lunes, 30 de abril de 2018

¿BAILAS?

Terminábamos el turno laboral y ya mientras nos cambiábamos de ropa, Michael escuchaba Reggaetón de ese viejo, de ese que  sonaba en mis años juveniles. De repente surgieron en mi cabeza unas ganas inquietas e inmensas de bailarlo contigo, allí, aquí, donde fuera.

Se me ocurrió invitarte a bailar de todo lo que sonara en cualquier discoteca de este universo; Salsa, Bachata, Tango, Vallenato, en fin. Tú y yo seducidos por una mezcla de ritmos llenos de color, sabor, cultura y locura. Tú y yo bajo el embrujo de la oscuridad adornada por luces tenues de mil colores.

Dirás que estoy loco, sabrás que estoy loco. Dirás que soy iluso y que se me ocurren puras tontadas. Pero bueno, son cosas que me gusta plasmar y proponer, cosas que le encomiendo a la vida para que me haga el milagro para vivirlo en esta realidad y en muchas otras más.

Así que de esta manera queda abierta la propuesta decente llena de indecencia para que tu yo nos encontremos en una pista de baile cualquiera donde podamos bailar de nuevo hasta que se nos esfume cada gramo de mala energía, donde renovemos el Aura y le inyectemos al alma miligramos de fortaleza y locura para que el baile de la vida no nos agote y por el contrario nos permita danzar hasta que las suelas de nuestros zapatos se fundan con el suelo y se convierta la música en nuestro más bello consuelo.

Le.Le...

domingo, 29 de abril de 2018

¡HEY CORAZÓN! ¿ME OYES?

Hey! Cálmate! Respira profundo, no  saltes tanto, contrólate. Comprendo tu felicidad, entiendo tu ímpetu. El pecho se aviva con tu palpitar y que bien se siente. Pero definitivamente debemos calmarnos, las precipitaciones pueden llevarnos a meter la pata. 

¿Escuchaste cuando su inconsciente lanzó la palabra "amor"? O ¿estaré loco? ¿Más de lo normal?

Y ¿que vas a hacer para no dejarte cautivar por esa sonrisa y esos ojos tan bellos? Mejor que no intentes nada, se fiel a tus sentimientos, pero sé discreto ¡por favor!

Increíble como esa voz te pone loco, sé que se siente, me pasa lo mismo. Quisiera grabarla en mi disco dura para siempre. Apuesto a que tú también ¿verdad? He visto cómo te pone a volar con tan solo decir "buenas, buenas" y ¿qué decir del "chaolín pingüin"? Un extasís total. ¿Cierto?

Te recomiendo que lo tomes despacio, que no presiones y no te hagas imaginarios, conserva su bella imagen en tu superficie y se paciente. 

Si quieres puedes volar, visitarle y darle un abrazo furtivo sin que ella se de cuenta, tal vez lo sienta en una ráfaga de viento o bajo los rayos del sol y le robe una sonrisa infinita. Porque eso es lo que queremos o ¿estoy equivocado? 

¿Viste esos ojos con diminutas lágrimas? Espero nos pueda disculpar por eso, por las cursilerías y por causar esas emociones. Esperemos que luego se traduzcan en motivación y alegría y que siente así nuestro apoyo de alguna forma.

Ahora te digo, déjate llevar por la música, disfruta la sonrisa que nos dejo y esperemos a que la próxima sea mucho mejor, tal vez y hasta nos robamos otro beso fugaz para nuestra mejilla a través del cristal. 

Le.Le...

sábado, 21 de abril de 2018

1021 DESDE EL TÍBIRI


Y decidí secarme las lágrimas que Ángel, el hermoso gato negro no pudo secar con su pequeña pata. Respiré profundo y di un salto literal desde la cama, tomé una bermuda, las maletas del mercado, 3 billetes con la estampa de García Márquez y me lancé por ahí derecho, carretera abajo, camino del supermercado. Dos cosas; 1. Necesitaba distraer la mente. 2. La nevera ya respiraba solo vacío.

El Súper estaba casi que desocupado, así que la tarea estuvo fácil y práctica. Al final empaqué meticulosamente cada cosa en las tres mochilas, salí a la calle y tomé un taxi para así llevar todo a casa, puesto que hoy los muchachos no estuvieron para ayudar y a decir verdad la vaina estaba pesada.

Al arribar a casa, rapidito limpié la nevera y las alacenas para organizar el mercado. Después limpié la caja de arena de los gatos y les puse un poco más de arena; barrí el apartamento tarea para la que tuve que encerrar por unos minutos a Chata en el baño.

