lunes, 22 de octubre de 2018

SOMBRA

Y concluida la intrépida y resonante oración le doy play de nuevo a la música, mientras que por otro lado el reflejo de la luz que se cuela por la ventana me recuerda la importancia de no desfallecer y me enseña el reflejo de una melancolía tatuada en la baldosa blanca incrustada en el piso del pequeño cuarto.

El color oscuro invade cada rincón del lugar y es a penas la luz del aparato en frente de mi cara el único foco de iluminación.

La cuerdas de la guitarra eléctrica retumban en el único pequeño parlante que permite la salida del sonido. En ese momento la letra de la canción me recuerda el deseo de morir de viejo y más no de soledad.Amarga e incoherente soledad, definitivamente no eres mi tipo le susurro al oído.

A veces quisiera convertirme en canción y viajar de onda en onda hasta cualquier lugar del universo, desvanecer ante los oídos de grandes y pequeños o simple te ser el eco que retumba pero que al final termina por fundirse en el rincón de un lugar desierto.

Hoy en mi intento de vivir en felicidad y de volver a lo básico, enfrento de frente mi lucha con mi sentimental corazón y el apoyo de las más grande de las melancolías.

Extrañar lo bonito no representa echar de menos una costumbre, porque claramente la costumbre siempre ha sido sinónimo de aburrimiento y cuando está pide marcharse yo le abro la puerta con el mayor de los gustos. Otra cosa quizá es aferrarse siempre a lo que de la nada te saco una sonrisa sincera, una sonrisa del alma, una sonrisa sin filtro.

Ahora la noche se torna más fría de lo común, gotas de lluvia rozan la ventana y son amortiguadas por los tejados vecinos, mis pupilas ahora pretenden cerrarse y con el corazón acelerado tecleo este final, final de un texto más escrito por aquel loco que un día creyó en no poder ponerle ni siquiera el punto a la i.

Le.                      Le...

domingo, 21 de octubre de 2018

HOY POR HOY


Y aquí no vamos de nuevo, o al menos eso creo.

Es el momento en el que decir “te extraño” “te echo de menos” o “te pienso” al parecer no tiene nada de sentido y mucho menos reciprocidad. No quiere decir que aún por este lado no se sienta nada de eso, porque de pensarse así estaríamos incurriendo en una gran mentira.

La cuestión ahora se trata de no sentirme tan idiota por escribir algo y no recibir algo a cambio, de ser consciente de que ya no se es importante y puede que lo que provenga de mí ya no tiene el mismo sentido o no merece ni rastro de su atención.

En la madrugada de este domingo despertaba de repente tipo 3am, todo alrededor representaba calma menos los latidos del corazón, porque de inmediato quise marcar para escuchar esa voz, tu voz.
Y es que la pura verdad es que cada día algo de ti quiero saber y aunque cada día te siento más que lejos, aún parte de tu voz susurra a mi oído y parte de tu perfume se pasea de vez en cuando por las fibras mi piel.

Puede que se llame resignación, desilusión u olvido. Qué sé yo, cuando hoy en día te sigo llevando en mis oraciones cada noche y con muchas pequeñas cosas logro recordar tu sonrisa y gran parte de ese ser bonito. Algo que sí puedo garantizar es que no se trata de necesidad u obsesión, eso definitivamente no va y no tiene lugar en esto.

En estos días alguien me dijo que el olvido significa no querer, fue en ese momento en el que caí en cuenta de que te quiero, es más, es algo que no he dejado de hacer; y es por eso que poco a poco he intentado de dejarte de joder la vida de forma total. Porque dime tú, qué de bueno está en ser o representar algo negativo para alguien a quien se quiere mucho. Nada bueno diría yo.

Y aunque claro, que he intentado escribir un par de veces mensajes directos y neutrales  y que definitivamente seguir escribiendo textos para compartir contigo sentimientos y demás seguirá siendo parte de mi itinerario hasta aquel día en el que quizá por cosas del destino me quede yo sin la única lectora por la cual lo hago; solo pretendo dejar en claro de que cada cosa ha sido y será con el mejor de los ánimos.

Hoy, la espera de algo que no sé si pasará se hará a diario más larga y no quedará más remedio que levantar la cabeza, aceptar lo malo para no volverlo a cometer y meterle todo las ganas a la vida que nos toca y se nos presenta, porque aunque muchas cosas puedan ser influenciadas desde nuestro propio actuar, el destino está ahí latente y puede que de repente la luz verde se ponga y nos llene así de sorpresa o desilusión. Como dicen por ahí “Hoy estamos aquí, mañana quien sabe”.

Le…                    Le.





lunes, 15 de octubre de 2018

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS Y UN CORAZÓN ALGO APACHURRADO


Y es que hace rato, desde aquel septiembre hace un año, que no se me arrugaba tan feo el pinche corazón.

Así como cuando piensas que un apego sentimental no te va a volver a robar ni una sola lágrima pero, ¡qué va! Sigue sucediendo. Cuando no es la tristeza por un amor pasional, son las lágrimas por el amor fraternal y por si fuera poco llega la ñapa por el amor de patria, por ese sentimiento latino que se lleva anclado en medio del alma.

Pero, ¿qué me dices cuando esté afamado tríptico se te junta en un solo día, en una sola tarde, en un solo corazón? Pues tal cual, así pasó.

Empezaré por decir o quizá recordar que no pertenezco ni de cerca a la mayoría de esa gente racional, de corazón duro, que se guarda los sentimientos en cualquier ocasión. Por el contrario, pertenezco a ese otro tanto que le pone el corazón a casi todo desde el principio, de esos que se apega al cariño y a la buena vibra de las personas, de esos que reconoce en una mirada y una sonrisa la calidad de muchos a su alrededor. Y aunque suene más o menos bonito, la cuestión no es en su totalidad tan positiva.

Todo comenzó esta madrugada, cuando como de costumbre desperté de repente y lo primero que hice fue mandar la mano al teléfono para revisar si de pronto había recibido algún mensaje de aquella señorita, alguna señal que me hiciera saber si de sus propios medios si habría llegado sana y salva a su casa. Así llega el momento en el que me pregunto si fui de nuevo inoportuno con mi último mensaje o muy severo con mis palabras en mi más reciente texto. En fin, ni idea, terminó por preocuparme más de la cuenta o sigo siendo patético.

Así las cosas comienza a avanzar la mañana, yo decido arreglar mi cuarto y mi hermanito, en medio de sus sueños sigue dándole vueltas a la cobija. De repente, me entra una cosita lo más de fea entre pecho y espalda, y así caigo en cuenta que los casi diez días en compañía de mi pulga, quien ahora parece más un King Kong, llegaban hoy a su fin.
A decir verdad no creí que me fuera a encariñar tanto con él y más cuando hace doce años solo lo recibía como un intruso. Pero el pelao' tiene su magia y la sangre también, causando cosas bonitas entre los dos.

Decidimos invertir nuestra mañana viendo una serie, mientras recochábamos, reíamos y hasta de vez en cuando nos permitíamos una caricia. Así se esfumó el tiempo y ya al medio día llegaba el momento de su partida. Fue de este modo como se entrecruzaron sus lágrimas junto con las mías en la terminal de transportes. Pensé entonces en la dicha que predice para mí tener un hermano, pensé también como es posible que muchos hermanos en el mundo terminan por odiarse de maneras tremendas.

Paso siguiente y ya camino a casa y creyendo por concluida la cuestión, me voy encontrando al paso una cantidad considerable de niños provenientes del país vecino, desplazados por la tiranía de un poder sin escrúpulos. En ese preciso instante me sentí algo así como una basura; hace menos de una hora estaba pagando una cuenta de restaurante considerable, mientras allí afuera cientos de niños no tenían un bendito pan para pasar el hambre. Triste historia en el día a día de mi bella Latinoamérica.

Y ya en el epílogo de este pedazo de historia, me topo en el túnel de la estación a una mujer indígena, aún vistiendo sus trajes autóctonos, con sus bebé durmiendo a sus piernas y ella, tratando de tejer un majestuoso collar con aquellas perlas diminutos de mil colores. Qué ironía la vida, tanto brillo en su obra y tanto gris en su opaco rostro.

Voy concluyendo mi viaje a casa y cada uno de esos sentimientos se va apoderando de un rincón de este pecho, me apachurran en alma, me llevaban a extrañarla, me llevan a reflexionar, mi invitan a luchar y a seguir valorando mi verdadera raza, mis raíces, mi gente, a no retirarme de la escuela en la que fui educado, esa del amor sincero e incondicional, esa que pone alma y corazón sin importar que algún día cada uno de ellos termine partido en mil pedazos, al fin y al cabo que todo eso que se hace en perfecta combinación con el amor sincero, termina por trascender llenando el espíritu de lo que verdaderamente es vital en esta vida de ires y venires.

Le.Le...

viernes, 12 de octubre de 2018

SI NO ES HOY, ENTONCES PA' CUANDO

¿Qué si incertidumbre? ¿Qué si nostalgia? ¿Qué si tristeza? ¿Qué si ansiedad? Tantas cosas y a la vez quizá nada. Tantas cosas representadas por un vacío inexplicable en el pecho. Tanto y más, tanto y poco. 

Ya ni pasado, ni futuro y el universo sabrá si tal vez algo del presente. La verdad es solo una; y es que a decir verdad le pienso y le echo bastante de menos.

Quizá de su lado no pasa nada parecido, ¿Quién lo sabrá? Solo ella misma guardara en lo más profundo de su ser la respuesta a tal pregunta.

La noche avanza y se desvanecen con ella cientos de pensamientos. La noche se esfuma y por el escenario del recuerdo se pasean tantas escenas que fueron y que quizás no debieron ser o otras tantas que de haberlas hecho realidad hubieran hecho de esta historia algo más memorable y de por sí más bella. 

Escribir se ha convertido en una vaina indispensable para este humilde ser humano; inconforme en ocasiones como muchos, pero soñador, lleno de sentimientos y que le pone corazón a tanto, como otros más. 

Cada letra, cada palabra, cada párrafo, se han convertido en instrumento de expresión inagotable de todos esos sentimientos que se agolpan en la mitad del pecho y buscan de una u otra manera salir a la superficie para ser leídos. Para colarse por aquellas pupilas color mar y decirle a ese corazón que de cierto modo aquí, en la lejanía, el mío sigue latente. 

Y es que siendo totalmente sinceros, no hay razón más sensata para escribir, que el hecho de saber que allí a miles de kilómetros en la distancia aún cuanto con la lectora más hermosa y fiel del mundo. 

Nadie, ni nada puede describir cómo se me paraliza el mundo al saber que ella ha recorrido línea a línea cada texto que se me ocurre en este pedazo de cabeza y aquellos alrededor ni se imaginan cuánto daría por hacer un viaje majestuoso a ese ser y ver que se pasa por tan noble mente en el preciso instante en el que dicha mujer se aventura a leer algo de lo que he escrito. 

Daría tanto en verdad por saber si se dilatan esas pupilas, no sólo de tristeza sino quizá también de alegría. O si ese corazón palpita tal vez algo más rápido; o si de algún modo el dorado de esos brazos termina por erizarse. O viendo del otro lado, quizá es represente algo aburrido, o algo más de lo mismo. 

Pero que más da, la vida también se trata de dar pasos hacia adelante, se trata de expresar lo que se lleva por dentro. De decir cuánto se quiere, cuanto se extraña, cuanto se anhela. Nada ni nadie justifica el hecho de atragantarse con tanto sentimiento y terminar un día más en procrastinación. La cuestión va más allá, va más allá para ser capaz de aceptar que la embarre pero que no me quedaron ni tantitas de ganas de volverla a «cagar»; de que si no se pudo, al menos se intentó; de que si se ama, hacerlo saber. Porque la vida nunca se detiene, hoy estamos aquí, pero mañana ni idea y al final de cuentas vale más una sonrisa sincera provocada por la más tonta de las ocurrencias que a causa del más elaborado de los chistes. 

Le.Le...


APUNTES DE UN CORTO VIAJE

La neblina de la noche.
Las ganas de llamarte por el efecto de la cerveza.
Extrañarte de manera intensa. 
15kms en bici.
Micro en familia. 
Nuevas ganas de llamarte sin el efecto cerveza.
Ese deseo de conectarme para tan solo escribirte directamente que te pienso!
La abuela preguntó por ti. 
El río en medio de las montañas imponentes. 
Curvas, viento, él sonidos de la naturaleza.
El olor a libertad y aire puro. 
Queen a todo volumen.
Tu sonrisa. 
Bellos recuerdos que viví a tu lado. 
Han pasado apenas dos días de desconexión y no te dejo de pensar.
Deliciosas arepas con queso.
Fotografías, aunque fuera de foco.
Ayudarle a tía en su tienda. 
Ver novelas con la nona.
Nació la nueva prima; la nieta número 17.
El amor de Carlos Vives y Claudia Helena. 
Ojo medio aguado, pensarte bonito.
Un nuevo partido de micro con primos y amigos; perdimos 13-11.
Morado en la pierna a causa de un balonazo, ahora tengo la figura del balón bien marcada.
Final de la novela en compañía de la nona. 
Lluvia fuerte y el techo lleva la melodía de las gotas.
Uña del dedo gordo, pie izquierdo, totalmente morada y rota a la mitad.
Desayuno en la finca.
Charla con el nono. 
Escribir bajo el árbol de naranjas.
Hacer fotografías. 
Escribir de esas cosas que llegan a la mente. 
Los dolores azotan el cuerpo débil de la abuela.
Ella dice que se quiere morir y le pide a su dios que se acuerde de ella. 
A mí se me apachurra el corazón.
Escribo un corto sobre su infancia. 
Llueve, las tejas reciben cada gota.
De vez en cuando hasta te sueño despierto. 
Caminar bajo la llovizna, recorriendo calles que desconocía. 
Compro una toalla para bebé recién nacida. 
A girl like you.
Esa forma de comer tan tremenda que hasta me asusta.
El primo Julián tiene Kässefüße. 
Y es inevitable pensar en vos y más cuando se trata de hacer arepas. 
Un nuevo día, 10 para las seis. Nos fuimos de ruta.
Qué ganas de plantarte un beso de buenos días. 
Bocadillos y agua listos para la acción. 
La neblina decora las montañas. 
El frío se filtra por los poros en el descenso. 
Cientos de rocas han invadido la carretera a causa de las fuertes lluvias. 
15 km súper explosivos en ascenso. 
Mano a mano con el hijo menor de quién sería el compañero de ruta en la juventud de mi padre. De no creer. 
Ponymalta y mantecada para recargar energías.
Hace frío, ya en casa; baño de agua caliente. Changua, pan y chocolate. 
Sospecho que la relación entre el tío Eduardo y la abuela no va muy bien.
Comienza la transmisión para el partido amistoso entre Colombia y Estados Unidos. 
La noche es fría y llovizna aún, yo visto mi gorro favorito. 
Inicia el partido y ahora es turno de ver fútbol con la abuela.i
Buenos días.
Y fueron 4 días sin teléfono celular. 
Me conecto, veo tu llamada, deseo escuchar tu voz, te marco; no hay respuesta. 
Hoy, último día alejado de la ciudad. 

Le.Le...


viernes, 5 de octubre de 2018

NOCHE, PEDAL Y LETRAS


Desconozco los grados de temperatura con los que cuenta la ciudad de la furia, ¿serán 10 o tal vez 15? Ni idea, lo que sí sé es que siento frío, aun a pesar de tener puesto pantalón largo, camiseta y saco. Curioso, eh? Yo, sintiendo algo parecido al frío. ¡Qué vaina! Pero así es la cosa.

