miércoles, 3 de octubre de 2018

CORTO DE OCTUBRE



Y esta mañana he despertado con un hambre voraz, dirás o pensarás que eso en mí es algo normal, pero yo te diría que es algo más allá de lo normal.

Inmediatamente me saboreo los labios y me dan ganas de tener al mi lado un par de envueltos hechos de puro maíz, calienticos y deliciosos. Tal cual como aquellos que dejamos aquel 3 de octubre abandonado en los vestidores de esa tienda de ropa en el centro comercial.

3 de  octubre, día inolvidable por allá hace tres años; pasado por buena comida, lluvia y la mejor compañía, tú.

Es increíble cómo se pasa el tiempo y cómo camina de rápido la vida. Esta mañana, asomado a la venta mientras tomaba el desayuno me inquietaba por el simple hecho de pensar en que fuiste aquel amor que nunca quise que se detuviera. Pero bueno, como decimos en Colombia; “de nada vale llorar sobre la leche derramada” y hay pues que intentar levantar la cabeza, antes que dejarnos llevar por los vacíos que aniquilan en ciertos momentos a la mente y al corazón.

Ahora, aquí desde el colegio sentado en el escritorio a la espera de una nueva clase, retumba en los parlantes una canción llena de sentimiento, de esas que erizan hasta el alma y te roban mejillas fugaces llenas de amor, tristeza y anhelo.

Cuanto daría por poderte susurrar al oído cuanto me hace falta esa sonrisa tuya, tu compañía en el más grande de los silencios, tu abrazo tierno y tu mirada profunda llena de azul claridad.

Le. Le.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario