariño absoluto; pero como muchas veces y como unos pocos hicieron premonición, era una idea para nada buena.

¿qué sí duele? Pues claro que lo hace y más cuando no quieres perder contacto con alguien a quien quieres de bonita forma. Es algo imposible describir eso que se te cruza por la cabeza en ese momento en le que escribes o dices algo solo de manera casual y sin ninguna mala intención, pero que termina por convertirse en ese pequeño viento que termina por desatar algo así como una tormenta irreparable.

Ahora es más que inútil decir lo siento o cosas de ese maldito estilo. Ahora no queda más camino que la resignación y dar así un paso al costado. Nada de lo positivo que imaginaste se hará real, así que deja de estorbar, interrumpir e invadir un espacio al cual ya no estarás llamado a formar parte ni siquiera de forma mental.

Llega el momento para que dejes de ser idiota y algo iluso, obviamente nada volverá a ser lo que algún día fue. Aquellas charlas por encima de los 60 minutos al parecer solo fueron un flash back de cosas bonitas que pasaron, donde la confidencia pudo llenar el espacio de buena energía. Pero nada más.

Ahora queda nada más que ser consciente de que de los recuerdos nadie vive; no fastidies, vive y deja vivir que la vida va para adelante, el futuro es incierto y por más que pienses y trabajes en pro del mismo, no sabes lo que te espera. Hoy aquí, mañana quien sabe.

Leo RG


sábado, 1 de diciembre de 2018

ANTES DE DORMIR

Qué vaina es desempolvar aquellas fotos de lugares que se robaron toda tu admiración y de los que algún día ni ni quisiste salir. 

Ese preciso momento en el que abres la maleta de los recuerdos con la única intención de darle un respiro a  aquellas imágenes llenas de los más bonitos recuerdos, pero que de repente no solo te topas con tan solo imágenes, sino que también por ahí de paso azoman sus narices; postales, cartas y cositas así que de inmediato te roban un soplo de melancolía.

Ahora bien, en este caso la cuestión, aunque quizá se roba un par de lágrimas, no se trata de tristeza e incomodidad. Es en esta oportunidad algo completamente diferente y hasta bonito. El hecho de leer cada palabra plasmada allí hace ya un par de años y darse cuenta de que algún día fuiste capaz de conquistar el amor de una persona sensacional, hasta tal punto de notar el cariño con el que dicha persona se tomó su tiempo para hacer cada una de estas cosas para tí. 

Nuevamente lucen hermosas aquellas fotografías sostenidas por aquellos imanes color plata en la pared junto a la cama; basta con tan solo cerrar los ojos para viajar a cada uno de estos rincones que yacen apenas a más de 9000 kilómetros a la distancia. 

Hoy me dedico a conservar y valorar lo bonito de lo que ha sido y a liberar el ser de cada cosa mala y triste. Hoy es un buen momento para aprovechar y de nuevo agradecerle a la vida por ese tan maravilloso que puso a mi disposición en alguna parte del camino. Hoy se le envía un abrazo a la distancia a aquellas personas que en algún momento te amaron y que amaste al igual o más; hoy se le pide al viento que susurre a su oído "gracias totales".

Leo RG

viernes, 30 de noviembre de 2018

ELLA

Apenas anoche, cómo muchas otras recordaba su bella y tierna sonrisa, sus hermosos ojos sin punto de comparación y ese carisma que tanto me enamoró. 

Es increíble la manera en la que el tiempo se evapora en el día a día, cómo las oportunidades y los bellos momentos se nos escapan de las manos y cuando queremos actuar, para bien o para mal, termina muchas veces por ser demasiado tarde.

Y bueno, aquí estoy, letra a letra pensando en ese ser tan especial, esa mujer que me hizo sentir lo que puede llegar a significar el verdadero amor. Esa persona con la que en la mayoría del tiempo pude ser yo mismo. Ella que congenió con mi modo de vestir, mis ocurrencias y chistes sin gracia, ella que cuando sonreía cambiaba de una forma tan bella mi mundo, muchas veces hecho trizas. 

Alguien anoche me hizo caer en cuenta lo idiota que muchas veces fui, orgulloso, soberbio, celoso e imbécil. Le pedí disculpas a esa misma persona, mientras que por dentro me sentía de lo peor por haber sido tal persona.

Recuerdo también cuando nos dedicamos a tan solo ver las estrellas y ella era una de ellas. Amaba tenerla ahí a mi lado, recostada en mi hombro, tomando mi mano. Bastaba solo eso para sentirse genial en medio de la noche y el silencio. 

Ella, definitivamente ocupa y ocupará un lugar mega importante en el corazón mío. Mi más profundo respeto, admiración y cariño para ella.

Para ella estas palabras que tal vez algún día llegue a leer, qué más da si es de su agrado o no, cuando lo que aquí importa es poder expresar lo que se siente de la forma que mejor puedo, escribiendo. 

Ella, quien puede que no sea, ni llegue a ser más la princesa de mi vida, pero no por eso dejará de ser una princesa de carne y hueso, con virtudes y defectos, que lucha por salir adelante y que no se rinde por más duro que sea el camino.

Ella, única e irrepetible.

Leo RG

domingo, 25 de noviembre de 2018

MÚSICA MAESTRO Y LETRAS AL AZAR


Speaker a todo volumen sobre mis libros de alemán, recién terminaba de sonar Friends will be friends y ahora al mando del ambiente en la habitación We are the champions. Así es tarde y noche dedicadas a Queen; increíble banda que con sus tonadas logra liberarme de tantas cosas en medio de mi bella ciudad de la furia; cada sonido, cada tonalidad, cada letra directamente penetrando cada fibra de este cuerpo acomodado a veces en el limbo de la estupidez, de la idiotez y la incertidumbre.

Me preguntaba apenas hace un par de segundos sobre lo que se sentiría tener un amigo de verdad, sin importar su género, sencillamente un amigo; alguien a quien poderle confesar de esos secretos que a veces consideramos eternamente intransferibles. Alguien que escuche cada pendejada que se te ocurra, que te aconseje desde el corazón, que te de la mano en las peores y te convenza de que todo estará realmente bien. Es que a decir verdad ya hace un par de meses que ese sentimiento se ausenta de mi ramillete de la sensibilidad.

