jueves, 2 de agosto de 2018

PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS


Y para que negar que el día anterior el único regalo que más quería era tal vez escuchar nuevamente su voz, ese inconfundible y hermoso tono que me transporta a la quietud de una forma indescriptible.

Ojalá y existiera algo parecido a la tele-transportación y de tal forma haber podido viajar esos miles de kilómetros en tan solo segundos para verle de lejos o de cerca; para permitirle a la adrenalina adueñarse de todos mis sentidos hasta llevarme al éxtasis indescriptible de la satisfacción, para sentir la alegría de volver a apreciar esa figura de mujer única que me encanta.

Lamentablemente no existe tal método para viajar en segundos y por ahora lo más parecido a eso es cerrar los ojos y visitar los más bellos de mis memorias para ver así admira la belleza que solo refleja su mirada.

Ahora no puedo ser mal agradecido y debo confesar que estuve esperando por días aquel primero de agosto con la única intensión y esperanza de ver un mensaje suyo en la pantalla de mi teléfono, mensaje que sabía que llegaría, mensaje que me robó una sonrisa, mensaje que por su sencillez sabré apreciar por siempre.

No siendo más cierro este pequeño y espero que bien apreciado texto confesando por último que comer sushi no es lo mismo sin su compañía.


Le.                                                            Le…