miércoles, 27 de junio de 2018

LA PROFE (INÉDITO 27.06.2016)


Ella y sus ojos hermosos, bufanda color rosa y cabello reflejo del sol.

Ella en su tablero de cristal con vista al paisaje del oriente.

Ella y su peculiar acento y particular forma de explicar palabra a palabra con todo el corazón.

Ella me mira poco, su mirada me ofrece pequeños saludos que acepto placentero y feliz.

Puesto que no hago parte activa dentro de sus estudiantes, simplemente soy un espectador orgulloso y enamorado; un espectador que le admira segundo a segundo, que le apoya minuto a minuto y quien espera el final de la clase para fundirse con ella en el más cálido de los abrazos.


Le.Le…

lunes, 18 de junio de 2018

CORTOS, MOMENTOS



I
Él en el sofá de su apartamento leyendo a Vargas Llosa, ella al otro lado del teléfono y le invita para que se vean. Él empaca lo necesario y con el corazón queriendo salirse de la emoción emprende camino al centro.

II
Ella da la espalda, él con una palmada en la nalga le dice cuanto la ama.

III
Él consumido en un sueño profundo, ella admira su docilidad y la tranquilidad de su ser mientras lo plasma en una foto imborrable ante la memoria.

IV
Ella diciendo; "Chao pescao'. Él respondiendo; "Chaolín pingüin" .

V
Él en la parte trasera del Kanu, ella adelante alertando de la forma más tierna decía; "Patos cruzando, patos cruzando". Él sonreía.

VI
Ella como niña chiquita con una serpiente de dulce colgando de su dulce boca; él se limitaba a admirar el brillo e inocencia de sus ojos.

VII
Él dio media vuelta con su bici para regresar a casa; ella batiendo su orgullo y con algo de ira retomó el curso y se encaminó hacia la cima.

VIII
Ella dijo: "¿arepita rellena?". Él le respondió: "de una, ¡vamos!"

IX
Él al bordo de la piscina, ella flotaba encima de la pelota plástico con su gorro azul y su más dulce e insuperable cara de pez.

X
Ellos caminaban camino al río después del almuerzo familiar. Él con una cerveza en la mano contaba sus historias sobre el lugar; ella expectante se limitaba a escuchar.


Le.                 Le........


sábado, 2 de junio de 2018

DOS NOCHES ATRÁS DESDE LA TERMINAL


Y ya se vuelve hábito escribir un poco antes de emprender el viaje de regreso a la ciudad. Hoy, después de un par de años volví a salir de la casa de mis padres con los ojos inundados de lágrimas; esta vez la cosa no fue cuestión de apego, esta vez la razón fue la situación en la que se quedaban mis viejos. Por un lado la falta de trabajo de papá, hasta el punto de ya casi tener que despedir a su colaborador en el trabajo y del otro lado el estado de salud de mamá, a quien le han ordenado programar cuanto antes una cirugía relacionada con su aparato reproductor a causa de unos miomas. Cosas que en realidad me afectaron sentimentalmente durante la estadía.

Fue en verdad muy duro ver la forma en la que se esmeraron para atenderme como siempre lo hacían, pero yo era consciente de que las cosas no eran como siempre. Cada rato daba demasiada impotencia el hecho de no tener el suficiente dinero para poder decirles que no se preocuparan por nada, pero ahora la realidad es otra, pues no gano mucho dinero que digamos y lo que puedo ahorrar es destinado en pro de lo que queda en mi proyecto de vida.

De todas formas el poco dinero que pude llevar conmigo, lo invertí con gusto en ellos. Por primera vez era yo quien invitaba las salidas a tomar algo, era yo quien le compraba cosas a mamá y le gastaba un par de “polas” a papá. Por primera vez era yo quien hacia compras para compensar el mercado de la casa.

Papá me llevó a Melgar para tomar le bus camino a Ibagué; su abrazo de despedida fue como nunca, sentí que no me quería soltar, cosa que en verdad me arrugó el corazón.

Ahora son casi las 11 de la noche y después de secar muchas lágrimas me encuentro en la terminal esperando el supuesto bus que estaba programado para las 10.30pm en el cual tuve la fortuna de poder comprar el penúltimo tiquete.

De momento solo resta esperar con calma el viaje que me llevará de regreso al día a día de la normalidad, y siempre con la convicción de que las cosas se pondrán bien y de que con el favor del universo y de la vida misma, la tormenta cesará.

Le.                                                                                                              Le.