martes, 13 de febrero de 2018

RECUERDO DE UN VIAJE INOLVIDABLE

Y hoy hace un año tenia los nervios de punta y el corazón lleno de alegría. Nunca había esperado con tantas ansias un día así, pero este día sería único; era el día en el que por fin podía conocer un mundo totalmente diferente al mío, era el día en el que podría de nuevo poder sentirte cerca de mí ser.

La vida, tú y tu familia me estaban dando la oportunidad más bonita de mi vida y el sueño de conocer Alemania y poderla compartir contigo ya que era una realidad.

Contaba las horas, los minutos y los segundos, recuerdo que Carlitos y su novia se ofrecieron a acompañarme y hasta comimos alguito por ahí, charlamos una que otra cosa y me desearon lo mejor en mi viaje.

Ya en sala de espera solo deseaba montarme en ese gran pájaro de metal, salir volando, cerrar los ojos y abrirlos con tu sonrisa en frente. Pero antes de eso debía despedirme de papa y mama y así recibir su bendición.

Recuerdo también que hablamos unos minutos tú y yo y recibía también tus mejores deseos.
Finalmente todos a bordo, el corazón latía muy fuerte, desfilábamos directo al avión; grandes  chicos listos para aquel vuelo de 11 horas y algo más directo a uno de los países más bellos que puede tener el viejo continente.

Allí adentro el ambiente era muy tranquilo, los auxiliares de vuelo dieron las indicaciones respectivas y una vez todo listo, a volar se dijo.

Hoy me encuentro aquí recostado a la pared de mi habitación recordando cada cosa que viví a tu lado en esos dos meses, con sentimientos encontrados inmensos, con lágrimas en la puntiita de los ojos. 

En realidad fue una experiencia totalmente hermosa, el mejor tiempo de mi vida allí afuera en compañía de la mujer a quien amo.

Es por medio de estas letras que quiero darte las benditas gracias por haberme dado tan grata oportunidad, por abrirme las puertas de tu vida y de tu familia allí en Alemania; por eso y por más te estaré agradecido por el resto de mis días, hasta el fin del universo.

Hoy y siempre daría tanto para que ese viaje se repitiera una y otra vez y que pudiera yo verte venir a mis brazos saltando de alegría en la salida del aeropuerto.



martes, 6 de febrero de 2018

108 UN EPÍLOGO NO DESEADO


Y ya perdí la cuenta sobre la cantidad de veces que he abierto el chat con la intención de escribir cuanto te amo. No han pasado ni siquiera 24 horas y ya te extraño algo parecido a una eternidad.

A la madrugada de hoy abría Whatsapp y allí aún permanecía nuestra foto; me preguntaba enseguida sobre si lo que había pasado en aquella videollamada habría sido apenas una amarga pesadilla, de esas que parece que la experimentas despierto. Pero bueno, todo se derrumbó a las pocas horas, cuando esa foto, mi última esperanza de no perder tu amor y de no perderte en mi vida, había sido reemplazada por una foto, la cual creo que ha sido de las mejores que he hecho. Pero ya solo estabas tú y mi retrato se había esfumado para siempre de allí.

La única solución para evadir las lágrimas fue salir destrozado a montar en la bicicleta negra, aquella que fue tanto tuya como mía. Así que decidí subir y darle tan duro a los pedales que cada 5 minutos parecía que el corazón se quería salir. Sentía ira, tristeza, decepción, amargura y rabia. Pero no podía detenerme porque eso se traduciría en llanto.

Se me hace difícil creer que ya no soy más tu novio, la persona a la que hace un par de semanas decías amar.

Cientos de fotografías ya se ubican en el baúl central de los recuerdos. Es inevitable ver alguna sin terminar llorando. Fuiste la primera y tal vez la única con quien pude reflejar mi sonrisa en un retrato.
Para este tiempo pero un año atrás era yo la persona más feliz del mundo. Te vería, iría a conocer un país diferente del mío, aprendería de una nueva cultura y me llenaría de muchas experiencias. Pero debo confesar que si hubo un momento lleno de felicidad aquella vez, fue el preciso instante en el que viniste corriendo a mis brazos allí en el aeropuerto.

Ahora solo soy un maldito mar de lágrimas en el piso de un apartaestudio silencioso. Ahora te echo de menos cada segundo, ahora no sé cómo continuar porque eras parte vital de este proyecto y solo quería poder ahorrar el dinero suficiente para ir en la búsqueda de nuestra felicidad.

Papá y mamá dicen que esté tranquilo, que apenas estoy abriendo los ojos en esto del amor; quizá tienen algo de razón, pero un detalle que ellos omiten y de lo que creo estar seguro, es el hecho de que ellos nunca perdieron el amor de su vida.

Hoy, no me alcanzo a imaginar que ya no podré volver a rozar esos dulces labios y mucho menos dormir bajo el dulce sentimiento de tus ojos color esperanza.

Hoy ya no tengo más a la mejor suegra del mundo, hoy siento mis sentimientos fragmentados en miles de pedazos y mi mente se niega a creer que ya no quieres ser más mi princesa.

Hoy no logró entender como una relación se puede acabar sabiendo que aún te amo con cada pedazo de mí ser; pero bien tú lo dijiste y tu amor por mí ya no es el mismo, cosa que con el dolor en el alma debo aceptar.

Yo solo quería convertirme en esa persona incondicional que pudiera brindarte tranquilidad, amor por montones, alguien en quien pudieras confiar, tu ruta de escape para combatir el estrés y los malos ratos, un gran apoyo en tu vida; pero no, terminé por convertirme en un ser tóxico, amargo, celoso, estúpido y desconsiderado, y como todo en la vida se paga, hoy merezco que me hagas a un lado para que luches así por tu felicidad y tus sueños.

Amándote.

Le.Le.