Decido entonces dejarme ayudar por la chaqueta negra, me visto con ella, subo la cremallera; bolso a la espalda, mochila extra cruzada y emprendemos la ida a casa. Marcaría entonces el reloj las 7 y algo de la noche, el semáforo da luz verde y el pedal se activa.

Esta vez no hay motivos para correr, nadie me espera en casa, nada me espera en casa. Pedalazo tras pedalazo el viento se filtra por mi cara y mi mente divaga por pensamientos alocados, apacibles, incomprensibles; se cruza de repente tu rostro allí en el puro frente de los mismos, no me sorprendo, porque simplemente es un suceso que se ha convertido en hábito.

Una nueva luz roja detiene la marcha, juego al equilibrio pero solo puedo sostenerme algo así como 15 segundos.

La calle 68 cuenta su propia historia, y sus paredes relatan las mías, las nuestras. Se reanuda la marcha, la inercia esquiva los huecos en la carretera y una vez más las luces verdes de aquel bar se roban mi atención, me achantan, me recuerdan una de tantas estupideces cometidas y me pregunto que hubiera sido de mí o nosotros sí tan solo no me hubiera comportado de una manera de la cual solo me arrepiento.

El trancón ya no me altera. Aprendí a ser condescendiente con lo que ya es normal en el caos de esta ciudad. Sigo mi camino, controlo la dirección apenas con mi mano izquierda, la memoria dirige la ruta, mi mente continúa su viaje, se escapa para ver cómo estás pero la imagen no se torna clara. Pronto y de reojo diviso la portería de aquel edificio al cual llegaba como una flecha con tal de solo verte sin importar muchas veces lo corto del tiempo.

Pronto se va agotando el camino y voy llegando al destino, el nuevo cuarto aún no se adapta a mí; yo lo hago porque ya soy un nómada amaestrado.

Los pasadores de la puerta y en la oscuridad me son algo desconocidos, la mascota de la doña late de manera exasperante y yo le ignoro.

Las ganas de escribir me invaden, las ganas de escuchar tu voz, incontrolables, pero esta vez como muchas, solo me puedo limitar a ver tu foto de perfil y anhelar que de casualidad estuvieras en línea.

A ritmo de música voy llegando al punto final, con el alma vibrante y deseosa por salir volando directo al espacio sideral.

Le.Le…

miércoles, 3 de octubre de 2018

CORTO DE OCTUBRE



Y esta mañana he despertado con un hambre voraz, dirás o pensarás que eso en mí es algo normal, pero yo te diría que es algo más allá de lo normal.

Inmediatamente me saboreo los labios y me dan ganas de tener al mi lado un par de envueltos hechos de puro maíz, calienticos y deliciosos. Tal cual como aquellos que dejamos aquel 3 de octubre abandonado en los vestidores de esa tienda de ropa en el centro comercial.

3 de  octubre, día inolvidable por allá hace tres años; pasado por buena comida, lluvia y la mejor compañía, tú.

Es increíble cómo se pasa el tiempo y cómo camina de rápido la vida. Esta mañana, asomado a la venta mientras tomaba el desayuno me inquietaba por el simple hecho de pensar en que fuiste aquel amor que nunca quise que se detuviera. Pero bueno, como decimos en Colombia; “de nada vale llorar sobre la leche derramada” y hay pues que intentar levantar la cabeza, antes que dejarnos llevar por los vacíos que aniquilan en ciertos momentos a la mente y al corazón.

Ahora, aquí desde el colegio sentado en el escritorio a la espera de una nueva clase, retumba en los parlantes una canción llena de sentimiento, de esas que erizan hasta el alma y te roban mejillas fugaces llenas de amor, tristeza y anhelo.

Cuanto daría por poderte susurrar al oído cuanto me hace falta esa sonrisa tuya, tu compañía en el más grande de los silencios, tu abrazo tierno y tu mirada profunda llena de azul claridad.

Le. Le.