Y en la universidad de la vida el aprendizaje es continuo. Aprendes a controlar el corazón cuando se quiere ir de volada allí donde tú estás, y todo por el simple hecho de ir por la calle y ver Metro a metro, cientos de parejas tomadas de la mano y para felicidad de ellos, dándose un beso.
A veces da tristeza ver cómo muchas personas se limitan y dedican gran parte de sus 24 horas a estar bonitas para salir buen libradas de sus redes sociales. ¿Acaso perdemos la esencia de ser realmente humanos? ¿Acaso los avances tecnológicos llegaron para hundirnos en el fondo de algún poso sin salida? La respuesta a continuación en la conciencia de cada quien.
Yo, por mi parte puedo decir que caí en muchas cosas de aquel mundo superficial, pero por consejos valiosos venidos de gente aún más valiosa; aprendí que no tiene mucho sentido divulgar tu vida a los cuatro vientos, más bien se trata de vivirla al máximo al lado de aquellos que realmente te aman y dedicarse de paso en almacenar cada minuto, cada momento en el archivo fotográfico de una memoria que perdurará a través de los siglos.
Siguiendo con el tema del aprendizaje puedo decir con mucha seguridad que he aprendido cosas bonitas de la vida. He aprendido a amar de una manera incondicional, he aprendido la importancia de valorar a cada una de las personas que están de tu lado y que te ofrecen lo mejor de si mismos; como también aprendí sobremanera que sin importar el lugar del universo, el amor verdadero está esperando por ti y que con paciencia, respeto, tolerancia y obviamente cantidades abismales de amor se puede forjar una base indestructible para que este pueda no ser derrumbado.
Para concluir y no menos importante, vale la pena resaltar la importancia de aprender a perdonar, de no ir por ahí cosechando odio o rencor. Más bien se trata de ir sembrando perseverancia y esperanza. Porque como dijo algún día un amigo mío: «piénsalo, pídelo con fe y se te dará» así que al universo gracias y continuar pa' lante, sin mirar atrás no más que para recordar y sonreír por los bellos momentos.
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domingo, 30 de julio de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
¡ Y QUÉ VIAJE!
I
Y un cielo color naranja acompañaba una despedida más. La noche ya pedía permiso para su aparición mientras yo abordaba aquel bus color cielo camino a la loma.
Esta vez no hubo espacio para lágrimas de tristeza, esta vez el espíritu se iba recargado de mucho ímpetu y energía. Los viejos y la pulga se quedaron tranquilos y felices por la visita fugaz y eso sí que tranquiliza el alma.
Ya en el camino miles de árboles daban un espectáculo maravilloso, el camino se vestía del verde de cada uno de ellos y ciertas pizcas de amarillo a causa de algunas palmas que decoraban también el paisaje.
Los kilómetros avanzaban y esta vez como en las anteriores, mientras veía por la ventana fue inevitable pensar en las más hermosa de las princesas de carne y hueso. Y esta vez llevaba conmigo la nueva esperanza de que te vería de nuevo. La explicación por sentir tal felicidad no me la preguntes a mí, pregúntasela al corazón cuando lo tengas cerquita.
Y con la risa de bobo como decimos aquí en la patria, risa de un enamorado que se siente en el cielo con solo imaginarte a su lado; continuaba así el viaje. Un viaje más bien tranquilo a pesar del sobrecupo del autobús, un viaje cargado de mucha fortaleza y esperanza, factores totalmente importantes para seguir en la lucha sin ese famoso miedo a caer.
Poco a poco la noche se fue apoderando del camino y del día en general. El sol fue eclipsado por la bella luna y la sombra de cada árbol, iluminada por la luz fugaz de los autos corriendo por la autopista.
Ya después de una hora larga el recorrido se iba acabando y con las estrellas en su sinfonía eterna en el cielo profundo ya llegábamos a nuestro primer destino, "la ciudad musical" supo acoger la primera parada en este nuevo viaje.