En estos momentos escribo en total desorden y la verdad no me importa si confundo, aburro o sorprendo a quien esto pueda leer; pero es que así es la cosa y para este escritor fuera de lugar y categoría lo que verdaderamente significa escribir, es el hecho de poder plasmar en letras lo que abruma, alegra o reprime al corazón y sus amigos el alma y el espíritu. Es por esto que escribir forma parte inamovible de mi triangulo saludable.

La música continúa su terapia reparadora y yo simplemente dejo caer mis dedos sobre cada tecla para que de repente surjan las palabras y las frases logran así rellenar el papel.
Sentimientos encontrados como siempre, alegrías, ganas de llorar, soledad crónica, delirios de estupidez y orgullo. Qué más da, sea lo que sea pase lo que pase aquí seguimos en pie de lucha con la plena aceptación de que la vida nunca será perfecta y de que la gente llegará y quizá también se marchará, el eterno círculo de los "ires" y los "venires", en el que se extraña, se ama y en el que algunos terminan odiando.

A partir de hoy debería excluir de mi vida aquella frase que reza; “de esta agua no beberé” porque simplemente la vida te responde con la otra que dice; “al que no le gusta el caldo se le dan dos tazas” y te remata con ese “nunca digas nunca”. A partir de este momento debería considerar enserio las palabras y consejos de mamá en lo que al tema del amor respecta. Pero bueno, mientras eso sucede solo queda seguir el curso del reloj que nunca se detiene, intentado dejar huellas memorables e imborrables en aquellos que estuvieron, están o que llegaran; confiando en que algún día llegue el exorcismo que logre llevarse de una buena vez eso que solo logra arruinar mis intentos por hacer las cosas de esa forma anhelada.

Leo RG


domingo, 18 de noviembre de 2018

718 AL CREPÚSCULO


Tic, tac, tic, tac. Allí las manecillas de una reloj que no deja de latir, que se resiste a dejar de palpitar. Si, es el imparable reloj del día tras día, el reloj de esta vida que te anuncia que el tiempo se te está yendo de las manos a una velocidad abismal.

Mañana ya será un lunes mal en esta carrera, hace unos minutos parecía que se asomaba el viernes, sonreías porque llegaba el fin de semana, compartirías tiempo de calidad con la familia, los amigos, la persona que te trae loco, o tendrías tiempo para llevar a cabo cualquiera de tus pasatiempos. Pero esas 48 horas llegan a una agonía más.

En tan solo cinco horas será un nuevo día, los pájaros entonaran su canto, el despertador sonará de nuevo muy temprano, el calentador del agua quizá tardará en ofrecerte las tan anheladas gotas de agua tibia, el detestable y apabullante tráfico inundará una vez más las apacibles calles de la selva de cemento. Para algunos no habrá tregua en su batalla por no llegar tarde a ese trabajo que tal vez no sea de tanto agrado, por otros por el contrario, no será del todo malo, porque simplemente aman a lo que se dedican ocho o quizás un par de horas más la mayoría de los días de la semana.

¿Alguien por aquí se ha detenido en frente del espejo al amanecer y se ha visto completamente feliz y optimista por lo que es y tiene?  ¿O simplemente se dedican a disfrazar la realidad en la que viven y pasan cautos ante la sombra de sus propios cuerpos reflejados ante el cristal? Sea cual sea la respuesta que se les venga a la cabeza, aquí un consejo; agarren a esa ignorancia de las pelotas y arrójenla bien lejos con todas las fuerzas de su ser, porque es la ignorancia un enemigo insaciable, un asesino en serie de ilusiones y anhelos.

¿Y qué tal si cada mañana al despertar respiramos profundo y llenamos nuestro aura de solo cosas buenas, de puro amor, de cantidades alarmantes de sonrisas sinceras, de abrazos vibrantes, palabras dulces, y miradas halagadoras? ¿qué tal si, sin ser una fecha especial le expresamos todo ese amor que llevamos dentro a las personas que se encargan de hacer nuestro mundo más placentero, a aquellos que siempre dan lo mejor de sí mismos para hacernos ver y sentir cosas inolvidables en esta vida llena de altas y bajas?

Es cierto que la vida no es ningún jardín puro lleno de rosas, claveles, hortensias de miles colores y demás belleza. En esta fase del tiempo universal también tenemos que toparnos con toda clase de inclemencias, camufladas en momentos tristes, penurias, personas que nos hieren hasta el alma, ese “no” que nos destroza el corazón, esos rechazos que nos quiebran las rodillas y muchos otros factores que nos intentan llevar a desfallecer de manera rotunda; tanto así que alguna vez en medio de la soledad podríamos llegar a pensar en la idea estúpida de dejar todo a una lado, de no continuar en pie y simple y llanamente llegar a decir: “ mi vida vale un carajo, no la quiero más” o cosas de esta índole.

Pues ahora bien, la cuestión es saber si en verdad vale la pena rendirse o si vale la pena cosechar odio o rencor hacia alguien o algo. Si vale la pena renunciar a nuestros sueños porque algo nos salió mal una o mil veces, o si es una buena decisión dejar de amar porque las cosas en el amor han sido en su mayoría sinónimo de ingratitud o catástrofe. Para esto sería bueno reflexionar tras cada paso que se da, hacer trazabilidad y ver si fue bueno o malo, y en cualquiera de los dos casos ser agradecido con aquello y aquellos que nos rodean porque ellos están ahí por conspiración universal, ellos tienen una razón de ser, ellos al igual que nosotros somos seres perfectos capaces de cualquier cosa, solo basta con creernos la idea y ponerla en marcha hasta que pase de ser un sueño loco o tonto a una realidad palpable, tangible e inolvidable. Porque dos cosas son inamovibles; la vida es solo una y de un presente optimo depende el nirvana de un futuro grato e inolvidable.

Leo RG


viernes, 9 de noviembre de 2018

UN RESPIRO MÁS PARA EL ALMA


Y un día estás ahí, tirado en la cama y como de costumbre viendo al techo; solo, meditabundo, pensando en lo que pudo pero que no fue, en lo que fue pero que salió mal, en las metidas de pata que algún día cometiste, en los momentos de alegría infinita que algún día experimentaste. Y así cada segundo se va volando.

