Y después de la cerveza número 5 los sentidos se agudizan, invades mi mente,te deseo.
Me doy cuenta que soy un experto de la imperfección; hago muchas cosas bien y al mismo tiempo, muchas mal.
Te amo como todo un colombiano, como diríamos aquí, «con alma vida y sombrero»
¿Sacarte de mi mente? No ocurre, vives en ella, eres vital en este pedazo de cabeza. Cabeza que intenta estallar pero nunca dejar de amar, tal cual como lo hace mi corazón.
En el juego de la vida, extrañarte es mi más constante movimiento. No me quiero hundir en un mar de ilusión y desilusión; donde en realidad me quiere hundir e incluso naufragar, es allí en el mar de tus ojos, en la dulzura de labios, en el placer de yacer en tus brazos.
Vivo la vida a mi manera, manera que tal vez no le agrada a muchos y pues ¿a quien le importa? A mí no, porque definitivamente tengo a mi lado a una princesa maravillosa, princesa que aspiro a convertir en una REINA, reina que me pueda acompañar a contar arrugas, quizás a apoyar un bastón o porqué no; una reina que tome mi mano hasta el preciso instante en el que este señor corazón pretenda dejar de latir.
Le. Le...