Pasaron 15 minutos del descenso y con boleto en mano con destino Medellín solo restaba centrarse a esperar un par de minutos.
II
Así las cosas, y con algo de retraso se inició la segunda parte del trazado. Personajes algo excéntricos ocupaban el segundo piso de la flota. Y como era de esperarse el famoso "hablado paisa" se tomó todo el ambiente.
Sombreros, poncho y hasta aguardiente conformaron el decorado del viaje. Gritos de aquí para allá. Qué locura era encontrarse en ese lugar y como un flashback regresé a esa parte de mi infancia cuando el destino eran las fiestas hace años en el pueblo donde los abuelos.
Ya en la ruta, me despojé de los zapatos y con la cobija de León en medio de las piernas me concentré en mi objetivo de conciliar el sueño, cosa totalmente difícil, algo así como una misión imposible.
Los gritos continuaban y esta vez los parlantes del autobús a un volumen descomunal mientras se reproducía una película se encargaron de perturbar mis oídos y hacer doler mi cabeza; de manera que tuve que posponer mi objetivo por algo más de una hora.
Ya en la espera, tomé unos cortos minutos para dejarle un bonito mensaje de voz a la mujer que amo. Después viendo a la ventana y a medida que corría el tiempo los ojitos se me cerraban y así llegaba el sueño para fortuna mía.
Posteriormente cuando las cosas salían bien, la película terminó y yo lograba quedarme dormido de repente empezó el bus a detenerse en cada bendito pueblo que se cruzaba en el camino. No te alcanzas a imaginar la incómoda situación en la que cada 45 minutos o 1 hora se encendían completamente las luces de todo el piso y se subía el señor conductor gritando cada lugar al que íbamos llegando.
Fue así como la noche se disolvió entre sueños cortos y gritos. Llegó la madrugada y antes de las 5am entrábamos a nuestra destinación final, las luces de la ciudad aún iluminaban cada rincón, las personas poco a poco despertaron, el flujo vehicular aumentaba, el Metro ya realizaba sus primeros viajes y la entrada al terminal se aproximaba más y más.
Entonces, después de más de 9 horas de viaje, que descendimos sanos y salvos en la terminal de transportes al norte de "Medallo" y con la bienvenida inolvidable de 5 palomas color blanco profundo y el morral a la espalda ya solo faltarían 5 minutos en Metro y 10 caminado para finalmente llegar a la humilde casa allí en Prado centro.
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Y un cielo color naranja acompañaba una despedida más. La noche ya pedía permiso para su aparición mientras yo abordaba aquel bus color cielo camino a la loma.
Esta vez no hubo espacio para lágrimas de tristeza, esta vez el espíritu se iba recargado de mucho ímpetu y energía. Los viejos y la pulga se quedaron tranquilos y felices por la visita fugaz y eso sí que tranquiliza el alma.
Ya en el camino miles de árboles daban un espectáculo maravilloso, el camino se vestía del verde de cada uno de ellos y ciertas pizcas de amarillo a causa de algunas palmas que decoraban también el paisaje.
Los kilómetros avanzaban y esta vez como en las anteriores, mientras veía por la ventana fue inevitable pensar en las más hermosa de las princesas de carne y hueso. Y esta vez llevaba conmigo la nueva esperanza de que te vería de nuevo. La explicación por sentir tal felicidad no me la preguntes a mí, pregúntasela al corazón cuando lo tengas cerquita.
Y con la risa de bobo como decimos aquí en la patria, risa de un enamorado que se siente en el cielo con solo imaginarte a su lado; continuaba así el viaje. Un viaje más bien tranquilo a pesar del sobrecupo del autobús, un viaje cargado de mucha fortaleza y esperanza, factores totalmente importantes para seguir en la lucha sin ese famoso miedo a caer.
Poco a poco la noche se fue apoderando del camino y del día en general. El sol fue eclipsado por la bella luna y la sombra de cada árbol, iluminada por la luz fugaz de los autos corriendo por la autopista.
Ya después de una hora larga el recorrido se iba acabando y con las estrellas en su sinfonía eterna en el cielo profundo ya llegábamos a nuestro primer destino, "la ciudad musical" supo acoger la primera parada en este nuevo viaje.
Pasaron 15 minutos del descenso y con boleto en mano con destino Medellín solo restaba centrarse a esperar un par de minutos.
II
Así las cosas, y con algo de retraso se inició la segunda parte del trazado. Personajes algo excéntricos ocupaban el segundo piso de la flota. Y como era de esperarse el famoso "hablado paisa" se tomó todo el ambiente.
Sombreros, poncho y hasta aguardiente conformaron el decorado del viaje. Gritos de aquí para allá. Qué locura era encontrarse en ese lugar y como un flashback regresé a esa parte de mi infancia cuando el destino eran las fiestas hace años en el pueblo donde los abuelos.
Ya en la ruta, me despojé de los zapatos y con la cobija de León en medio de las piernas me concentré en mi objetivo de conciliar el sueño, cosa totalmente difícil, algo así como una misión imposible.
Los gritos continuaban y esta vez los parlantes del autobús a un volumen descomunal mientras se reproducía una película se encargaron de perturbar mis oídos y hacer doler mi cabeza; de manera que tuve que posponer mi objetivo por algo más de una hora.
Ya en la espera, tomé unos cortos minutos para dejarle un bonito mensaje de voz a la mujer que amo. Después viendo a la ventana y a medida que corría el tiempo los ojitos se me cerraban y así llegaba el sueño para fortuna mía.
Posteriormente cuando las cosas salían bien, la película terminó y yo lograba quedarme dormido de repente empezó el bus a detenerse en cada bendito pueblo que se cruzaba en el camino. No te alcanzas a imaginar la incómoda situación en la que cada 45 minutos o 1 hora se encendían completamente las luces de todo el piso y se subía el señor conductor gritando cada lugar al que íbamos llegando.
Fue así como la noche se disolvió entre sueños cortos y gritos. Llegó la madrugada y antes de las 5am entrábamos a nuestra destinación final, las luces de la ciudad aún iluminaban cada rincón, las personas poco a poco despertaron, el flujo vehicular aumentaba, el Metro ya realizaba sus primeros viajes y la entrada al terminal se aproximaba más y más.
Entonces, después de más de 9 horas de viaje, que descendimos sanos y salvos en la terminal de transportes al norte de "Medallo" y con la bienvenida inolvidable de 5 palomas color blanco profundo y el morral a la espalda ya solo faltarían 5 minutos en Metro y 10 caminado para finalmente llegar a la humilde casa allí en Prado centro.
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domingo, 23 de julio de 2017
POEMAS
Poemas que vienen y van,
Poemas que relucen como el sol en verano,
O poemas que bien pueden quebrantar los huesos como aquel
implacable frío de invierno.
Al fin y al cabo, poemas.
Y es que al parecer para eso nacieron.
Nacieron tal vez para convertir amargos pensamientos en crudas
realidades,
O de manera invertida y agradable;
Vinieron al mundo para transmutar bellos y apacibles
sentimientos en conquistas profundas
E indestronables historias de amor.
Textos que por su estructura, forma y color podrían sin
dificultad alguna,
Ser considerados como manifiestas obras de arte de alma sinfónica
directa al corazón.
Dos, tres o cuatro párrafos;
De líneas profundas cargadas de romance, pasión, amor,
delirio, esperanza, amargura o locura.
Llegaron así los bienaventurados poemas para inmortalizar
tal vez al escritor
Y llevar de viaje por parajes inimaginables a cada lector.
Poemas que se forjan en el corazón pero que tienen mayor
razón de ser gracias a la inspiración.