Una cosa es cierta, para ninguna situación hay marcha atrás. Lo hecho, hecho está. ¿Hay acaso tiempo para el arrepentimiento? Tal vez, pero el efecto, positivo o negativo ya está hecho, ya está tatuado en el alma y el corazón, propios y de los demás. Y por más que pueda haber perdón o algo similar, la vaina es algo irreversible, imborrable.

¿No les pasa que de vez en cuando se preguntan por qué terminaron hiriendo los sentimientos de aquellas personas que en algún momento de la vida amaron tanto, hasta el punto de haberlos considerado el “amor de la vida”? Aquellos instantes arrunchados en algún sofá o cama del mundo haciendo planes para un futuro que de seguro en muchas ocasiones no sería más que una falacia universal. Disque contemplando la posibilidad de tener hijos, una mascota, una huerta en el patio trasero de una casa propia, viajar por el mundo o darle la vuelta a un país en bicicleta.

Hay momentos en los que la camino y la vida es nada más que color rosa, el sol brilla a plenitud, caricias, sonrisas y besos, vienen y van de manera desbordada. Uno y dos, terminan por convertirse en una sola piel sin la necesidad de dejar de ser uno y dos. Que cosa más placentera es despertarse al lado de la persona que suspira cuando te ve, de esa persona que sin importar como te encuentras, ilumina tu vida con una mirada profunda, con una sonrisa sincera e intachable.

Por el contrario, que vaina tan dramática y drástica termina por convertirse a veces la vida, cuando entregamos cada fibra del cuerpo y cada gota de ese sentimiento llamado amor a una relación. Y esa relación empieza a desmoronarse poco a poco por un abismo profundo sin escape, asfixiante, lleno de oscuridad y lágrimas cargadas de dolor.

Crees que el mundo a tu alrededor se derrumba, que ya la vida pierde sentido, que sin él o ella ya no podrás seguir pa´ delante. Se te mete en la cabeza la estúpida idea de que ya nadie te amará tanto como esa persona lo hizo y hasta planeas bloquear toda la esencia que te compone como ser humano para no volver a amar, porque simplemente crees que no has nacido para eso, que si te vuelves a enamorar, volverás a sufrir y demás pendejadas.

Llegas por consiguiente a sentirte condicionado para actuar ante la vida y disfrutar de su misterio, crees que enamorarse de nuevo es la peor decisión que se puede tomar y hasta piensas en convertirte en lo que no eres para evitar ser vulnerado o hasta llegas a flagelarte tan fuerte que te convences de que eres una mala persona y que solo sirves para hacer triste a los demás y que solo causas problemas.

Pero dejémonos de vainas y aceptemos una cosa. El ser humano aparte de estar compuesto en su mayoría por agua, también está compuesto de puro sentimiento. Nacimos para amar y sentirnos amados, estamos hechos de carne y hueso y cada una de esas fibras que también nos componen vibran al unísono cuando alguien “nos mueve el piso”. Unos eternamente racionales, otros sentimentales al extremo; sea como sea, somos únicos e irrepetibles y si no compaginamos con alguien en una totalidad y las cosas dejan de fluir porque definitivamente no te soportan más y terminan admirándote solo cuando estás dormido en la tranquilidad de una cama. No te inquietes, acepta el movimiento universal, no vayas contracorriente, respira profundo y confía en que alguien más tarde o temprano lidiara con gusto con tus demonios, de repente por cualquier calle, de cualquier ciudad, te tomará de la mano y se recostará en tu hombro, te robará uno que otro beso en el momento en el que menos se te ocurra y se robara tu atención hasta quizá volverte loco una vez más.

Solo cabe recordar que no debemos cambiar por nadie, ni nada; que si cometes errores graves, intenta aprender de ellos, reconócelos y asegúrate de no volver a cometerlos. No viajes al futuro sin antes haber vivido al máximo ese presente que te rodea. Di lo que sientes, expresa lo que llevas por dentro y si quieres darte un paseo por el pasado, que sea nada más para darle un saludo a los bellos recuerdos sin la necesidad de aferrarte a ellos.
La vida en este pequeño universo es solo una, nunca se detiene porque el show debe continuar. Así que no queda de otra que amar aunque quizá no sea el merecimiento de muchos. Recordar que todo acto tiene reciprocidad y de que tarde que temprano los malos actos, no tienen consecuencias llenas de rosas; no somos quien para juzgar, que de eso se encargue la vida en sí.

Leo R.



lunes, 22 de octubre de 2018

SOMBRA

Y concluida la intrépida y resonante oración le doy play de nuevo a la música, mientras que por otro lado el reflejo de la luz que se cuela por la ventana me recuerda la importancia de no desfallecer y me enseña el reflejo de una melancolía tatuada en la baldosa blanca incrustada en el piso del pequeño cuarto.

El color oscuro invade cada rincón del lugar y es a penas la luz del aparato en frente de mi cara el único foco de iluminación.

La cuerdas de la guitarra eléctrica retumban en el único pequeño parlante que permite la salida del sonido. En ese momento la letra de la canción me recuerda el deseo de morir de viejo y más no de soledad.Amarga e incoherente soledad, definitivamente no eres mi tipo le susurro al oído.

A veces quisiera convertirme en canción y viajar de onda en onda hasta cualquier lugar del universo, desvanecer ante los oídos de grandes y pequeños o simple te ser el eco que retumba pero que al final termina por fundirse en el rincón de un lugar desierto.

Hoy en mi intento de vivir en felicidad y de volver a lo básico, enfrento de frente mi lucha con mi sentimental corazón y el apoyo de las más grande de las melancolías.

Extrañar lo bonito no representa echar de menos una costumbre, porque claramente la costumbre siempre ha sido sinónimo de aburrimiento y cuando está pide marcharse yo le abro la puerta con el mayor de los gustos. Otra cosa quizá es aferrarse siempre a lo que de la nada te saco una sonrisa sincera, una sonrisa del alma, una sonrisa sin filtro.

Ahora la noche se torna más fría de lo común, gotas de lluvia rozan la ventana y son amortiguadas por los tejados vecinos, mis pupilas ahora pretenden cerrarse y con el corazón acelerado tecleo este final, final de un texto más escrito por aquel loco que un día creyó en no poder ponerle ni siquiera el punto a la i.

