sábado, 1 de diciembre de 2018

ANTES DE DORMIR

Qué vaina es desempolvar aquellas fotos de lugares que se robaron toda tu admiración y de los que algún día ni ni quisiste salir. 

Ese preciso momento en el que abres la maleta de los recuerdos con la única intención de darle un respiro a  aquellas imágenes llenas de los más bonitos recuerdos, pero que de repente no solo te topas con tan solo imágenes, sino que también por ahí de paso azoman sus narices; postales, cartas y cositas así que de inmediato te roban un soplo de melancolía.

Ahora bien, en este caso la cuestión, aunque quizá se roba un par de lágrimas, no se trata de tristeza e incomodidad. Es en esta oportunidad algo completamente diferente y hasta bonito. El hecho de leer cada palabra plasmada allí hace ya un par de años y darse cuenta de que algún día fuiste capaz de conquistar el amor de una persona sensacional, hasta tal punto de notar el cariño con el que dicha persona se tomó su tiempo para hacer cada una de estas cosas para tí. 

Nuevamente lucen hermosas aquellas fotografías sostenidas por aquellos imanes color plata en la pared junto a la cama; basta con tan solo cerrar los ojos para viajar a cada uno de estos rincones que yacen apenas a más de 9000 kilómetros a la distancia. 

Hoy me dedico a conservar y valorar lo bonito de lo que ha sido y a liberar el ser de cada cosa mala y triste. Hoy es un buen momento para aprovechar y de nuevo agradecerle a la vida por ese tan maravilloso que puso a mi disposición en alguna parte del camino. Hoy se le envía un abrazo a la distancia a aquellas personas que en algún momento te amaron y que amaste al igual o más; hoy se le pide al viento que susurre a su oído "gracias totales".

Leo RG

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