Los ojos se cierran y yo pensando en ti, pensando en lo
pendejo que llego a ser cuando no puedo hacer que de tus dulces labios brote
una semilla que cultive sonrisas.
Y es que la vida en ocasiones debería ser a veces un poco
más suave, más pasiva. Los vuelos más baratos, las fronteras invisibles y los
días junto a ti de 25 o 35 mil horas, algo infinito.
Como cantó un fuerte exponente del Son: “te voy a hacer un
bolero si llega la inspiración, para decir que te quiero en do, re, mi fa y sol”
y es que la inspiración ya está y aunque las nubes negras quieran ocultar tanto
amor, hago de cada palabra para tu vida mi mejor canción.
Definitivamente la ausencia que se encarga de separar tu
cuerpo del mío debería irse de vacaciones, pero de vacaciones permanentes y que
no volviera jamás. En estos momentos mi mano debería estar apoyada allí en tu
pecho, allí donde se siente lo bello de los latidos de tu corazón.
Debo confesar que esto de tener un corazón tan sentimental y
de carácter existencial no me hace totalmente orgulloso, puesto que gracias a
esto que es un poco difícil ver lo positivo del mundo cuando en tu tierra la
gente se mata por 20 mil pesos, asesinan a una niña de 7 años, la impunidad
para la clase alta es el pan de todos los días y el premio nobel de paz da
mucho para pensar.
Igualmente esto no es excusa y claro que veo lo lindo del
mundo, lo veo con cada pedalazo que doy, lo veo reflejado en el amor de mi
familia y lo siento cuando siento tu respiración a menos de 1 centímetro de
distancia.
Antes de ir a dormir mi cuerpo extraña a tu cuerpo de una
manera terrible, mi cabeza quisiera estallar, mis labios te quisieran besar y
mis pies quisieran salir corriendo para llegar allí donde tú estás. Mi corazón
quisiera hacer lo que fuera necesario para convencer al tuyo de que se atreva a
vivir a su lado y que nunca pensara en irse.
Antes de ir a dormir siempre estoy deseando ver esas lindas
palabras que solías escribirme antes de que tú también ibas a dormir.
Y es antes de dormir, cuando cada segundo estoy soñando
despierto. Porque soñar no cuesta nada, es gratis y es magnífico porque en cada
instante de ese sueño aparece tu sonrisa encantadora, una sonrisa que merece
volverse totalmente eterna.
Le.Le…