Le.                      Le...

domingo, 21 de octubre de 2018

HOY POR HOY


Y aquí no vamos de nuevo, o al menos eso creo.

Es el momento en el que decir “te extraño” “te echo de menos” o “te pienso” al parecer no tiene nada de sentido y mucho menos reciprocidad. No quiere decir que aún por este lado no se sienta nada de eso, porque de pensarse así estaríamos incurriendo en una gran mentira.

La cuestión ahora se trata de no sentirme tan idiota por escribir algo y no recibir algo a cambio, de ser consciente de que ya no se es importante y puede que lo que provenga de mí ya no tiene el mismo sentido o no merece ni rastro de su atención.

En la madrugada de este domingo despertaba de repente tipo 3am, todo alrededor representaba calma menos los latidos del corazón, porque de inmediato quise marcar para escuchar esa voz, tu voz.
Y es que la pura verdad es que cada día algo de ti quiero saber y aunque cada día te siento más que lejos, aún parte de tu voz susurra a mi oído y parte de tu perfume se pasea de vez en cuando por las fibras mi piel.

Puede que se llame resignación, desilusión u olvido. Qué sé yo, cuando hoy en día te sigo llevando en mis oraciones cada noche y con muchas pequeñas cosas logro recordar tu sonrisa y gran parte de ese ser bonito. Algo que sí puedo garantizar es que no se trata de necesidad u obsesión, eso definitivamente no va y no tiene lugar en esto.

En estos días alguien me dijo que el olvido significa no querer, fue en ese momento en el que caí en cuenta de que te quiero, es más, es algo que no he dejado de hacer; y es por eso que poco a poco he intentado de dejarte de joder la vida de forma total. Porque dime tú, qué de bueno está en ser o representar algo negativo para alguien a quien se quiere mucho. Nada bueno diría yo.

Y aunque claro, que he intentado escribir un par de veces mensajes directos y neutrales  y que definitivamente seguir escribiendo textos para compartir contigo sentimientos y demás seguirá siendo parte de mi itinerario hasta aquel día en el que quizá por cosas del destino me quede yo sin la única lectora por la cual lo hago; solo pretendo dejar en claro de que cada cosa ha sido y será con el mejor de los ánimos.

Hoy, la espera de algo que no sé si pasará se hará a diario más larga y no quedará más remedio que levantar la cabeza, aceptar lo malo para no volverlo a cometer y meterle todo las ganas a la vida que nos toca y se nos presenta, porque aunque muchas cosas puedan ser influenciadas desde nuestro propio actuar, el destino está ahí latente y puede que de repente la luz verde se ponga y nos llene así de sorpresa o desilusión. Como dicen por ahí “Hoy estamos aquí, mañana quien sabe”.

Le…                    Le.





lunes, 15 de octubre de 2018

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS Y UN CORAZÓN ALGO APACHURRADO


Y es que hace rato, desde aquel septiembre hace un año, que no se me arrugaba tan feo el pinche corazón.

Así como cuando piensas que un apego sentimental no te va a volver a robar ni una sola lágrima pero, ¡qué va! Sigue sucediendo. Cuando no es la tristeza por un amor pasional, son las lágrimas por el amor fraternal y por si fuera poco llega la ñapa por el amor de patria, por ese sentimiento latino que se lleva anclado en medio del alma.

Pero, ¿qué me dices cuando esté afamado tríptico se te junta en un solo día, en una sola tarde, en un solo corazón? Pues tal cual, así pasó.

Empezaré por decir o quizá recordar que no pertenezco ni de cerca a la mayoría de esa gente racional, de corazón duro, que se guarda los sentimientos en cualquier ocasión. Por el contrario, pertenezco a ese otro tanto que le pone el corazón a casi todo desde el principio, de esos que se apega al cariño y a la buena vibra de las personas, de esos que reconoce en una mirada y una sonrisa la calidad de muchos a su alrededor. Y aunque suene más o menos bonito, la cuestión no es en su totalidad tan positiva.

Todo comenzó esta madrugada, cuando como de costumbre desperté de repente y lo primero que hice fue mandar la mano al teléfono para revisar si de pronto había recibido algún mensaje de aquella señorita, alguna señal que me hiciera saber si de sus propios medios si habría llegado sana y salva a su casa. Así llega el momento en el que me pregunto si fui de nuevo inoportuno con mi último mensaje o muy severo con mis palabras en mi más reciente texto. En fin, ni idea, terminó por preocuparme más de la cuenta o sigo siendo patético.

Así las cosas comienza a avanzar la mañana, yo decido arreglar mi cuarto y mi hermanito, en medio de sus sueños sigue dándole vueltas a la cobija. De repente, me entra una cosita lo más de fea entre pecho y espalda, y así caigo en cuenta que los casi diez días en compañía de mi pulga, quien ahora parece más un King Kong, llegaban hoy a su fin.
A decir verdad no creí que me fuera a encariñar tanto con él y más cuando hace doce años solo lo recibía como un intruso. Pero el pelao' tiene su magia y la sangre también, causando cosas bonitas entre los dos.

Decidimos invertir nuestra mañana viendo una serie, mientras recochábamos, reíamos y hasta de vez en cuando nos permitíamos una caricia. Así se esfumó el tiempo y ya al medio día llegaba el momento de su partida. Fue de este modo como se entrecruzaron sus lágrimas junto con las mías en la terminal de transportes. Pensé entonces en la dicha que predice para mí tener un hermano, pensé también como es posible que muchos hermanos en el mundo terminan por odiarse de maneras tremendas.

Paso siguiente y ya camino a casa y creyendo por concluida la cuestión, me voy encontrando al paso una cantidad considerable de niños provenientes del país vecino, desplazados por la tiranía de un poder sin escrúpulos. En ese preciso instante me sentí algo así como una basura; hace menos de una hora estaba pagando una cuenta de restaurante considerable, mientras allí afuera cientos de niños no tenían un bendito pan para pasar el hambre. Triste historia en el día a día de mi bella Latinoamérica.

Y ya en el epílogo de este pedazo de historia, me topo en el túnel de la estación a una mujer indígena, aún vistiendo sus trajes autóctonos, con sus bebé durmiendo a sus piernas y ella, tratando de tejer un majestuoso collar con aquellas perlas diminutos de mil colores. Qué ironía la vida, tanto brillo en su obra y tanto gris en su opaco rostro.

Voy concluyendo mi viaje a casa y cada uno de esos sentimientos se va apoderando de un rincón de este pecho, me apachurran en alma, me llevaban a extrañarla, me llevan a reflexionar, mi invitan a luchar y a seguir valorando mi verdadera raza, mis raíces, mi gente, a no retirarme de la escuela en la que fui educado, esa del amor sincero e incondicional, esa que pone alma y corazón sin importar que algún día cada uno de ellos termine partido en mil pedazos, al fin y al cabo que todo eso que se hace en perfecta combinación con el amor sincero, termina por trascender llenando el espíritu de lo que verdaderamente es vital en esta vida de ires y venires.

Le.Le...

viernes, 12 de octubre de 2018

SI NO ES HOY, ENTONCES PA' CUANDO

¿Qué si incertidumbre? ¿Qué si nostalgia? ¿Qué si tristeza? ¿Qué si ansiedad? Tantas cosas y a la vez quizá nada. Tantas cosas representadas por un vacío inexplicable en el pecho. Tanto y más, tanto y poco. 

Ya ni pasado, ni futuro y el universo sabrá si tal vez algo del presente. La verdad es solo una; y es que a decir verdad le pienso y le echo bastante de menos.

Quizá de su lado no pasa nada parecido, ¿Quién lo sabrá? Solo ella misma guardara en lo más profundo de su ser la respuesta a tal pregunta.

La noche avanza y se desvanecen con ella cientos de pensamientos. La noche se esfuma y por el escenario del recuerdo se pasean tantas escenas que fueron y que quizás no debieron ser o otras tantas que de haberlas hecho realidad hubieran hecho de esta historia algo más memorable y de por sí más bella. 

Escribir se ha convertido en una vaina indispensable para este humilde ser humano; inconforme en ocasiones como muchos, pero soñador, lleno de sentimientos y que le pone corazón a tanto, como otros más. 

Cada letra, cada palabra, cada párrafo, se han convertido en instrumento de expresión inagotable de todos esos sentimientos que se agolpan en la mitad del pecho y buscan de una u otra manera salir a la superficie para ser leídos. Para colarse por aquellas pupilas color mar y decirle a ese corazón que de cierto modo aquí, en la lejanía, el mío sigue latente. 

Y es que siendo totalmente sinceros, no hay razón más sensata para escribir, que el hecho de saber que allí a miles de kilómetros en la distancia aún cuanto con la lectora más hermosa y fiel del mundo. 

Nadie, ni nada puede describir cómo se me paraliza el mundo al saber que ella ha recorrido línea a línea cada texto que se me ocurre en este pedazo de cabeza y aquellos alrededor ni se imaginan cuánto daría por hacer un viaje majestuoso a ese ser y ver que se pasa por tan noble mente en el preciso instante en el que dicha mujer se aventura a leer algo de lo que he escrito. 

Daría tanto en verdad por saber si se dilatan esas pupilas, no sólo de tristeza sino quizá también de alegría. O si ese corazón palpita tal vez algo más rápido; o si de algún modo el dorado de esos brazos termina por erizarse. O viendo del otro lado, quizá es represente algo aburrido, o algo más de lo mismo. 

Pero que más da, la vida también se trata de dar pasos hacia adelante, se trata de expresar lo que se lleva por dentro. De decir cuánto se quiere, cuanto se extraña, cuanto se anhela. Nada ni nadie justifica el hecho de atragantarse con tanto sentimiento y terminar un día más en procrastinación. La cuestión va más allá, va más allá para ser capaz de aceptar que la embarre pero que no me quedaron ni tantitas de ganas de volverla a «cagar»; de que si no se pudo, al menos se intentó; de que si se ama, hacerlo saber. Porque la vida nunca se detiene, hoy estamos aquí, pero mañana ni idea y al final de cuentas vale más una sonrisa sincera provocada por la más tonta de las ocurrencias que a causa del más elaborado de los chistes. 

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APUNTES DE UN CORTO VIAJE

La neblina de la noche.
Las ganas de llamarte por el efecto de la cerveza.
Extrañarte de manera intensa. 
15kms en bici.
Micro en familia. 
Nuevas ganas de llamarte sin el efecto cerveza.
Ese deseo de conectarme para tan solo escribirte directamente que te pienso!
La abuela preguntó por ti. 
El río en medio de las montañas imponentes. 
Curvas, viento, él sonidos de la naturaleza.
El olor a libertad y aire puro. 
Queen a todo volumen.
Tu sonrisa. 
Bellos recuerdos que viví a tu lado. 
Han pasado apenas dos días de desconexión y no te dejo de pensar.
Deliciosas arepas con queso.
Fotografías, aunque fuera de foco.
Ayudarle a tía en su tienda. 
Ver novelas con la nona.
Nació la nueva prima; la nieta número 17.
El amor de Carlos Vives y Claudia Helena. 
Ojo medio aguado, pensarte bonito.
Un nuevo partido de micro con primos y amigos; perdimos 13-11.
Morado en la pierna a causa de un balonazo, ahora tengo la figura del balón bien marcada.
Final de la novela en compañía de la nona. 
Lluvia fuerte y el techo lleva la melodía de las gotas.
Uña del dedo gordo, pie izquierdo, totalmente morada y rota a la mitad.
Desayuno en la finca.
Charla con el nono. 
Escribir bajo el árbol de naranjas.
Hacer fotografías. 
Escribir de esas cosas que llegan a la mente. 
Los dolores azotan el cuerpo débil de la abuela.
Ella dice que se quiere morir y le pide a su dios que se acuerde de ella. 
A mí se me apachurra el corazón.
Escribo un corto sobre su infancia. 
Llueve, las tejas reciben cada gota.
De vez en cuando hasta te sueño despierto. 
Caminar bajo la llovizna, recorriendo calles que desconocía. 
Compro una toalla para bebé recién nacida. 
A girl like you.
Esa forma de comer tan tremenda que hasta me asusta.
El primo Julián tiene Kässefüße. 
Y es inevitable pensar en vos y más cuando se trata de hacer arepas. 
Un nuevo día, 10 para las seis. Nos fuimos de ruta.
Qué ganas de plantarte un beso de buenos días. 
Bocadillos y agua listos para la acción. 
La neblina decora las montañas. 
El frío se filtra por los poros en el descenso. 
Cientos de rocas han invadido la carretera a causa de las fuertes lluvias. 
15 km súper explosivos en ascenso. 
Mano a mano con el hijo menor de quién sería el compañero de ruta en la juventud de mi padre. De no creer. 
Ponymalta y mantecada para recargar energías.
Hace frío, ya en casa; baño de agua caliente. Changua, pan y chocolate. 
Sospecho que la relación entre el tío Eduardo y la abuela no va muy bien.
Comienza la transmisión para el partido amistoso entre Colombia y Estados Unidos. 
La noche es fría y llovizna aún, yo visto mi gorro favorito. 
Inicia el partido y ahora es turno de ver fútbol con la abuela.i
Buenos días.
Y fueron 4 días sin teléfono celular. 
Me conecto, veo tu llamada, deseo escuchar tu voz, te marco; no hay respuesta. 
Hoy, último día alejado de la ciudad. 

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viernes, 5 de octubre de 2018

NOCHE, PEDAL Y LETRAS


Desconozco los grados de temperatura con los que cuenta la ciudad de la furia, ¿serán 10 o tal vez 15? Ni idea, lo que sí sé es que siento frío, aun a pesar de tener puesto pantalón largo, camiseta y saco. Curioso, eh? Yo, sintiendo algo parecido al frío. ¡Qué vaina! Pero así es la cosa.

Decido entonces dejarme ayudar por la chaqueta negra, me visto con ella, subo la cremallera; bolso a la espalda, mochila extra cruzada y emprendemos la ida a casa. Marcaría entonces el reloj las 7 y algo de la noche, el semáforo da luz verde y el pedal se activa.

Esta vez no hay motivos para correr, nadie me espera en casa, nada me espera en casa. Pedalazo tras pedalazo el viento se filtra por mi cara y mi mente divaga por pensamientos alocados, apacibles, incomprensibles; se cruza de repente tu rostro allí en el puro frente de los mismos, no me sorprendo, porque simplemente es un suceso que se ha convertido en hábito.

Una nueva luz roja detiene la marcha, juego al equilibrio pero solo puedo sostenerme algo así como 15 segundos.

La calle 68 cuenta su propia historia, y sus paredes relatan las mías, las nuestras. Se reanuda la marcha, la inercia esquiva los huecos en la carretera y una vez más las luces verdes de aquel bar se roban mi atención, me achantan, me recuerdan una de tantas estupideces cometidas y me pregunto que hubiera sido de mí o nosotros sí tan solo no me hubiera comportado de una manera de la cual solo me arrepiento.

El trancón ya no me altera. Aprendí a ser condescendiente con lo que ya es normal en el caos de esta ciudad. Sigo mi camino, controlo la dirección apenas con mi mano izquierda, la memoria dirige la ruta, mi mente continúa su viaje, se escapa para ver cómo estás pero la imagen no se torna clara. Pronto y de reojo diviso la portería de aquel edificio al cual llegaba como una flecha con tal de solo verte sin importar muchas veces lo corto del tiempo.

Pronto se va agotando el camino y voy llegando al destino, el nuevo cuarto aún no se adapta a mí; yo lo hago porque ya soy un nómada amaestrado.

Los pasadores de la puerta y en la oscuridad me son algo desconocidos, la mascota de la doña late de manera exasperante y yo le ignoro.

Las ganas de escribir me invaden, las ganas de escuchar tu voz, incontrolables, pero esta vez como muchas, solo me puedo limitar a ver tu foto de perfil y anhelar que de casualidad estuvieras en línea.

A ritmo de música voy llegando al punto final, con el alma vibrante y deseosa por salir volando directo al espacio sideral.

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miércoles, 3 de octubre de 2018

CORTO DE OCTUBRE



Y esta mañana he despertado con un hambre voraz, dirás o pensarás que eso en mí es algo normal, pero yo te diría que es algo más allá de lo normal.

Inmediatamente me saboreo los labios y me dan ganas de tener al mi lado un par de envueltos hechos de puro maíz, calienticos y deliciosos. Tal cual como aquellos que dejamos aquel 3 de octubre abandonado en los vestidores de esa tienda de ropa en el centro comercial.

3 de  octubre, día inolvidable por allá hace tres años; pasado por buena comida, lluvia y la mejor compañía, tú.

Es increíble cómo se pasa el tiempo y cómo camina de rápido la vida. Esta mañana, asomado a la venta mientras tomaba el desayuno me inquietaba por el simple hecho de pensar en que fuiste aquel amor que nunca quise que se detuviera. Pero bueno, como decimos en Colombia; “de nada vale llorar sobre la leche derramada” y hay pues que intentar levantar la cabeza, antes que dejarnos llevar por los vacíos que aniquilan en ciertos momentos a la mente y al corazón.

Ahora, aquí desde el colegio sentado en el escritorio a la espera de una nueva clase, retumba en los parlantes una canción llena de sentimiento, de esas que erizan hasta el alma y te roban mejillas fugaces llenas de amor, tristeza y anhelo.

Cuanto daría por poderte susurrar al oído cuanto me hace falta esa sonrisa tuya, tu compañía en el más grande de los silencios, tu abrazo tierno y tu mirada profunda llena de azul claridad.

Le. Le.

martes, 25 de septiembre de 2018

HOY, AHORA


Y es que cada noche durante los últimos meses ha sido inevitable no pensar en vos, en la dulzura de tu sonrisa y la belleza de tu mirada. Cada mañana y cada noche se repite la sencilla rutina de sentarme a la orilla de aquel viejo sofá en las inmediaciones de aquella sala vacía; sea para desayunar o tomar un té al final del día, allí, desde aquel quinto piso, me siento a ver como se pasa un poco la vida, como corre el viento, como las nubes dibujan innumerables paisajes de colores sensibles pero al mismo tiempo apasionados.

Hoy no vengo a plasmar palabras que representen ilusiones perdidas y tampoco que le den vida a ilusiones posibles; hoy estoy aquí frente a esta computadora para liberar el alma de tanto sentimiento contenido allí en las profundidades de mi corazón y mi alma.