Esa inspiración que algunos encuentran, en las estrellas, la
luna o el mar;
Otro que como yo la encontramos en el amor y a su vez en la
luz eterna de aquellos ojos hermosos,
Ojos que en algún momento me dieron el impulso y la
confianza
Para plasmar en la
eternidad cada sentimiento, cada momento y cada segundo de vida;
En los cuales el universo sonrió y a su vez nos dio alas
para seguir hacia adelante.
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martes, 18 de julio de 2017
EN LA MAÑANA TE PIENSO
Y en la mañana de hoy el sol ilumina mi mesa de una forma
deslumbrante, así como el brillo de tus dulces ojos ilumina mi alma.
La música, sus acordes de guitarra y sus letras tranquilizan
mis sentidos casi de la misma forma como lo hacen tus besos fugaces a cualquier
hora, a cualquier segundo.
El agua fresca se filtra por mi garganta y logra así
refrescarme. Y es que lo hace de una manera tan sutil y placentera, así como
tus caricias consiguen refrescar cada pulgada de mi piel hasta penetrar en las
profundidades de mi ser.
Cada mañana al despertar tu recuerdo me invade, eres tú la
primera persona en la que mi mente puede pensar. Qué importa si estamos bien o
mal, pues siempre eres tú quien se apodera con todos los méritos del primer
lugar y es inevitable sentirme dichoso porque cada una de esas y de estás
mañanas tengo la certeza de que estás a mi lado.
Aquí las mañanas pueden tornarse soleadas algunas veces,
otras nubladas y otras con lluvia; y eso a decir verdad no importa mucho,
cuando en cada una de ellas puedo saborear el dulce intenso de tus
incomparables labios. Es que siempre serán ellos ingrediente infaltable en la
receta que me pueda guiar a ese lugar llamado paraíso.
Y es que a diferencia de lo que dice Hector, lo que más quiero con todo mi corazón es que tu amor sea mi
periódico de cada día, aquel del que yo pueda recortar pedacitos de tu vida y
los pueda almacenar en el álbum fotográfico de mis mejores memorias; memorias
que en mi sobrevivirán por lo siglos de los siglos.
Sin ti la vaina a veces se pone “patas arriba”, algo que no
es oculto para ninguno de los dos; pero logro sobrevivir, por mí, por ti, por
la brillante esperanza que existe de que el tiempo se pase volando y pueda yo
gozar de una magnífica oportunidad en la que yo te pueda volver a ver.
Finalmente quiero que sepas que siempre le pido al universo para
que te apoye en cada peldaño de las escalera de tus sueños y a la Pachamama le
pido el gran favor de que con una ráfaga de viento de esas bien tranquilas,
vaya allí hasta donde tú estás y pose en esa carita hermosa una linda sonrisa
en mi nombre, en nombre del bonito amor que por fortuna aún nos acompaña.
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domingo, 16 de julio de 2017
Y ¿CUÁNDO SERÁ?
¿Cuándo será que vuelva a abordar aquel Metro que va directo a la estación de tus labios?
¿Cuándo será que obtendré el pase de entrada al laberinto de tus pasiones más alocadas y sensuales?
¿Cuándo será que te tomo de la mano y te llevo de nuevo a pasear por el mar de los momentos inolvidables?
¿Cuándo será que llega el instante en el que simplemente me permites recostarme a tu pecho para sintonizar los latidos de tu corazón?
¿Cuándo será que te vuelvo a robar una sonrisa inocente en la madrugada de un día lunes?
¿Cuándo será que te beso nuevamente de manera apasionada hasta llegar al éxtasis?
¿Cuándo será que te aprieto de nuevo junto a mí en medio de un buen merengue o el ritmo de una maravillosa salsa?
¿Cuándo será que provocaré ese brillo intensamente hermoso de tus ojos con tan solo susurrarte al oído y decirte cuánto te amo?
