miércoles, 20 de diciembre de 2017

AHORA

No sé cómo se llama este árbol en el que llevo oculto cerca de dos horas. Mi espalda se posa en su raíz y mi piel se alimenta del sol filtrándose por cada una de sus ramas.

Ya leí, ya almorcé, estuve rodeado por 3 gatos negros en busca de un bocado; dormí exactamente 45 minutos mientras el viento formaba remolinos con cada una de las hojas sueltas.

Las aves cantan, los niños juegan, corren y gritan; el sonido de los autos se filtra por la reja del costado, los amigos comparten, las parejas pasan tomadas de la mano. Yo, me limito a observar.

Es claro que me siento solo en extremo. Al parecer aquellos que dicen ser mis amigos se han olvidado de mí o quizá son ellos tan solo de ese tipo de personas que no saludan sino que esperan a ser saludados.

Pensé que la soledad ya era un tema superado pero parece que falta trabajar en eso mucho más o tal vez solo queda manejar la resignación.

Me cuesta mucho a veces no tomar consciencia de que el mundo no gira a mi alrededor, sino que más bien soy yo quien gira a su alrededor.

En mis cinco meses habitando la eterna primavera he conocido gente maravillosa, como también gente que no lo es, gente llena de hipocresía, envidia, chisme y penumbra en el alma.

Mi alma, mi cuerpo y mi corazón han sabido escudarse en la bicicleta, los libros, el lápiz, los árboles, las bolas de masa, los rollos de canela, la salsa y la música clásica de las emisoras y en las ocurrencias de los comediantes de la televisión, y más que un escudo son cosas que disfruto hacer, cosas que le dan valor a gran parte de mi vida.

Me irrito con facilidad, es cierto. Soy orgulloso aun un poco y algo cascarrabias también. El mundo no va bien y me entristece sobremanera ver cómo la gente (quizá no la mayoría) deja de lado sus propios sentimientos y su propia libertad para de cualquier forma y a cualquier costo sentirse parte de una sociedad de lujos, consumo excesivo, avaricia, y rostros fachada de felicidad.

Son muy pocos ya los niños que juegan a la golosa o a las escondidas. Ya muchos solo quieren tener en sus manos un aparato electrónico y como no, si lo más importante ahora para las masas es alimentar su ego a punta de “likes” en las redes sociales.

¿Dónde habrán quedado las cartas románticas que llegaban por debajo de la puerta? Los ramos de flores y las serenatas de cuerda al parecer ahora transitan únicamente por las vías de la extinción.
Ahora la soledad me invade, ahora te extraño de una forma vívida; en carne y hueso te extraño. 

Ahora no me son suficientes algunos minutos al teléfono en horas aleatorias o un mensaje de buenos días. Ahora los kilómetros y la distancia me golpean muy fuerte y no me ayudan para nada a liberarme de la insensata amargura, que sin explicación, sin permiso alguno llegó y sin tocar la puerta de repente se ha incrustado en mi mente.

Ahora, nada ni nadie llaman más mi atención que la idea de vivir contigo, allí a tu lado y ser consolado por tu abrazo; ahora no tengo más palabras para ti que las letras aquí presentes, porque aunque tal vez para ti no tengan mucha importancia estas notas, son cada una de ellas, herramienta fundamental para expresar gran parte de lo que me sucede y que en bastantes ocasiones sintiéndolo mucho, no puede ser expresado por mi voz.


Le.Le…

martes, 19 de diciembre de 2017

BAJO LA LUZ TENUE DEL CAFÉ

Y es increíble como se nos pasa el tiempo tan de prisa. Hace un poco más de dos años y medio que tuve la oportunidad de conocerte y hoy, aunque tan lejos y a veces cerca, te amo de muchas maneras; algunas bellas como los pétalos de una rosa recién florece y otras que para serte sincero no me enorgullezco en lo absoluto.

Para ser algo más específico, entraré en materia e intentaré desahogar mi pensamiento y parte de mis sentimientos encontrados tratando así de explicar este pequeño o quizá inmenso dilema en mis días.
Empezaré por hablar del aspecto positivo de las formas en las que te amo. Y es que te amo cada mañana en la que tengo el privilegio de amanecer a tu lado y puedo por medio de un beso, darte la bienvenida en un nuevo día. Te amo de forma bella cuando cocino algo para; aunque algunas veces sepa rico y otras no, lo estoy haciendo con tanto amor que lo disfruto porque es para ti, la princesa del alma mía.

De manera bonita también te amo cada vez que tomo una página en blanco o una hoja en limpio y decido escribir cosas lindas para ti; bien sea un poema, un recuerdo emotivo, una carta para ser escaneada o un mensaje de apoyo por whatsapp; cada letra y cada línea dicen mucho sobre cuánto te amo.

Y es que cuando te tomo de la mano al caminar, cada abrazo del oso que te doy, cada palabra y acción en pro de robarte una sonrisa, cada caricia tanto a tu alma, a tu dulce carita y a tu hermoso cuerpo, cada video loco, cada canción dedicada, la manera en la que les hablo a todos sobre ti, cada mirada lazada; son y serán pura y humilde muestra de cuanto te amo, de forma sincera, especial y bonita; nada extravagante o gigante pero que viene de lo más profundo el corazón.

