lunes, 15 de octubre de 2018
SENTIMIENTOS ENCONTRADOS Y UN CORAZÓN ALGO APACHURRADO
Y es que hace rato, desde aquel septiembre hace un año, que no se me arrugaba tan feo el pinche corazón.
Así como cuando piensas que un apego sentimental no te va a volver a robar ni una sola lágrima pero, ¡qué va! Sigue sucediendo. Cuando no es la tristeza por un amor pasional, son las lágrimas por el amor fraternal y por si fuera poco llega la ñapa por el amor de patria, por ese sentimiento latino que se lleva anclado en medio del alma.
Pero, ¿qué me dices cuando esté afamado tríptico se te junta en un solo día, en una sola tarde, en un solo corazón? Pues tal cual, así pasó.
Empezaré por decir o quizá recordar que no pertenezco ni de cerca a la mayoría de esa gente racional, de corazón duro, que se guarda los sentimientos en cualquier ocasión. Por el contrario, pertenezco a ese otro tanto que le pone el corazón a casi todo desde el principio, de esos que se apega al cariño y a la buena vibra de las personas, de esos que reconoce en una mirada y una sonrisa la calidad de muchos a su alrededor. Y aunque suene más o menos bonito, la cuestión no es en su totalidad tan positiva.
Todo comenzó esta madrugada, cuando como de costumbre desperté de repente y lo primero que hice fue mandar la mano al teléfono para revisar si de pronto había recibido algún mensaje de aquella señorita, alguna señal que me hiciera saber si de sus propios medios si habría llegado sana y salva a su casa. Así llega el momento en el que me pregunto si fui de nuevo inoportuno con mi último mensaje o muy severo con mis palabras en mi más reciente texto. En fin, ni idea, terminó por preocuparme más de la cuenta o sigo siendo patético.
Así las cosas comienza a avanzar la mañana, yo decido arreglar mi cuarto y mi hermanito, en medio de sus sueños sigue dándole vueltas a la cobija. De repente, me entra una cosita lo más de fea entre pecho y espalda, y así caigo en cuenta que los casi diez días en compañía de mi pulga, quien ahora parece más un King Kong, llegaban hoy a su fin.
A decir verdad no creí que me fuera a encariñar tanto con él y más cuando hace doce años solo lo recibía como un intruso. Pero el pelao' tiene su magia y la sangre también, causando cosas bonitas entre los dos.
Decidimos invertir nuestra mañana viendo una serie, mientras recochábamos, reíamos y hasta de vez en cuando nos permitíamos una caricia. Así se esfumó el tiempo y ya al medio día llegaba el momento de su partida. Fue de este modo como se entrecruzaron sus lágrimas junto con las mías en la terminal de transportes. Pensé entonces en la dicha que predice para mí tener un hermano, pensé también como es posible que muchos hermanos en el mundo terminan por odiarse de maneras tremendas.
Paso siguiente y ya camino a casa y creyendo por concluida la cuestión, me voy encontrando al paso una cantidad considerable de niños provenientes del país vecino, desplazados por la tiranía de un poder sin escrúpulos. En ese preciso instante me sentí algo así como una basura; hace menos de una hora estaba pagando una cuenta de restaurante considerable, mientras allí afuera cientos de niños no tenían un bendito pan para pasar el hambre. Triste historia en el día a día de mi bella Latinoamérica.
Y ya en el epílogo de este pedazo de historia, me topo en el túnel de la estación a una mujer indígena, aún vistiendo sus trajes autóctonos, con sus bebé durmiendo a sus piernas y ella, tratando de tejer un majestuoso collar con aquellas perlas diminutos de mil colores. Qué ironía la vida, tanto brillo en su obra y tanto gris en su opaco rostro.
Voy concluyendo mi viaje a casa y cada uno de esos sentimientos se va apoderando de un rincón de este pecho, me apachurran en alma, me llevaban a extrañarla, me llevan a reflexionar, mi invitan a luchar y a seguir valorando mi verdadera raza, mis raíces, mi gente, a no retirarme de la escuela en la que fui educado, esa del amor sincero e incondicional, esa que pone alma y corazón sin importar que algún día cada uno de ellos termine partido en mil pedazos, al fin y al cabo que todo eso que se hace en perfecta combinación con el amor sincero, termina por trascender llenando el espíritu de lo que verdaderamente es vital en esta vida de ires y venires.
Le.Le...
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