¿Cuándo será que tendré la más hermosa oportunidad de volverte a ver?
Y aunque siendo sinceros puede que cada momento de estos solo se quede en la mente como el más bello de los recuerdos; siempre guardaré la humilde esperanza de volverlos a sentir en cada fibra de alma, en cada espacio de mi ser.
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¿Cuándo será que obtendré el pase de entrada al laberinto de tus pasiones más alocadas y sensuales?
¿Cuándo será que te tomo de la mano y te llevo de nuevo a pasear por el mar de los momentos inolvidables?
¿Cuándo será que llega el instante en el que simplemente me permites recostarme a tu pecho para sintonizar los latidos de tu corazón?
¿Cuándo será que te vuelvo a robar una sonrisa inocente en la madrugada de un día lunes?
¿Cuándo será que te beso nuevamente de manera apasionada hasta llegar al éxtasis?
¿Cuándo será que te aprieto de nuevo junto a mí en medio de un buen merengue o el ritmo de una maravillosa salsa?
¿Cuándo será que provocaré ese brillo intensamente hermoso de tus ojos con tan solo susurrarte al oído y decirte cuánto te amo?
¿Cuándo será que tendré la más hermosa oportunidad de volverte a ver?
Y aunque siendo sinceros puede que cada momento de estos solo se quede en la mente como el más bello de los recuerdos; siempre guardaré la humilde esperanza de volverlos a sentir en cada fibra de alma, en cada espacio de mi ser.
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miércoles, 12 de julio de 2017
DESDE LA MESITA DE MADERA TE LO QUERÍA CONTAR
Y el patio central está llenito de pequeñas plantas; el
verde prevalece y se mezcla con el rojo, el violeta, el lila y el rosa.
La mente volcada en la mínima desesperación. Todo gira en redondo
al parecer sin rumbo fijo. Se pregunta uno con una incertitud sobre si lo que
se está haciendo en realidad es lo correcto o si tan solo fue un capricho tonto
de la necesidad.
Bien dicen por ahí que es en las adversidades donde
verdaderamente se conoce la esencia, la valentía y el valor de cada quien y de
aquellos que le rodean. Y si se piensa bien es una cosa con mucha certitud,
porque el apoyo incondicional de quienes dicen amarte es uno de los
ingredientes más importantes cuando tu barco aun no sale a flote.
Y es que a decir verdad me cuesta un poco de trabajo estar
tranquilo y no pensar en el derrumbe de uno de los más bellos sueños que he
podido tener en estos dos años después de haberte conocido.
Hoy, ya ha pasado una semana. Una pequeña eternidad en la
que no se ubica uno en la dirección correcta, en la cual ya es algo inevitable
pensar en que lo que se está haciendo no es lo debido.
Anoche me puse a pensar en el hecho de si en verdad soy yo
el hombre adecuado para ser tu novio, tu amante, tu amigo. Fue difícil contener
las lágrimas, pero qué más da y que más se puede pensar cuando solo eres un
desempleado más en un país del “tercer mundo”, un soñador capaz de aconsejar
pero de no aplicar en su vida sus propios consejos.
Ya hoy en la mañana, mientras recorríamos el centro y la
plaza de mercado fue una cosa un poco terrible, era algo así como cuando antes
entraba yo a una tienda de bicicletas. Pero esta vez el deseo era poder comprar
muchas frutas, un montón de plátanos y uno que otro pedazo de carne. Además de
eso pensamos hasta con los chicos en la idea de ir alguno de estos días bien
temprano a la madrugada para cargar bultos o cajas y de esa forma ganar algo de
dinero.
Y fue así como durante la mañana y casi pasado el mediodía
caminamos y caminamos como tres extraños en la “ciudad de la eterna primavera”,
en busca de cualquier oportunidad válida esta vez para sobrevivir y más aún
cuando el tiempo se va volando de una forma tan rápida.
Después del breve almuerzo, intenté tomar una siesta como
excusa de escape de la realidad, en busca de un lindo sueño que alivianara la
presión. Corta pero precisa se logró la siesta pero las ganas de levantarme de
esta cama no llegaban; así que me la he pasado dando vueltas en la cama y
viendo cada 2 minutos al teléfono en busca de alguna señal de vida tuya, cosa
que no pasó. No te puedo negar que me sentí algo así como olvidado y rebuscaba
en mi mente el porqué de tu ausencia.
Y al final llegó la noche. Terminó el día con un viaje
nocturno en metro en busca de una oportunidad laboral y todo para que una
persona con dinero te diga que tu experiencia laboral no sirve de mucho y de
paso recordarte que eres pésimo en un idioma. Pero bueno se regresó con la
frente en alto y con la idea de esperar más con paciencia que con resignación;
al final de cuentas el tiempo también se encarga de poner cada cosa en su
lugar. Y en compañía de una agua de panela y pan me dediqué el tiempo para este
texto poder terminar.
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sábado, 8 de julio de 2017
NOCHES
Las noches se han convertido en una de las más duras pruebas que se me han podido presentar a lo largo de estos meses. Algunas en las que se puede uno quedar dormido con el alma tranquila y una sonrisa tatuada allá en lo profundo del espíritu y otras que por el contrario no quisiera uno ir al encuentro con la bendita almohada.
Noches hay para todos los gustos, las hay de terror, las hay de pasión, las hay de sexo, las hay de amor. No importa si son grandes o son chiquitas; si son eternas como la luz del sol y la luna o esporádicas como el nacimiento de las más bella de las mariposas.
Noche es noche y eso nadie se lo quita, pero además de noche también se convierte en consejera, amiga, alcahueta y en el peor de los casos en ese ente que te juzga hasta el amanecer.
Muchas veces solo he deseado que llegue la noche para celebrar que se acaba un día y más y con eso aumenta la posibilidad de poder volverte a ver. Y es que en estos años el deseo de que la noche llegará no me invadía tanto como por ejemplo en aquellos días en los que no veía la hora de que llegara la noche junto con las 9pm para salir del trabajo, cambiarme de ropa y salir literalmente volando en mi bici para ir a tu encuentro. Me sentía como en una carrera contra el tiempo en la que el premio por ser el más rápido eran unos minutos más para admirar tu sonrisa y disfrutar de tu compañía.
Y es que han sido las noches fieles testigos de momentos inigualables y maravillosos entre tu vida y la mía; noches en la terraza del pueblo compartiendo del humo de la ganjah, noches bajo la lluvia de aquí para allá, noches bajo las estrellas a la orilla del mar, noches de salsa, noches de pasión, noches de lagrimas, noches de bonito amor.
Y así las cosas, a las noches, muchas gracias. Por lo bueno que enamora, alegra e ilusiona y a su vez también por lo malo que te da lecciones, que te golpea, pero que también te enseñan la forma correcta para seguir adelante.
Le.Le...
Noches hay para todos los gustos, las hay de terror, las hay de pasión, las hay de sexo, las hay de amor. No importa si son grandes o son chiquitas; si son eternas como la luz del sol y la luna o esporádicas como el nacimiento de las más bella de las mariposas.
Noche es noche y eso nadie se lo quita, pero además de noche también se convierte en consejera, amiga, alcahueta y en el peor de los casos en ese ente que te juzga hasta el amanecer.
Muchas veces solo he deseado que llegue la noche para celebrar que se acaba un día y más y con eso aumenta la posibilidad de poder volverte a ver. Y es que en estos años el deseo de que la noche llegará no me invadía tanto como por ejemplo en aquellos días en los que no veía la hora de que llegara la noche junto con las 9pm para salir del trabajo, cambiarme de ropa y salir literalmente volando en mi bici para ir a tu encuentro. Me sentía como en una carrera contra el tiempo en la que el premio por ser el más rápido eran unos minutos más para admirar tu sonrisa y disfrutar de tu compañía.
Y es que han sido las noches fieles testigos de momentos inigualables y maravillosos entre tu vida y la mía; noches en la terraza del pueblo compartiendo del humo de la ganjah, noches bajo la lluvia de aquí para allá, noches bajo las estrellas a la orilla del mar, noches de salsa, noches de pasión, noches de lagrimas, noches de bonito amor.
Y así las cosas, a las noches, muchas gracias. Por lo bueno que enamora, alegra e ilusiona y a su vez también por lo malo que te da lecciones, que te golpea, pero que también te enseñan la forma correcta para seguir adelante.
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miércoles, 5 de julio de 2017
MEMORIAS QUE SE HACEN IMBORRABLES
Aquella mañana en la que con aquel vestido color naranja llegaste sorpresivamente corriendo y saltaste a mis brazos en el aeropuerto de la ciudad de Cartagena.
El roce de tus nalgas frías aquella inolvidable noche de pasión en aquel mesón hecho de mármol.
Verte con esa pose de orgullo y satisfacción cuando con la camiseta de la tricolor llegabas a la cima allá en "los peligros".
Ver tu carita de pez, tú con ese gorrito azul, flotabas con la ayuda de la pelota multicolor.
La dedicación y empeño con las que moldeas nuestras arepas.
Ni hablar de las ganas con las que proponías la idea de comer arepa rellena frente a Unicentro.
La manera en la que muchas veces me veías directo a los ojos por el solo hecho de que yo estaba despertando a tu lado.
Aquella mañana en la que como una niña chiquita jugabas bajo la lluvia allí a la entrada de nuestra casa en Carmen de Apicalà.
Tú, mordiendo tu labio inferior justo frente a mí .
Aquella hermosa noche en la que sin previo aviso apareciste frente a la puerta del apartamento en Bogotá con esa maleta inmensa y un ramo de flores.
La belleza de tus nalgas luciendo aquella pequeña y sensual tanga de color azul rey.
La noche en la que en Cartagena de Indias bailamos hasta el cansancio a las afueras de un bar, justo después de haber llorado todo un río y de haber contemplado la nefasta idea de irte para ya nunca vernos luego.
Tú y yo en un baile de Bachata que tan sólo duró 30 segundos allí en la acera del pueblo.
Cada noche en la que tirábamos el colchón al piso en casa de Isabel, con el objetivo de no incomodarle a ella y a su compañera de apartamento.
Tus labios besando los míos.
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El roce de tus nalgas frías aquella inolvidable noche de pasión en aquel mesón hecho de mármol.
Verte con esa pose de orgullo y satisfacción cuando con la camiseta de la tricolor llegabas a la cima allá en "los peligros".
Ver tu carita de pez, tú con ese gorrito azul, flotabas con la ayuda de la pelota multicolor.
La dedicación y empeño con las que moldeas nuestras arepas.
Ni hablar de las ganas con las que proponías la idea de comer arepa rellena frente a Unicentro.
La manera en la que muchas veces me veías directo a los ojos por el solo hecho de que yo estaba despertando a tu lado.
Aquella mañana en la que como una niña chiquita jugabas bajo la lluvia allí a la entrada de nuestra casa en Carmen de Apicalà.
Tú, mordiendo tu labio inferior justo frente a mí .
Aquella hermosa noche en la que sin previo aviso apareciste frente a la puerta del apartamento en Bogotá con esa maleta inmensa y un ramo de flores.
La belleza de tus nalgas luciendo aquella pequeña y sensual tanga de color azul rey.
La noche en la que en Cartagena de Indias bailamos hasta el cansancio a las afueras de un bar, justo después de haber llorado todo un río y de haber contemplado la nefasta idea de irte para ya nunca vernos luego.