Hoy quiero que sepas que ya tengo un doctorado en viajes fugaces en los que de vez en cuando voy en tu búsqueda, viajes para los que solo hace falta cerrar los ojos y respirar profundo, viajes en los que los miles de kilómetros que te alejan de mí no tienen importancia, porque simplemente estás tan latente aquí dentro de este pedazo de corazón loco y bohemio.

Hoy, después de tantas vueltas que se da la vida me he convertido en un experto admirador de tu foto de perfil y en un casi perfecto controlador de emociones algunas veces desquiciadas al evitar escribir en repetidas ocasiones desde el más inofensivo “hola srta.” Hasta el más osado “te extraño princesa”.
Hoy, es inevitable comer una arepa rellena o un plátano maduro y no querer tenerte cerca para compartirlos contigo. Como también los es el hecho de ver que llegará una nueva temporada de GOT y no desear verla a tu lado sin importar el lugar o el tamaño de la pantalla.

Hoy soy consciente de que las derrotas a pesar de lo duras que puedan ser y sin importar en que parte de nuestra vida las podamos experimentar, son algo que definitivamente nos deben ayudar a fortalecernos en lugar de llevarnos al suelo e inmovilizarnos. De ellas se debe aprender y así tarde o temprano la imparable vida fluye e inclina la balanza a favor de lo que en realidad deseamos conseguir.

Hoy, y a pesar de que apenas han pasado un par de días es imposible no pensar en aquella llamada cargada de tanta cosa buena, en la que para mí, no sé para ti, no se reflejó el paso de tiempo; en la que me gocé el tono de tu voz, tu par de carcajadas, tu español autentico y en general tu compañía en medio de la soledad de mi cuarto.

Hoy, con el ánimo desanimado de no concluir quiero que sepas que mis palabras siguen vivas, es más, nunca se fueron porque yo sé muy bien que tanto en tu corazón como en el mío, siguen latentes y allí están escritas con un tipo de tinta que trasciende, que no se borra, que sobrevive.

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jueves, 2 de agosto de 2018

PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS


Y para que negar que el día anterior el único regalo que más quería era tal vez escuchar nuevamente su voz, ese inconfundible y hermoso tono que me transporta a la quietud de una forma indescriptible.

Ojalá y existiera algo parecido a la tele-transportación y de tal forma haber podido viajar esos miles de kilómetros en tan solo segundos para verle de lejos o de cerca; para permitirle a la adrenalina adueñarse de todos mis sentidos hasta llevarme al éxtasis indescriptible de la satisfacción, para sentir la alegría de volver a apreciar esa figura de mujer única que me encanta.

Lamentablemente no existe tal método para viajar en segundos y por ahora lo más parecido a eso es cerrar los ojos y visitar los más bellos de mis memorias para ver así admira la belleza que solo refleja su mirada.

Ahora no puedo ser mal agradecido y debo confesar que estuve esperando por días aquel primero de agosto con la única intensión y esperanza de ver un mensaje suyo en la pantalla de mi teléfono, mensaje que sabía que llegaría, mensaje que me robó una sonrisa, mensaje que por su sencillez sabré apreciar por siempre.

No siendo más cierro este pequeño y espero que bien apreciado texto confesando por último que comer sushi no es lo mismo sin su compañía.


Le.                                                            Le…


martes, 10 de julio de 2018

VERSOS REFLEXIVOS AL VIENTO


Y en una hortensia el reflejo de sus bellos ojos baja la luz de un sol radiante.
Un sol que se prepara para recibir con mirada profunda la majestuosidad hecha luna.
De manera que se hace inevitable ver ese azul-violeta y no pensar en ella,
Ella quien no pasa desapercibida ante la quietud inexacta de mis pensamientos.


Ya el corazón mío  no guarda esperanzas, ni ataja ilusiones;
Él tan solo se limita a ser él, yo me limito a escucharle,
Porque aunque él pueda respirar impulsos colmados de locura,
Muy adentro de su ser la sabiduría viaja en un suspiro hacía el exterior.


En la ciudad de la furia, el viento pesado y el gris enardecido,
Naturalmente muchas esquinas aun cuentan historias de tus pasos, de los míos.
Ya no es triste recordar, ya no es triste extrañar,
Porque simplemente y llanamente fui feliz aun sin saberlo.


Ahora la noche cae y los cuatro párrafos se cierran,
Tal vez sin nada concreto al escrito, pero con el alma liberando al pensamiento;
Quizá lleguen estos irreflexos  versos ante sus pupilas, quizá no.
Cierto es que estarán aquí, casi pretendiendo la eternidad.



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miércoles, 27 de junio de 2018

LA PROFE (INÉDITO 27.06.2016)


Ella y sus ojos hermosos, bufanda color rosa y cabello reflejo del sol.

Ella en su tablero de cristal con vista al paisaje del oriente.

Ella y su peculiar acento y particular forma de explicar palabra a palabra con todo el corazón.

Ella me mira poco, su mirada me ofrece pequeños saludos que acepto placentero y feliz.

Puesto que no hago parte activa dentro de sus estudiantes, simplemente soy un espectador orgulloso y enamorado; un espectador que le admira segundo a segundo, que le apoya minuto a minuto y quien espera el final de la clase para fundirse con ella en el más cálido de los abrazos.


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lunes, 18 de junio de 2018

CORTOS, MOMENTOS



I
Él en el sofá de su apartamento leyendo a Vargas Llosa, ella al otro lado del teléfono y le invita para que se vean. Él empaca lo necesario y con el corazón queriendo salirse de la emoción emprende camino al centro.

II
Ella da la espalda, él con una palmada en la nalga le dice cuanto la ama.

III
Él consumido en un sueño profundo, ella admira su docilidad y la tranquilidad de su ser mientras lo plasma en una foto imborrable ante la memoria.

IV
Ella diciendo; "Chao pescao'. Él respondiendo; "Chaolín pingüin" .

V
Él en la parte trasera del Kanu, ella adelante alertando de la forma más tierna decía; "Patos cruzando, patos cruzando". Él sonreía.

VI
Ella como niña chiquita con una serpiente de dulce colgando de su dulce boca; él se limitaba a admirar el brillo e inocencia de sus ojos.

VII
Él dio media vuelta con su bici para regresar a casa; ella batiendo su orgullo y con algo de ira retomó el curso y se encaminó hacia la cima.

VIII
Ella dijo: "¿arepita rellena?". Él le respondió: "de una, ¡vamos!"