Ahora es momento de tocar el lado vergonzoso y feo de aquellas formas en las que te amo. Comienzo por decir que en muchos o pocos momentos de esta relación, me he comportado de un manera posesiva, es triste, lo sé pero me cuesta mucho a veces darte la libertad que necesitas, a veces te quiero solo para mí, por decirlo de alguna otra forma, me cuesta dejarte ir.

Otra cosa fea u horrible en la que he tratado de trabajar, es en esa relacionada con los celos. Como te has podido dar cuenta últimamente y más cuando escucho el nombre de él.

A decir verdad no controlo muy bien mis reacciones y emociones; la mayoría del tiempo pienso es en sexo, estando juntos o lejos, y cuando obtengo un “no” como respuesta o cuando tal vez sin querer ignoras mis propuestas, me pongo de mal humor y muchas veces me cuesta bajar la cabeza y aceptarlo.

Ojalá y algún día despertará con todas estas cosas feas eliminadas del chip y poder de una vez por todas hacerte feliz con fundamento y sin promesas cumplidas a medias. Así las cosas poder algún día comprar aquella esmeralda y poder proponerte más que matrimonio, poder proponerte una vida juntos de aventuras infinitas, de noches, tardes, mañanas y madrugadas de muchos cafés, billones de arepas con queso y huevos revueltos al desayuno, de millones de paseos en bici, miles y miles piezas de salsa en todas las pistas de baile del universo, infinidad de abrazos, besos y sonrisas, apretones de mano en cada caminata, aire puro en las montañas más lindas del mundo, envueltos de banano y amor con blindaje indestructible.

Le.Le…

lunes, 11 de diciembre de 2017

CUANDO LAS LETRAS SON MI MEJOR VOZ

Hace como tres noches mientras dormía curiosamente no soñé; aquella noche mientras dormía me dedique a recordar, a recordar cientos de momentos entre tú y yo. Fue algo realmente lindo y extraño a su vez puesto que fue la primera vez que me pasaba. Fueron recuerdos muy vividos de momentos especiales y aunque a blanco y negro me tocaron el corazón de una manera extraordinaria.

Parece que fue ayer que caminábamos de la mano a orillas del Spree o que me enseñabas a decir ascensor en alemán, que caminábamos bajo la lluvia en Múnich y yo me perdía entre la multitud; también aquellos instantes en lo que carcajeabas mientras mi mano se congelaba en el Zugsptize a 2,962 de altura o aquellos en los que simplemente despertábamos para compartir un té o un café con arepas, queso crema y huevos revueltos. Cientos de momentos con los que conformaría los relatos más asombrosos y únicos de la parte contemporánea de mi vida.

Hoy, en esta mañana soleada me encuentro sentado al lado de la lavadora seducido por las voces de las mejores artistas de los años 80 y aunque bastante enfermo aún con la cabeza adolorida, los dedos cortados, los ojos rojos, la garganta inflamada y la nariz saturada; hago todo el intento por ponerle cara bonita a un nuevo día que el universo permite vivir.

En la madrugada mientras aun “dormía” fueron tantos los ataques de tos que hasta me sentía morir, solo quería despertar para salir corriendo en busca de tu abrazo y el roce reparador de tus labios. La verdad no sé si sea coincidencia pero es que a tu lado estar enfermo ni se siente y en su mayoría mi cuerpo se hace más fuerte, a prueba de balas, inmortal.

Pasa algo muy curioso en estos días y es que casi siempre que estoy cambiando de canal en la televisión y voy pasado aquellos que solo dan música suena una canción que hacen Silvestre Dangón junto con NJ. La cuestión es que para mí es casi inevitable no querer dedicártela o por qué no cantártela “a los cuatro vientos”; se me revuelve el alma, el corazón se me quiere salir y el ojo se me pone aguado de solo pensarlo.

Últimamente me he sentido muy depresivo, he sido un hombre amargado, aburrido e idiota también por no saber valorar el tipo de mujer que tengo como novia, por cosas así te pido la mayor de las disculpas. Yo sé que a veces alejarse no es una opción pero también a veces la soledad te brinda consejos y te ayuda a reflexionar y a aclarar ideas.

Tengo que confesar que me pongo un poco (o quizá mucho) bravo cuando me escribes que hiciste algo y no me lo compartes mejor antes de que lo vas a hacer, en esos momentos me siento fuera de tu contexto, fuera de tus cosas. Y no quiere decir que me tienes que rendir cuentas pero pues somos una pareja y creo que contarnos lo que está en nuestros planes también forma parte de la relación.

No creas que en estos días de agotamiento no te he pensado, no creas que no te he extrañado cada noche, porque la única realidad que quiero vivir es la de tenerte a mi lado, hasta el otro día le gritaba a mis compañeros que en el 2019 la meta más gigante de mi vida era la de ir allí donde estás para desfrutar de mi vida a tu lado.

Por ahora dejo estás líneas hasta aquí pues ya la cabeza no tolera la luz de la computadora. Mil gracias por la paciencia, por cada mensaje y por la comprensión. Amándote y deseando un baile contigo en la superficie de la luna.


Le.Le…