Cientos de veces antes de ir a dormir he podido tener en la
punta de la lengua y al filo del pensamiento el mejor de los poemas, quizá el
de la mayor majestuosidad, las rimas más perfectas, tan bello como una canción
jamás escrita; pero desafortunadamente no tomé nota de ninguna palabra de
aquella composición.
Hoy tal vez me arrepiento, tal vez no, porque a pesar de
ello he podido tener el privilegio de componer líneas quizá no tan perfectas,
pero que a decir verdad han sabido penetrar las fibras de aquel sentimiento que
habita dentro de tan seductora, maravillosa, indescifrable y bellísima mujer. Mujer
con un corazón valiente, con cierto toque de misterio en el alma y con una
atracción profunda en el corazón; mujer colmada de inteligencia, mujer llena de
talento y de bellas cosas para explotar. Y ante todo, mujer lectora imagen viva
de mi verdadera inspiración.
A diario solo basta con mirar directo al cielo para darse
cuenta de que la luna no es la misma sin la compañía de aquellos centenares de
estrellas; y si, la luna puede sobrevivir a esas noches de ausencia pero para
nosotros los terrestres queda confirmado de que en esas mismas noches la luna
carece de aquel resplandor que la convierte en diosa.
Así mismo se pasan varias noches en el cielo interno de mi
ser; pues son tus profundos ojos, tus cabellos inmortales, tus besos revitalizantes
y tu alma compasiva, las estrellas que dan verdadero esplendor a mi luna. No importa
en cual fase se pueda encontrar, puesto que siempre que tú te tornas alrededor
la maravilla sabe apoderarse te eso llamado realidad.
Camino al cielo, así se siente este hombre con el solo hecho
de sentir tu respiración a mi lado. Camino al cielo mi alma bajo el encanto de
tus ojos, camino al cielo mi ser, seducido por el éxtasis de tus besos sabor a
libertad.
Le.Le…