El color oscuro invade cada rincón del lugar y es a penas la luz del aparato en frente de mi cara el único foco de iluminación.
La cuerdas de la guitarra eléctrica retumban en el único pequeño parlante que permite la salida del sonido. En ese momento la letra de la canción me recuerda el deseo de morir de viejo y más no de soledad.Amarga e incoherente soledad, definitivamente no eres mi tipo le susurro al oído.
A veces quisiera convertirme en canción y viajar de onda en onda hasta cualquier lugar del universo, desvanecer ante los oídos de grandes y pequeños o simple te ser el eco que retumba pero que al final termina por fundirse en el rincón de un lugar desierto.
Hoy en mi intento de vivir en felicidad y de volver a lo básico, enfrento de frente mi lucha con mi sentimental corazón y el apoyo de las más grande de las melancolías.
Extrañar lo bonito no representa echar de menos una costumbre, porque claramente la costumbre siempre ha sido sinónimo de aburrimiento y cuando está pide marcharse yo le abro la puerta con el mayor de los gustos. Otra cosa quizá es aferrarse siempre a lo que de la nada te saco una sonrisa sincera, una sonrisa del alma, una sonrisa sin filtro.
Ahora la noche se torna más fría de lo común, gotas de lluvia rozan la ventana y son amortiguadas por los tejados vecinos, mis pupilas ahora pretenden cerrarse y con el corazón acelerado tecleo este final, final de un texto más escrito por aquel loco que un día creyó en no poder ponerle ni siquiera el punto a la i.
Le. Le...