domingo, 12 de noviembre de 2017

NUESTRA HISTORIA

Acabo de tomar la computadora, en la televisión pasan Crepúsculo en su primera parte. Veo cada detalle del cortejo entre Bella y Edward, la forma en que ellos se ven a los ojos, la manera en la que el salvó su vida en aquel accidente y también los pequeños choques de temperamentos y mundos tan diferente; es así y aunque te suene raro, cursi o fuera del sentido común, que es inevitable para mi pensar en nuestra historia de amor.


¡Y qué historia la nuestra! A veces pienso que parece salida de una obra literaria o que con facilidad se podría convertir en una de las mejores de la literatura. Historia que en menos de nada llegará a sus tres años de haber iniciado, y aunque está claro que no hemos convivido de cerca aquel tiempo, si puedo dar testimonio de que ha sido un tiempo totalmente gratificante para para cada una de nuestras almas, para cada uno de nuestros seres. Tiempo en el cual no hemos dejado de aprender, de sonreír, de luchar, de intentar, de vivir.


Junto a ti he vivido cosas muy pero muy bonitas, hermosas, de esas que no pasan de moda en la mente. Junto a ti soy feliz, me hago feliz segundo a segundo; junto a ti vivo una gran fantasía. Sabes muy bien que con el pasar de los días te has sabido convertir en mi ángel guardián, ese ángel que ha sabido tolerarme, escucharme, apoyarme y lo más importante, un ángel que supo amarme como nadie más.


Hoy y siempre, en este mundo o en otros te estaré infinitamente agradecido. Es cierto, a veces no encuentro la manera correcta de hacerlo, a veces las palabras se vuelven repetitivas y quizá pierdan un poco de significado pero quiero que seas pues, que cada vez que te doy gracias, dichas palabras tienen para mí el mismo valor de cuando te digo cuanto te amo.


Hoy, aquí bajo el neutral solecito de la capital de la montaña quiero que sepas que me siento orgulloso de esta, nuestra historia de amor; historia por la que estoy dispuesto a seguir dando y haciendo todo aquello que pueda estar a mi alcance, puesto que no importa el sacrificio cuando sabemos que algo vale la pena.


Quiero infinitas sonrisas de tu parte, quiero el reflejo de tan bellos ojos en los míos, quiero llevarte de la mano bajo millones de lluvias, bajo el cielo de todos los continentes, quiero besarte hasta el fin de todos los suspiros, quiero poder amarte hasta la luna de todos los universos.

Le.Le…



miércoles, 8 de noviembre de 2017

UN VIAJE MÁS PARA ASÍ RECORDAR


Cerca de la rejilla de seguridad aguardando el último vagón del Metro con destinación Niquía.

De repente, mientras escribía el título para este texto, una a una se fueron encendiendo una a una las luces tubulares de la estación Aguacatala.

A pesar de las 2 horas extras de trabajo, no había cansancio; más bien inconformidad por tener que haber dejado la bicicleta en casa.

En la tarde gris del día de hoy dejaré de lado a los peatones que circulan a mí alrededor. Hoy, me limitaré a llenar de color mi cielo, aquel cielo que llevo conmigo entre mente y alma.

Así las cosas y sentado en la silla color verde pastel vienen a mi mente vivencias, imágenes, y situaciones; todas ellas inolvidables, todas ellas maravillosas y totalmente vívidas.
Hoy citaré aquella tarde en la que visitamos el “Völkerschlachtdennkmal”, día en el que más que cautivado por tan bella y misteriosa arquitectura, junto con tan majestuosas e imponentes esculturas llenas de mística y poder; aquella tarde se hizo completamente inolvidable por el hecho, por aquel preciso instante en el que decidimos tender aquella manta a cuadros bajo los árboles y en busca del sol.

El plan inicial era leer, tú en alemán y yo en español. En aquel momento hacíamos diferentes poses para intentar acomodarnos en el césped, actividad que de hecho no funcionó muy bien pero que fue irrelevante.

Recuerdo muy bien que llevábamos con nosotros, fruta con yogurt y algunas galletas de mantequilla para compartir, recuerdo que hasta la nariz nos untamos con yogurt; como también recuerdo que en un momento miré hacia arriba y pude así notar que mientras el árbol a mí izquierda lucía verde y lleno de color, el otro, el de mi derecha apenas podía lucir sus ramas al desnudo. Hacer un par de fotos fue inevitable.

El sol se ocultaba poco a poco y nosotros nos movíamos en su búsqueda; charlábamos de tantas cosas ese día y yo era feliz, me sentía como en un sueño a lado tuyo, sueño del que no pretendía despertar.

Recuerdo también que entre nuestras charlas yo combinaba el alemán junto con el español, como también recuerdo muy bien que en un punto llegaste a mencionar que yo me expresaba un poco como si fuera alemán. A decir verdad fue muy indo escuchar algo así, pues sentía que encajaba muy bien.

De un momento a otro el sol se puso definitivamente, la temperatura bajo un poco, así que

tuvimos que tomar las bicis para regresar al apartamento. Al regresar todo empezaba a lucir oscuro,pero en realidad yo iba algo así como lleno de luz, no me cambiaba por nadie, era feliz al lado de la persona a quien amo y así nacía una vez más, un recuerdo inolvidable.

Le.Le...