viernes, 30 de noviembre de 2018

ELLA

Apenas anoche, cómo muchas otras recordaba su bella y tierna sonrisa, sus hermosos ojos sin punto de comparación y ese carisma que tanto me enamoró. 

Es increíble la manera en la que el tiempo se evapora en el día a día, cómo las oportunidades y los bellos momentos se nos escapan de las manos y cuando queremos actuar, para bien o para mal, termina muchas veces por ser demasiado tarde.

Y bueno, aquí estoy, letra a letra pensando en ese ser tan especial, esa mujer que me hizo sentir lo que puede llegar a significar el verdadero amor. Esa persona con la que en la mayoría del tiempo pude ser yo mismo. Ella que congenió con mi modo de vestir, mis ocurrencias y chistes sin gracia, ella que cuando sonreía cambiaba de una forma tan bella mi mundo, muchas veces hecho trizas. 

Alguien anoche me hizo caer en cuenta lo idiota que muchas veces fui, orgulloso, soberbio, celoso e imbécil. Le pedí disculpas a esa misma persona, mientras que por dentro me sentía de lo peor por haber sido tal persona.

Recuerdo también cuando nos dedicamos a tan solo ver las estrellas y ella era una de ellas. Amaba tenerla ahí a mi lado, recostada en mi hombro, tomando mi mano. Bastaba solo eso para sentirse genial en medio de la noche y el silencio. 

Ella, definitivamente ocupa y ocupará un lugar mega importante en el corazón mío. Mi más profundo respeto, admiración y cariño para ella.

Para ella estas palabras que tal vez algún día llegue a leer, qué más da si es de su agrado o no, cuando lo que aquí importa es poder expresar lo que se siente de la forma que mejor puedo, escribiendo. 

Ella, quien puede que no sea, ni llegue a ser más la princesa de mi vida, pero no por eso dejará de ser una princesa de carne y hueso, con virtudes y defectos, que lucha por salir adelante y que no se rinde por más duro que sea el camino.

Ella, única e irrepetible.

Leo RG

domingo, 25 de noviembre de 2018

MÚSICA MAESTRO Y LETRAS AL AZAR


Speaker a todo volumen sobre mis libros de alemán, recién terminaba de sonar Friends will be friends y ahora al mando del ambiente en la habitación We are the champions. Así es tarde y noche dedicadas a Queen; increíble banda que con sus tonadas logra liberarme de tantas cosas en medio de mi bella ciudad de la furia; cada sonido, cada tonalidad, cada letra directamente penetrando cada fibra de este cuerpo acomodado a veces en el limbo de la estupidez, de la idiotez y la incertidumbre.

Me preguntaba apenas hace un par de segundos sobre lo que se sentiría tener un amigo de verdad, sin importar su género, sencillamente un amigo; alguien a quien poderle confesar de esos secretos que a veces consideramos eternamente intransferibles. Alguien que escuche cada pendejada que se te ocurra, que te aconseje desde el corazón, que te de la mano en las peores y te convenza de que todo estará realmente bien. Es que a decir verdad ya hace un par de meses que ese sentimiento se ausenta de mi ramillete de la sensibilidad.

En estos momentos escribo en total desorden y la verdad no me importa si confundo, aburro o sorprendo a quien esto pueda leer; pero es que así es la cosa y para este escritor fuera de lugar y categoría lo que verdaderamente significa escribir, es el hecho de poder plasmar en letras lo que abruma, alegra o reprime al corazón y sus amigos el alma y el espíritu. Es por esto que escribir forma parte inamovible de mi triangulo saludable.

La música continúa su terapia reparadora y yo simplemente dejo caer mis dedos sobre cada tecla para que de repente surjan las palabras y las frases logran así rellenar el papel.
Sentimientos encontrados como siempre, alegrías, ganas de llorar, soledad crónica, delirios de estupidez y orgullo. Qué más da, sea lo que sea pase lo que pase aquí seguimos en pie de lucha con la plena aceptación de que la vida nunca será perfecta y de que la gente llegará y quizá también se marchará, el eterno círculo de los "ires" y los "venires", en el que se extraña, se ama y en el que algunos terminan odiando.

A partir de hoy debería excluir de mi vida aquella frase que reza; “de esta agua no beberé” porque simplemente la vida te responde con la otra que dice; “al que no le gusta el caldo se le dan dos tazas” y te remata con ese “nunca digas nunca”. A partir de este momento debería considerar enserio las palabras y consejos de mamá en lo que al tema del amor respecta. Pero bueno, mientras eso sucede solo queda seguir el curso del reloj que nunca se detiene, intentado dejar huellas memorables e imborrables en aquellos que estuvieron, están o que llegaran; confiando en que algún día llegue el exorcismo que logre llevarse de una buena vez eso que solo logra arruinar mis intentos por hacer las cosas de esa forma anhelada.

