miércoles, 28 de junio de 2017

CORTOS Y MÁS CORTOS

I
Y pensar que esa dulce mueca acompañada de un tímida sonrisa, se convertiría en eterna aquella tarde en el DM mientras el par de rollos fotográficos se encaminaban para ser revelados.

II
Silla de madera con soporte metálico, un único cojín cuadriculado como testigo, de desató la pasión y el par de cuerpos se fundió.

III
En busca del sol, tendieron una manta en aquel pasto verde; disfrutaban de un par de libros, y una grata conversación. Como fin del momento dulce fruta con yogurt.

III
Y como olvidar aquella mañana en la que después de 21kms llanos y un choque no deseado choque de orgullos. La señorita se armó de valor, tomo esa bici color negro y se encaminó a la montaña; pedalazo tras pedalazo la cima fue el destino.

IV
Aquella noche se convirtieron en los mejores cocineros de sushi. Momento especial; barriga súper  llena y corazón ultra contento.

V
Y fue en cubículo del almacén de ropa; ella se probaba las posibilidades mientras él, observaba, admiraba, deseaba y pretendía tan solo devorar y por qué no, llevarla a la luna en ese preciso instante.

VI
Y no importó el nombre de la calle, ni el terreno, si hacia frio o calor y mucho menos el lugar en el universo. Para él siempre fue maravilloso seguirle en aquellas rutas en bicicleta.



VII
Siempre supo mejor la cerveza en su compañía, una buena serie o película en el monitor, sintiendo su cabeza en el hombro, sintiendo su pierna encima de la suya.

VIII
Helados en copas gigantes, primera noche en tan bello nuevo mundo. Él, mudo, mudo, sorprendido, tal vez algo nervioso pero la tenía a ella  a su lado; era feliz.

IX
Sentado en la esquina de la discoteca, él observa admirado. Ella bailaba en grupo junto con los de la mesa del lado, ella bailaba aquellas canciones incluso mejor que él, pero no era problema, pues eso sí que le hizo sentir bien en aquella madrugada.

X
Él viste su camiseta color verde biche. Afuera cae la lluvia, él escribe a ritmo de Reggae, te piensa, te desea, te ama a cada segundo.

Le.Le…

domingo, 25 de junio de 2017

ESCALOFRÍO

Esta mañana junto con el cantar de los gallos y el de los más bellos pajaritos del vecindario, abría yo mis ojos y me preguntaba qué sería de mi si algún día despertase y ya no supiera más de ti, si tu nombre se me escapara para siempre de mis labios y decidiera tu sonrisa marcharse sin decir nada de aquel cofre de cristal localizado en aquella calle bonita de la mente, la cual se cruza con la avenida de mi corazón.


La respuesta llegó traducida en el más gigantesco de los escalofríos que puedan existir en la galaxia entera. El corazón latió a millones de pulsaciones por minuto queriendo salir corriendo a buscar refugio en cualquier planeta parecido a marte. Los huesos inmóviles pesados como rocas de plomo se incrustaban en la suavidad de un colchón a punto de estallar, cada bello del cuerpo se estremeció cobrando vida propia con un temple similar al del nailon de la caña de pescar cuando logra capturar al más fuerte de los peces en el océano.


Los labios con la curvatura invertida se sellaron sin pronunciar el más insignificante de los suspiros y los ojos como dos objetos inanimados se incrustaron en el techo queriendo penetrarlo para así buscar tal vez una mejor respuesta en las estrellas, quienes pretenciosas de irse a descansar, ya le daban la bienvenida al radiante sol.


Definitivamente, la peor sensación jamás experimentada por el alma mía. Busqué refugio en el aire puro que llegaba a la habitación por la rendija del pequeño patio, pero fue casi que imposible.


