Y es increíble como se nos pasa el tiempo tan de prisa. Hace
un poco más de dos años y medio que tuve la oportunidad de conocerte y hoy,
aunque tan lejos y a veces cerca, te amo de muchas maneras; algunas bellas como
los pétalos de una rosa recién florece y otras que para serte sincero no me
enorgullezco en lo absoluto.
Para ser algo más específico, entraré en materia e intentaré
desahogar mi pensamiento y parte de mis sentimientos encontrados tratando así
de explicar este pequeño o quizá inmenso dilema en mis días.
Empezaré por hablar del aspecto positivo de las formas en
las que te amo. Y es que te amo cada mañana en la que tengo el privilegio de
amanecer a tu lado y puedo por medio de un beso, darte la bienvenida en un
nuevo día. Te amo de forma bella cuando cocino algo para; aunque algunas veces sepa
rico y otras no, lo estoy haciendo con tanto amor que lo disfruto porque es
para ti, la princesa del alma mía.
De manera bonita también te amo cada vez que tomo una página
en blanco o una hoja en limpio y decido escribir cosas lindas para ti; bien sea
un poema, un recuerdo emotivo, una carta para ser escaneada o un mensaje de
apoyo por whatsapp; cada letra y cada línea dicen mucho sobre cuánto te amo.
Y es que cuando te tomo de la mano al caminar, cada abrazo
del oso que te doy, cada palabra y acción en pro de robarte una sonrisa, cada
caricia tanto a tu alma, a tu dulce carita y a tu hermoso cuerpo, cada video
loco, cada canción dedicada, la manera en la que les hablo a todos sobre ti,
cada mirada lazada; son y serán pura y humilde muestra de cuanto te amo, de
forma sincera, especial y bonita; nada extravagante o gigante pero que viene de
lo más profundo el corazón.
Ahora es momento de tocar el lado vergonzoso y feo de
aquellas formas en las que te amo. Comienzo por decir que en muchos o pocos
momentos de esta relación, me he comportado de un manera posesiva, es triste, lo
sé pero me cuesta mucho a veces darte la libertad que necesitas, a veces te
quiero solo para mí, por decirlo de alguna otra forma, me cuesta dejarte ir.
Otra cosa fea u horrible en la que he tratado de trabajar,
es en esa relacionada con los celos. Como te has podido dar cuenta últimamente
y más cuando escucho el nombre de él.
A decir verdad no controlo muy bien mis reacciones y
emociones; la mayoría del tiempo pienso es en sexo, estando juntos o lejos, y
cuando obtengo un “no” como respuesta o cuando tal vez sin querer ignoras mis
propuestas, me pongo de mal humor y muchas veces me cuesta bajar la cabeza y
aceptarlo.
Ojalá y algún día despertará con todas estas cosas feas
eliminadas del chip y poder de una vez por todas hacerte feliz con fundamento y
sin promesas cumplidas a medias. Así las cosas poder algún día comprar aquella
esmeralda y poder proponerte más que matrimonio, poder proponerte una vida
juntos de aventuras infinitas, de noches, tardes, mañanas y madrugadas de
muchos cafés, billones de arepas con queso y huevos revueltos al desayuno, de
millones de paseos en bici, miles y miles piezas de salsa en todas las pistas
de baile del universo, infinidad de abrazos, besos y sonrisas, apretones de
mano en cada caminata, aire puro en las montañas más lindas del mundo,
envueltos de banano y amor con blindaje indestructible.
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