Leo RG


domingo, 18 de noviembre de 2018

718 AL CREPÚSCULO


Tic, tac, tic, tac. Allí las manecillas de una reloj que no deja de latir, que se resiste a dejar de palpitar. Si, es el imparable reloj del día tras día, el reloj de esta vida que te anuncia que el tiempo se te está yendo de las manos a una velocidad abismal.

Mañana ya será un lunes mal en esta carrera, hace unos minutos parecía que se asomaba el viernes, sonreías porque llegaba el fin de semana, compartirías tiempo de calidad con la familia, los amigos, la persona que te trae loco, o tendrías tiempo para llevar a cabo cualquiera de tus pasatiempos. Pero esas 48 horas llegan a una agonía más.

En tan solo cinco horas será un nuevo día, los pájaros entonaran su canto, el despertador sonará de nuevo muy temprano, el calentador del agua quizá tardará en ofrecerte las tan anheladas gotas de agua tibia, el detestable y apabullante tráfico inundará una vez más las apacibles calles de la selva de cemento. Para algunos no habrá tregua en su batalla por no llegar tarde a ese trabajo que tal vez no sea de tanto agrado, por otros por el contrario, no será del todo malo, porque simplemente aman a lo que se dedican ocho o quizás un par de horas más la mayoría de los días de la semana.

¿Alguien por aquí se ha detenido en frente del espejo al amanecer y se ha visto completamente feliz y optimista por lo que es y tiene?  ¿O simplemente se dedican a disfrazar la realidad en la que viven y pasan cautos ante la sombra de sus propios cuerpos reflejados ante el cristal? Sea cual sea la respuesta que se les venga a la cabeza, aquí un consejo; agarren a esa ignorancia de las pelotas y arrójenla bien lejos con todas las fuerzas de su ser, porque es la ignorancia un enemigo insaciable, un asesino en serie de ilusiones y anhelos.

¿Y qué tal si cada mañana al despertar respiramos profundo y llenamos nuestro aura de solo cosas buenas, de puro amor, de cantidades alarmantes de sonrisas sinceras, de abrazos vibrantes, palabras dulces, y miradas halagadoras? ¿qué tal si, sin ser una fecha especial le expresamos todo ese amor que llevamos dentro a las personas que se encargan de hacer nuestro mundo más placentero, a aquellos que siempre dan lo mejor de sí mismos para hacernos ver y sentir cosas inolvidables en esta vida llena de altas y bajas?

Es cierto que la vida no es ningún jardín puro lleno de rosas, claveles, hortensias de miles colores y demás belleza. En esta fase del tiempo universal también tenemos que toparnos con toda clase de inclemencias, camufladas en momentos tristes, penurias, personas que nos hieren hasta el alma, ese “no” que nos destroza el corazón, esos rechazos que nos quiebran las rodillas y muchos otros factores que nos intentan llevar a desfallecer de manera rotunda; tanto así que alguna vez en medio de la soledad podríamos llegar a pensar en la idea estúpida de dejar todo a una lado, de no continuar en pie y simple y llanamente llegar a decir: “ mi vida vale un carajo, no la quiero más” o cosas de esta índole.

Pues ahora bien, la cuestión es saber si en verdad vale la pena rendirse o si vale la pena cosechar odio o rencor hacia alguien o algo. Si vale la pena renunciar a nuestros sueños porque algo nos salió mal una o mil veces, o si es una buena decisión dejar de amar porque las cosas en el amor han sido en su mayoría sinónimo de ingratitud o catástrofe. Para esto sería bueno reflexionar tras cada paso que se da, hacer trazabilidad y ver si fue bueno o malo, y en cualquiera de los dos casos ser agradecido con aquello y aquellos que nos rodean porque ellos están ahí por conspiración universal, ellos tienen una razón de ser, ellos al igual que nosotros somos seres perfectos capaces de cualquier cosa, solo basta con creernos la idea y ponerla en marcha hasta que pase de ser un sueño loco o tonto a una realidad palpable, tangible e inolvidable. Porque dos cosas son inamovibles; la vida es solo una y de un presente optimo depende el nirvana de un futuro grato e inolvidable.

Leo RG


viernes, 9 de noviembre de 2018

UN RESPIRO MÁS PARA EL ALMA


Y un día estás ahí, tirado en la cama y como de costumbre viendo al techo; solo, meditabundo, pensando en lo que pudo pero que no fue, en lo que fue pero que salió mal, en las metidas de pata que algún día cometiste, en los momentos de alegría infinita que algún día experimentaste. Y así cada segundo se va volando.