Fue en ese preciso y milimétrico instante cuando el susurro de un amor guerrero penetro mis sentidos para recordarme que estabas conmigo y que si yo estaba bien, tú también lo estarías. Me abofeteó el orgullo y no se marchó hasta que le afirmé con certeza de que lo daría todo hasta el final, hasta la última gota del aliento por recuperar la sonrisa más bella nacida en el denominado viejo continente.


Logré finalmente ponerme de pie y aunque inevitable fue derramar una lagrima profunda al encontrarme frente a frente con aquel cordón metálico, el cual sostenía imágenes de la mujer más bella y dueña de un corazón que aunque se comporta de manera indeseable pero que ama con lealtad; logré esbozar una sonrisa esperanzadora de esas que te aseguran que después de esas tormentas que parecen letales, el sol retorna y brilla eternamente.

Le.Le…

       


miércoles, 14 de junio de 2017

AQUELLA TARDE DE DOMINGO

Hamaca color blanco y negro como la cebra, de esas que parecen una red gigante que te abraza y que va y viene sin la intención de detenerse. En ella llevo ya cerca de 5 minutos intentando relajar cuerpo y de paso darle algo de tranquilidad a cada uno de esos demonios que cautivan la mente.


Hace ya 60 minutos que el mediodía del caluroso domingo ha cumplido su ciclo. Los pollitos bebé transforman su lloriqueo en una dulce melodía. Otra mamá gallina negra como el ébano o tal vez como el carbón camina junto con sus dos crías; ellos, uno rubio y el otro color café buscan sin descanso los apremiantes rayos del astro sol.


Al frente mío dos señoronas madres cerdito. La primera con lleva a cabo la ardua tarea de alimentar a su numeroso grupo de bebés multicolor de algo así como 30 días de nacidos y en no menos de dos metros en el corral de enseguida se encuentra mamá cerdito número 2 quien por su parte solo se preocupa por disfrutar de la siesta en compañía de sus muy afamadas 7 crías color rosa quienes apenas contaban con su cuarto día de haber llegado al mundo.


A mi izquierda a algunos pasos de distancia el fogón de leña inagotable le daba vida al sancocho más espectacular que un mortal pueda tener oportunidad de comer, variedad de deliciosos ingredientes convergiendo al compás del fuego dentro de la inmortal olla adornada por el inconfundible tizne que producen las brasas con el pasar de los años.


Mientras tanto yo, allí en la hamaca, quien con su seductor baile me lleva de izquierda a derecha. Morfeo intenta tocar a la puerta pero no se lo permito, pues en ese preciso momento solo hay tiempo y espacio para pensar en ella; mujer dulce, dueña de los lizos de oro. En esos segundos solo quería cerrar los ojos por un segundo para luego abrirlos y tenerla allí, a mi lado. Tal vez en otra hamaca guindada a mi derecha para poder tomarle de su mano como aquella noche eterna en Playa Blanca, y así soñar despiertos la siesta más bella del universo; juntos ella y yo bajo la sombre maravillosa de los mirtos y el gigantesco árbol de caucho y el popular mamoncillo.


A fin de cuentas, escenario perfecto para una tarde de domingo inolvidable, tarde en la que alejado de la civilización se logra con satisfacción aclarar un poco el panorama y por supuesto respirar de un aire puro que más que tus pulmones, también puede llenar tu alma.

Le.Le…


sábado, 10 de junio de 2017

MÚSICA

Y de las pesadillas más crueles que se han pasada por esta cabeza hueca, han sido aquellas en las que por mi mente se ha planteado la posibilidad de que un día te vas de mi lado para más nunca regresar. Pesadillas que hieren el alma, pesadillas de las cuales no es necesario estar despierto para experimentarlas.


Amarte nunca ha representado una obligación para mí, por el contrario, ha sido una de las cosas más hermosas que he podido realizar. No te imaginas cuan bellos han sido esos momentos en los que robe una sonrisa de tu dulce carita.