Acto seguido, tomé la toalla y decidido a tomar un baño me quite toda la ropa y directo a la ducha fui a dar.

Mientras caían una a una las gotas de la regadera sobre mi cabeza, decidí que era un buen momento para exorcizar parte de esos miedos ansiosos de mutar en forma de demonios, así las cosas decidí salir pronto del baño, ponerme cualquier ropa, tomar mi agenda, ponerle la luces a la bici y salir rumbo al Tíbiri; aquel bar de salsa al que no me había atrevido a regresar desde tu partida. Y es que la Salsa sin ti a mi lado no tiene el mismo sentido y pudo atreverme a decir que pasa lo mismo contigo. Pues a pesar de no ser expertos bailadores, no hubo mejor momento de compenetración a la hora de bailar, como durante una descarga de buena Salsa. Sin importar el lugar, si Colombia o Alemania; tu casa o la mía; gozaba sobremanera compartir salsa contigo. (Inevitable pensar en aquella noche en “a seis manos” en el centro de Bogotá).

Y bien, aquí estoy en esté preciso instante, a tan solo una mesa de distancia de la cual ocupamos en aquella hermosa noche en la que sudamos hasta más no poder, en la que bailamos en medio de la “muchachada”, en la que al parecer fuimos uno, en la que fuimos felices.

Un sorbo de cerveza y lágrimas visitando mis ojos, que sentimientos más fuertes son los que ahora me invaden, qué verraco se tiene que ser para extrañar a quien ya no te extraña, para amar a quien al parecer ya no te ama. La vaina se siente como cuando pones en una licuadora a la tristeza, al miedo, la desilusión, el desamor, la humildad, a la necia esperanza, a la nostalgia y al vacío; luego le pones velocidad 5 y después de mezclarlos bien lo sirves en un vaso con hielo para luego espolvorearle esa locura que siempre llevo conmigo.

Hasta hace 5 minutos era yo la única persona en el lugar; el grandulón de la barra dijo que la gente llegaría un poco más tarde, cosa que a decir verdad poco me interesaba.
En esta hora larga solo pretendo embriagar mi ser de Salsa, dejar que las palabras penetren mi agenda y pedirle a la luna que como siempre en cada noche proteja de ti en mi nombre y con auspicio del universo.
Qué más da que ya no me ames, que mi cabello te haya decepcionado o que la vida siga encargándose de ser poco justa. El momento ahora está destinado a llenar el pedazo de alma con un poco de tranquilidad, cosa que le pueda ayudar a respirar hondo y de esta forma reflexionar lo “irreflexionable”.

Poco a poco los bailadores van entrando y mi cerveza se va agotando, la descarga de timbal se apodera de mí ser y yo sigo el ritmo con esfero y lápiz, mientras que al mismo tiempo yo hago un dibujo eterno en mi mente del reflejo de la sonrisa tuya, aquella que me ha quedado fresquita esta tarde tres meses después de la última vez de haber tenido tal privilegio.

La primera pareja se lanza a la pista y para qué, pero lo hacen súper bien, mientras que inmediatamente a su derecha un negro de pura cepa empieza a tirar sus pasos de solista, ese solista que no le importa el “qué dirán” sino tan solo el hecho de dejarse llevar por el ritmo. (Prometo que a la próxima me le uno y ¡qué carajos!)

A lo lejos las fotografías de Willie, Hector, Eddie y Tito rinden homenaje a tremendas personalidades de esta maravilla llamada Salsa.

Ahora bien, y como soñar no cuesta ni un centavo; pienso en que ojalá el universo y la vida nos concedieran la oportunidad de compartir una pieza infinita de la mejor Salsa para poder darte así muchas vueltas tratando de seguir el ritmo y pueda así gozar del brillo eterno de tus bellos bajo la tenue oscuridad.

Por ahora beberé el último sorbo de una pola ya tibia y me iré regreso a casa en compañía de la inseparable e indestronable soledad; porque si esta hace parte indiscutible de mi destino pues habrá que ponerle el pecho pues no hay de otra.

Como ya te dije y para cerrar estás líneas tal vez inconclusas quiero que sepas que para mí la felicidad ya no es único producto de otra persona, algún bien material o así, tampoco es un sentimiento en sí; es más bien un estilo de vida, una forma de recorrer cada paso del camino, para lo cual solo necesitamos ser conscientes de que estamos despiertos, abrir bien los ojos y empezar a vivir una vida cada día. Una cosa muy distinta es tener las ganas intactas de querer compartirla con alguien más, tal cual como se me ha ocurrido contigo; pero pues tiempo al tiempo, que el amor es incondicional y no exige más reciprocidad que el hecho de que lo podamos recibir con los brazos bien abierto.

Le.   Le.  

jueves, 19 de abril de 2018

LETRAS MÁS, LETRAS MENOS


Basta con tan solo cerrar los ojos y ver como jugábamos como niños a hacer burbujas gigantes de jabón en la plaza de Bolívar en Cartagena. Tú con tus piernas azotadas por las picaduras de los mosquitos pero tu sonrisa intacta y esa bella mirada tan profunda y tierna.

La manera como llegaste al aeropuerto de la misma ciudad con tu vestido naranja y de un salto te trepaste a mi cuello dándome una bella sorpresa.

Muchas veces por estos días le recrimino en ciertos momentos a mi memoria por su lucidez, por su brillante manera de almacenar esos miles de recuerdos de manera tan exacta, tan vivida, tan acertada. Todos, momentos hermosos y otros que solo me arrugan el corazón y evocan al arrepentimiento.

Anoche una amiga me preguntaba sobre si había cosas en mi vida que hice en el pasado, de las cuales me arrepiento y que me apabullan el alma hoy día. Con certitud respondí que sí; de ellas las que más recalqué fueron, discutir por pendejadas y el hecho de haber hecho llorar a una mujer. Es que si, no hay cosa que me parta más el corazón que ver lágrimas corriendo como cascadas sobre las mejillas de una mujer, a excepción de aquellas que solo sabe producir la felicidad o quizá el amor, como aquella vez que puse en tus manos la copia impresa del proyecto nucita.

Últimamente he soñado tanto que se me dificulta el sueño, lugares desconocidos se entrelazan para representar en uno, mis deseos, mis miedos, mis anhelos, mis tristezas, mis frustraciones. Tu rostro no se me revela pero en cada uno veo tu silueta. Despierto y clavo mi mirada en el techo deseoso de tenerte a mi lado, anhelante de que muchos de esos sueños lo dejaran de ser para convertirse en realidad. Lastimosamente mis sueños en su mayoría suelen salir al revés y eso me asusta sobremanera, quizá son tan solo una proyección algo que no será y que solo pretenden finiquitar en mí esa lección que estoy seguro ya aprendí.

Hace cuatro meses cuando empezábamos el año decíamos querer al otro este nuevo año a nuestro lado, hoy estamos separados a miles de kilómetros, hoy solo me queda enviarte cortos mensajes a tu correo esperando a que sean leídos, esperando a que los acojas en tu día de la forma más bonita, que es efectivamente el único objetivo de ellos; hacerte saber que tu bienestar me importa y que de mi corazón salen para ti solo los más sinceros y bellos deseos.

Hoy, la vida se pasa a mil, el mundo se pone de patas pa´ arriba, yo te pienso mientras te sigues paseando por cada rincón del alma y mis letras intentan navegar a través del mar para llegar hasta donde te encuentres con el único deseo de que algún día las leas.

Le. Le.



viernes, 13 de abril de 2018

TACITURNO Y VACÍO


Taciturno y vacío, es como se siente la totalidad de mí ser en esta mañana.

Fue complicado levantarme de la cama, solo quería dar miles de vueltas más; de izquierda a derecha y dejar que se desvanecieran así los minutos.

La noche anterior antes de caer en el sueño me había prometido no ver más el celular y en especial no darle una actualización extra a la bandeja de entrada del correo electrónico, y de esta forma no llevarme una cara larga más hacia el fondo de mi alma.

Desperté mucho en la mañana y de súbito me palpitaba el corazón en el preciso momento en el que aquella corta frase en su Whatsapp calaba profunda en mis pensamientos con la intención de ser descifrada.

Aquí ando frente a esta computadora con ganas de convertirme en jet y volar hacia aquellos brazos, pero ¿Sería acaso algo conveniente? ¿Me recibirían de nuevo? O simplemente un silencio abismal y una mirada al suelo finiquitarían la travesía soñada.

Hablando de sueños, anoche soñé recordando la ciudad de Berlín y cada paso allí dado a su lado, cada sonrisa, la forma en la que ella le habló a aquellas turistas asiáticas con el fin de generarles conciencia en aquel tributo a los caídos. Fue un flashback tan vivido que alcancé a sentir el roce de su mano en la piel morena de la mía.