Una cosa es cierta, para ninguna situación hay marcha atrás. Lo hecho, hecho está. ¿Hay acaso tiempo para el arrepentimiento? Tal vez, pero el efecto, positivo o negativo ya está hecho, ya está tatuado en el alma y el corazón, propios y de los demás. Y por más que pueda haber perdón o algo similar, la vaina es algo irreversible, imborrable.

¿No les pasa que de vez en cuando se preguntan por qué terminaron hiriendo los sentimientos de aquellas personas que en algún momento de la vida amaron tanto, hasta el punto de haberlos considerado el “amor de la vida”? Aquellos instantes arrunchados en algún sofá o cama del mundo haciendo planes para un futuro que de seguro en muchas ocasiones no sería más que una falacia universal. Disque contemplando la posibilidad de tener hijos, una mascota, una huerta en el patio trasero de una casa propia, viajar por el mundo o darle la vuelta a un país en bicicleta.

Hay momentos en los que la camino y la vida es nada más que color rosa, el sol brilla a plenitud, caricias, sonrisas y besos, vienen y van de manera desbordada. Uno y dos, terminan por convertirse en una sola piel sin la necesidad de dejar de ser uno y dos. Que cosa más placentera es despertarse al lado de la persona que suspira cuando te ve, de esa persona que sin importar como te encuentras, ilumina tu vida con una mirada profunda, con una sonrisa sincera e intachable.

Por el contrario, que vaina tan dramática y drástica termina por convertirse a veces la vida, cuando entregamos cada fibra del cuerpo y cada gota de ese sentimiento llamado amor a una relación. Y esa relación empieza a desmoronarse poco a poco por un abismo profundo sin escape, asfixiante, lleno de oscuridad y lágrimas cargadas de dolor.

Crees que el mundo a tu alrededor se derrumba, que ya la vida pierde sentido, que sin él o ella ya no podrás seguir pa´ delante. Se te mete en la cabeza la estúpida idea de que ya nadie te amará tanto como esa persona lo hizo y hasta planeas bloquear toda la esencia que te compone como ser humano para no volver a amar, porque simplemente crees que no has nacido para eso, que si te vuelves a enamorar, volverás a sufrir y demás pendejadas.

Llegas por consiguiente a sentirte condicionado para actuar ante la vida y disfrutar de su misterio, crees que enamorarse de nuevo es la peor decisión que se puede tomar y hasta piensas en convertirte en lo que no eres para evitar ser vulnerado o hasta llegas a flagelarte tan fuerte que te convences de que eres una mala persona y que solo sirves para hacer triste a los demás y que solo causas problemas.

Pero dejémonos de vainas y aceptemos una cosa. El ser humano aparte de estar compuesto en su mayoría por agua, también está compuesto de puro sentimiento. Nacimos para amar y sentirnos amados, estamos hechos de carne y hueso y cada una de esas fibras que también nos componen vibran al unísono cuando alguien “nos mueve el piso”. Unos eternamente racionales, otros sentimentales al extremo; sea como sea, somos únicos e irrepetibles y si no compaginamos con alguien en una totalidad y las cosas dejan de fluir porque definitivamente no te soportan más y terminan admirándote solo cuando estás dormido en la tranquilidad de una cama. No te inquietes, acepta el movimiento universal, no vayas contracorriente, respira profundo y confía en que alguien más tarde o temprano lidiara con gusto con tus demonios, de repente por cualquier calle, de cualquier ciudad, te tomará de la mano y se recostará en tu hombro, te robará uno que otro beso en el momento en el que menos se te ocurra y se robara tu atención hasta quizá volverte loco una vez más.

Solo cabe recordar que no debemos cambiar por nadie, ni nada; que si cometes errores graves, intenta aprender de ellos, reconócelos y asegúrate de no volver a cometerlos. No viajes al futuro sin antes haber vivido al máximo ese presente que te rodea. Di lo que sientes, expresa lo que llevas por dentro y si quieres darte un paseo por el pasado, que sea nada más para darle un saludo a los bellos recuerdos sin la necesidad de aferrarte a ellos.
La vida en este pequeño universo es solo una, nunca se detiene porque el show debe continuar. Así que no queda de otra que amar aunque quizá no sea el merecimiento de muchos. Recordar que todo acto tiene reciprocidad y de que tarde que temprano los malos actos, no tienen consecuencias llenas de rosas; no somos quien para juzgar, que de eso se encargue la vida en sí.

Leo R.