Tal vez nada volverá a ser como en los días pasados, pero bien dicen por ahí que después de la tormenta llega la calma. ¿Cuándo? Tal vez aun no lo podremos saber, pero en esta relación tengo la fe más grande, una fe sin barreras, una fe que sonríe por más alta que esté la marea en el más feroz de los océanos.


La vida es un “ratico”, se puede pasar en un “abrir y cerrar de ojos”. De lo anterior no queda la menor duda, y es por eso que cada segundo es vital y fundamental en el camino de la felicidad anhelada, de los sueños por cumplir y los deseos por satisfacer.


Hoy las notas de esta melodía, la melodía de mi corazón, no suenan igual, el ritmo anda disperso y el tempo en su velocidad más lenta. Y es que no hay música sin la armonía que tú, mi vida, transmites en mí paso a paso.


Tal vez las fuerzas se han debilitado y la luz se ha disipado en la oscuridad de la distancia. Tal vez el destino se ha encargado de poner en el camino los más miserables obstáculos, rocas gigantescas transformadas en témpanos de hielo ancladas a la orilla de la isla de aquel sentimiento llamado amor. Y es también tal vez el momento para armarse de valor y sacar a relucir el poder oculto en nombre la felicidad que nos podamos merecer.


Esta noche, aquí con la luna como único y fiel testigo quería recordarte, que son las notas emitidas por tus dulces labios, tus bellos ojos, tu cuerpo seductor y ese corazón valiente; aquellas que producen en mí la verdadera música, esa que sin importar el escenario me hace sentir que ha valido y estoy seguro de que valdrá la pena esperar.

Le.Le…



domingo, 4 de junio de 2017

ALLÁ, DONDE TÚ ESTÁS

Yo lo siento mucho, pero es que mi corazón se quedó allí donde tú estás. Allá en la hermosa Alemania, en la apacible Leipzig, en Tarostrasse, en las maravillosas tardes de “Kaffee und Kuchen”. Se ha quedado este señor corazón también en cada recorrido en bicicleta bajo algunos grados de calor o el intenso frío, en las salidas a comer cualquier cosa, en los pasillos de la Mensa.


No he sido el mismo desde mi regreso y seguramente no lo volveré a ser. El mismo que allá se despertaba siendo el hombre más feliz del mundo al ver tu dulce carita a mi lado, aquel que con el mayor de los placeres preparaba el té regularmente en la mañana.


Tal vez sea tonto o difícil de entender; tampoco quiero justificar lo patán que he sido contigo; pero es que ha sido contigo con quien he sentido ese amor de verdad, es que se vive con locura, ese que desearía no tuviera fecha de vencimiento. Es por eso que esta lejanía me agobia cada día y siento que entre libros y amigos te me distancias poquito a poco y ya hasta en medio de algunos sueños veo como de mi lado te marchas.


Está claro también que nunca dejaré de ser aquel cursi que por medio de textos tal vez un poco raros siempre buscará la manera de recordarte que eres la princesa de mi alma, o aquel que pretende expresar un momento lúcido de amor dedicando una canción. Pero es ahí en aquellos momentos cuando la canción no llega a tus oídos y el texto no penetra en tu corazón, en los que el sentimiento se ve abofeteado por una de esas ráfagas de viento que viajan a miles de kilómetros por hora.


Tal vez solo soy de aquellos que no ven el 99% de lo bueno y se fijan nada más en el 1% de lo malo, tal vez no nací pa´ semilla en la historia del amor, tal vez se me pone la cabeza cuesta arriba cuando creo que tu amigo planea conquistarte de nuevo o simplemente tal vez soy un maestro de la embarrada que lo que hace con las manos lo borra con los pies. ¿Quién lo sabe? Solo la vida lo sabe.


Ahora bien, solo me resta recordarte cuan agradecido estoy con la vida y el amigo destino que te trajo al país de las mariposas amarillas para presentarte conmigo; y de paso decir también que aunque lo extraño un montón, sé que mi señor corazón está de maravilla allá, donde tu estás.


Le.Le…