Es una ironía de la vida ponerse triste recordando momentos felices, pero es que tal parece que de eso se trata en gran parte la vida; en fundamentar ironías articulándolas con la realidad.

Y aunque taciturno y vacío hoy, aún conservo equipajes del alma repletos de lindas esperanzas para el camino que queda por recorrer, guardo la expectativa de que el universo iluminará el cada escalón con la luz propia de aquellas estrellas que todavía se resisten a la extinción.

El amor es infinito, el amor no busca culpables, él busca tan solo la libertad en las pupilas del ser amado, él se encamina en el recorrido de la felicidad en cada vida que se vive, él tiene la facultad de permitirse una lágrima sin dispersar la alegría hercúlea del corazón.

Por ahora el león se refugia bajo la sombra del árbol de la vida, divisa el panorama, respira profundo, medita, cierra sus felinos ojos y se deja llevar por la penumbra de un anhelo que tal vez algún día le regrese el brillo infinito a su mirada apasionada.

Le.   Le.

miércoles, 11 de abril de 2018

BOMBARDEO


Cae la tarde y con ella agonizan los escasos rayos del sol que se permitieron la osadía de acompañar el día de miles de ciudadanos en esta ciudad incrustada entre montañas.

El bombardeo de miles de ideas anhelando ser escritas no se ha detenido desde tempranas horas de la madrugada; es cruel pero hasta ahora he tenido la valentía de escribir un par de ellas traducidas en sentimientos y palabras carentes del disfraz del eufemismo.

De nuevo me siento un extraterrestre habitando un lugar equivoco del universo; rodeado de personas excelentes y de otras no tanto.

El sentimiento extraño de decepción ronda mi alma y la infame pregunta relacionado con qué si estaré haciendo lo apropiado para mi vida azota mi alma y la quebranta sobremanera.

Está mañana mientras empezaba a escuchar un lista musical llena de canciones acústicas de esas que tocan fibras, me llegaba a la cabeza la idea de que; “Hogar es aquel lugar en el mundo donde tú y yo estamos juntos”. Respiraba profundo y ahogaba las lágrimas en busca de libertad y llegaba a la misma conclusión de siempre; el anhelo de poder estar a tu lado.

Que quede claro, el presente texto no es una declaración de amor, es más bien una forma de darle vida y de paso exorcizar todas aquellas cosas pidiendo a gritos ser expresadas de una u otra manera.
Después del almuerzo, tome mi libro y mis agendas, las empaqué junto con la chaqueta negra en mi mochila y me lancé a la huida. La idea era aprovechar la tarde en mi día de descanso, pero terminé invirtiendo un par de horas de ese tiempo en el fútbol, bebí de paso una cerveza y en el intermedio escribí algo en aquella pequeña agenda la cual contiene parte de mi infancia.

Ya más adelante hice una parada estratégica para tomar un café y comer algo, luego me senté en una de esas bancas públicas y me sumí en la lectura del libro en español que ando leyendo; así entre el ruido incesable del tráfico, el paso a paso de los transeúntes y el juego continuo del viento con mi cabello largo se pasaron una gran cantidad de minutos, sintiéndome allí como la pieza equivocada del rompecabezas, incrustado en un mundo de fantasía, siguiendo paso a paso las tragedias de la chica protagonista del libro, transportado directamente hasta aquel caserío donde por cuestiones de amor sucedían cientos de cosas.

Algunas gotas de agua empezaron a caer sobre las páginas y la luz del día ya empezaba a escasear, fue entonces cuando al levantar la cabeza y viendo al frente recordé en un momento fugaz la vez en la que caminamos tanto para llegar a la Udea para luego tener que vivir una micro-odisea en busca del tal Paraninfo.

De vuelta en la realidad, decidí detener la lectura y continuar mi camino a casa, el viento soplaba a un más fuerte, la gente iba y venía; de paso por la clínica de la policía no pude evitar divisar la tristeza de aquellos personas a las afueras del lugar en busca de noticias positivas referentes a un familiar o amigo.

Seguí con mi paso y el vendedor de siempre de las tortas de naranja me ofrecía tal producto con su singular ritmo ondulado.