IX
Él al bordo de la piscina, ella flotaba encima de la pelota plástico con su gorro azul y su más dulce e insuperable cara de pez.

X
Ellos caminaban camino al río después del almuerzo familiar. Él con una cerveza en la mano contaba sus historias sobre el lugar; ella expectante se limitaba a escuchar.


Le.                 Le........


sábado, 2 de junio de 2018

DOS NOCHES ATRÁS DESDE LA TERMINAL


Y ya se vuelve hábito escribir un poco antes de emprender el viaje de regreso a la ciudad. Hoy, después de un par de años volví a salir de la casa de mis padres con los ojos inundados de lágrimas; esta vez la cosa no fue cuestión de apego, esta vez la razón fue la situación en la que se quedaban mis viejos. Por un lado la falta de trabajo de papá, hasta el punto de ya casi tener que despedir a su colaborador en el trabajo y del otro lado el estado de salud de mamá, a quien le han ordenado programar cuanto antes una cirugía relacionada con su aparato reproductor a causa de unos miomas. Cosas que en realidad me afectaron sentimentalmente durante la estadía.

Fue en verdad muy duro ver la forma en la que se esmeraron para atenderme como siempre lo hacían, pero yo era consciente de que las cosas no eran como siempre. Cada rato daba demasiada impotencia el hecho de no tener el suficiente dinero para poder decirles que no se preocuparan por nada, pero ahora la realidad es otra, pues no gano mucho dinero que digamos y lo que puedo ahorrar es destinado en pro de lo que queda en mi proyecto de vida.

De todas formas el poco dinero que pude llevar conmigo, lo invertí con gusto en ellos. Por primera vez era yo quien invitaba las salidas a tomar algo, era yo quien le compraba cosas a mamá y le gastaba un par de “polas” a papá. Por primera vez era yo quien hacia compras para compensar el mercado de la casa.

Papá me llevó a Melgar para tomar le bus camino a Ibagué; su abrazo de despedida fue como nunca, sentí que no me quería soltar, cosa que en verdad me arrugó el corazón.

Ahora son casi las 11 de la noche y después de secar muchas lágrimas me encuentro en la terminal esperando el supuesto bus que estaba programado para las 10.30pm en el cual tuve la fortuna de poder comprar el penúltimo tiquete.

De momento solo resta esperar con calma el viaje que me llevará de regreso al día a día de la normalidad, y siempre con la convicción de que las cosas se pondrán bien y de que con el favor del universo y de la vida misma, la tormenta cesará.

Le.                                                                                                              Le.

lunes, 28 de mayo de 2018

POR UN MOMENTO


El ventilador en velocidad 1 soplando suavemente en mi cara y jugando con el desastre que es mi cabello, la ventana de Netflix en pausa por la mala calidad del internet, cosa que ya es normal y más aún en tiempo de lluvias. Mi reflejo en el gigante y viejo televisor apagado me enseña las imperfecciones de la postura de mi espalda.

Las fotografías enmarcadas de mi evolución educativa junto con mi diploma universitario me ven directo a los ojos, me traen bellos recuerdos y otros no tanto, tal vez me reclaman también por sobre lo que estoy o debo hacer con mi vida.

Sentado en el sofá del sueño profundo, junto a los cojines verde manzana y las telas color naranja respiro el silencio del lugar, solo un tímido cantar de los pájaros se oye a lo lejos y se entremezcla junto con el sonido emitido por las teclas de la computadora.

Sabía que regresar a casa sería distinto esta vez, los bellos momentos junto a ella circulan por todas partes, en el cuarto, la sala, la cocina, las escaleras y los ladrillos allí arriba donde nos sentábamos a vislumbrar la noche mientras compartíamos buenos humos; cada lugar me cuenta una bella historia, me recuerda esa bella sonrisa y el dulce de tu mirada.

Un amigo me dijo que la mejor manera de olvidar es enfrentar, pero siendo sincero no se me ocurre tal idea; de arrojar al olvido tan lindas cosas. Es obvio, las cosas no volverán a ser como fueron. Recibimos lo que la vida nos tiene preparado, lo debemos afrontar y manejarlo para que no afecte nuestro camino, se trata de eso y algo más.

Y es que fue gracias a su abrazo y compañía que aprendí a visitar esta casa sin regresar  a la ciudad sin ninguna lágrima en mi rostro por extrañar a mamá y a papá. Sentía que tenía al lado el mejor apoyo del mundo y que no importaba otra cosa en el instante en que tomaba su mano, más que vivir al máximo ese momento.

Hoy me arrepiento de no haber dado más por su felicidad, por nuestro tiempo juntos, hoy por un momento me pongo a pensar sobre como hubieran sido las cosas si me hubiera percatado a tiempo de todo el daño que causaba con un comportamiento tan estúpido. Hoy soy consciente de que no podemos reparar el pasado y por un momento me dedico a pedirle al padre, al magnifico universo, para que conspire en favor de esa sonrisa, cargada de sueños y metas por cumplir.

Le...                                    Le.


martes, 15 de mayo de 2018

INTENTO FALLIDO DE POESÍA


Ella, mi pensamiento al final y al comienzo de cada día,
¡Qué ironía! Estando tan lejos;
Y aun haciendo parte de mi taciturna melodía.

Fotografías, almacenadas en cada rincón de la mente.
Las observo una a una, detalle a detalle;
Un trueno a la distancia; despierto de repente.

Nunca pude imaginar en lo lento que se hace el tiempo sin sus besos,
El reloj, los minutos, las horas y los segundos siguen siendo los mismos.
Cuatro paredes y el silencio penetrando uno a uno mis huesos.

Gotas como rocas fulminantes arremeten contra el techo;
La sinfonía consoladora presente en el maullido de los gatos,
Me susurra al odio y me recuerda que no estoy solo en este lecho.

Las 23:45 al reloj y mis ojos palidecen ante el cansancio.
Mis sentidos se rinden ante el encanto de las cuerdas de guitarra,
Y yo contemplo en mi mente aquello con lo que no me sacio. 

El retrato a carboncillo de Gabo me ve y me inspira ternura,
Me pregunto si algún día acariciare tal vejez,
O si tan solo vagaré año tras año en esta extensa llanura.

Le.Le.