Paso a paso recordaba el terrible terremoto que tuve que experimentar la noche anterior, terremoto que me quitó el sueño tipo 3.35 de la mañana, me preguntaba sobre mi accionar en caso de que tal suceso se hiciera real y las casas a mi alrededor se vinieran abajo. Fue en aquel momento cuando mi mirada se cruzó con el anciano sentado al bordo de la entrada del hospital infantil; me alma se arrugó al instante, quise llorar y darle un abrazo, quise seguir mi marcha pero fui inútil, entonces regresé y le invité a comer algo. Al principio le quería invitar una empanada, pero sin ánimo de ser exigente me pidió el favor de que le invitara otra cosa pues no tenía cerca de la totalidad de sus dientes. Así las cosas, decidimos comprar otra cosa, él contento me decía que el universo me lo agradecería en el alma, yo solo quería llorar, tal como lo hago ahora. La vida sigue siendo injusta y en creciente desequilibrio, pero seguimos luchando.

Estrechando su mano continué mi ruta y solo quería lanzarme a los brazos reconfortantes de la mujer a quien amo, la chica de los ojos color esperanza, ella quien en medio del silencio supo consolar a mi pedazo de alma.

Ahora, ya en casa, con mi pierna derecha en profundo sueño y con Chata en medio de mis piernas tomando su siesta, le pido al universo entero de que esté allí cerca de ti y te susurre al oído el más fuerte de mis abrazos y de paso te cuide mucho en cada paso que das día tras día, mientras yo concluyo este bombardeo de sentimientos y cosas hechas letras plasmadas en el blanco de páginas blancas que como lienzo saben aliviar mi ser.

Le.  Le.





domingo, 8 de abril de 2018

FLUYE


Los autos van de picada hacia arriba y yo allí sentado al bordo de un pequeño abismo de cemento decorado por algunos grafitis sin forma, sin color.

El viento acaricia las palmas que dividen las carreteras y el humo viaje en dirección de las corrientes aéreas camino el cielo oscuro de la monotonía.

Las luces cercanas y las lejanas de las casas en la montaña se roban mi atención me absorben, me llevan con ellas, quieren que vaya a visitarle; mi mente se disipa pero mi corazón en una quietud implacable se concentra y se planta en uno único e indisoluble pensamiento; tú.

Tú y solo tú, la soberana criatura del reino de mis pensamientos, la confidente eterna, la clave y la compañía irreemplazable de aventuras inexorables.

En un pequeño parpadeo puedo irme directo al pasado y verme sentado en los ladrillos de seis huecos en la terraza de mi casa el pueblito bello. Puedo recordar cada palabra, cada lágrima, cada palpitar y cada reflejo auténtico de tus bellos ojos. Puedo sentir tu mano junto a la mía, puedo a largos rasgos describir el vibrante temblor de mis labios crudos ansiosos por la sensación oculta tras los tuyos.

Quisiera que esta hierba me diera alas para volar y que así fuera por uno mínimo instante pudiera yo sumergirme indivisible en tus brazos, esos brazos llenos de amor, llenos de ternura, brazos felinos sinónimos de protección, como ramas de una ceiba que brindan esa sombra indomable ante los rayos del sol.

Quisiera tanto y más, pero compartirlo con nadie más que contigo; cosas  nuevas y otras por repetir para darle soplos de vida infinita a mi pedacito de vida. Saltar charcos creados por el paso de la lluvia en cualquier ciudad del planeta, hacer centenares de burbujas gigantes de jabón, bailar bajo la luna y dormir agarrados de la mano en un hamaca bajo el arrullo de las olas marinas; tanto y más.

Deseoso ando a diario por dejar de ser una perturbación negativa a tu lado y demostrarte con creces que solo tengo amor sin condiciones para acompañarte a caminar y que al mismo tiempo tu camines junto al mío y así formar un trazado donde tú seas tú y yo sea yo; donde seamos más que dos amantes y pasar al otro lado del mar dando saltos agigantados.

Los reclamos agonizan poco a poco, se hunden en la lava del recuerdo; las letras plasmadas por mi puño y letra solo pretenden dejar volar el sentimiento bello que las produce para no dejarlas morir en la postergación. Perdóname si te disgustan o te dislocan la concentración, de antemano mil y un perdones. Ellas, así como yo esperan ser un apoyo, una ruta de escape y solo esperan una sonrisa de vuelta.

La ruleta gira, la vida avanza, el tiempo se hace volátil, el humo se disipa, tu voz retumba en mis sentidos equilibrando mi alma; no hay más y al mismo tiempo abundan las ideas, el lazo se llena de nudos invisibles que se atan y desatan en la incertidumbre, yo por mi parte respiro, parpadeo y te sueño despierto, te robo ahora esa sonrisa por una noche más para darle a mi noche y  mis sueños un toque de majestuosa armonía.

Le.  Le.