Tú y yo en un baile de Bachata que tan sólo duró 30 segundos allí en la acera del pueblo.
Cada noche en la que tirábamos el colchón al piso en casa de Isabel, con el objetivo de no incomodarle a ella y a su compañera de apartamento.
Tus labios besando los míos.
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sábado, 1 de julio de 2017
TARDE DE LUNES FESTIVO
Ya cansado de tanto dar vueltas en la cama y de caer rendido ante las garras de la señorita pereza, decidió sin preámbulos ponerse de pie, cambiar su ropa por algo más deportivo, alistar una pequeña mochila con implementos de seguridad y su infaltable agenda de escritura.
El plan inicial se trataba de ir a su punto del río preferido, aquel que por estar distante del pueblo generalmente se encontraba solo. Allí la idea era gozar de los sonidos maravillosos que otorga el río y las melodías relax cortesía de los pájaros invisibles multicolor. Y de paso poder componer un par de líneas que tal vez dieran a luz a un dulce poema o a una pequeña y no tan afamada historia.
Entrado ya en la decisión, tome la bici azul celeste, mochila al hombro y botella cargada de agua; y arranque mi ruta.
Salir del pueblo fue rápido y en tan solo 5 minutos ya me encontraba en la carretera destapada, esa que conduce hacia una vereda llamada Cuatro esquinas, la misma que nos conduce a la finca donde vive Jose.
Ya después de recorrer cerca de 3 kilómetros tomé el desvío que te lleva a la montaña, a aquella casa en la que mi madre llegó a este mundo, allí donde el aire es tan puro como la mirada de un bebe que abre sus ojos por primera vez.
Por este camino la carretera se hace un poco más angosto y el olor a naturaleza más profundo.
Para llegar a la famosa batea se necesitan de 15 a 20 minutos de buen pedal. Así las cosas entre "subes y bajas" y después de pasar otra batea ( allí donde van las familias para hacer sancocho); el carril se hace más estrecho y a tan solo 5 minutos ya se encontraba el destino final, pero con tan mala fortuna que en ese momento también había gente allí. ( que mal suerte pensé). Y fue en ese preciso instante en el que un impulso fugaz le dio fuerza a mis piernas y me decidí a seguir pedaleando firme hacia la cima.
De ahí en adelante la dificultad se puso algo así como al 200%, el gradiente de la subida marcaba algo así como 20 o 25%. Una subida de esas que pone tu corazón a mil y reta a tu alma de una forma increíble. Pedal tras pedal la inclinación era superior, la respiración se dificultaba en cierta medida pero las piernas junto con el corazón pedían más y más.
Era tan increíble que la bicicleta quiso ponerse de pie como lo hacen los caballos salvajes al momento de relinchar. La vista se hacía maravillosa; era una combinación excelsa entre el sol que comienza a descender, las nubes de tonalidad rojiza y las otras grises y negras anunciando una lluvia que se hacía inminente.
Minutos después y ya casi saludando a la raíz de la montaña, llegó el punto en el que las piernas no dieron un giro más y la cadencia se detuvo poco a poco; fue entonces donde camine un para de pasos para regular la aceleración de cuerpo y bebí un poco de agua para refrescar cada fibra.
Ya después de regular un poco decidí observar en silencio y durante algunos minutos esa belleza de espectáculo que ofrece la naturaleza, hice una selfie con papayas y por cuestiones de tiempo emprendí en descenso.
El descenso ya fue otra cosa de locos, puesto que no bastaba con oprimir ambos frenos ya que debido a la inclinación tan pronunciada la bici y el peso total se Iban solos dejando en ridículo al par de frenos. Por consiguiente bajé de una manera muy controlada y con mucha calma. Ya caían algunas gotas de lluvia que llegaban a mi rostro de forma liviana gracias a la ayuda del viento.
Curva a curva la loma se terminaba y en un " abrir y cerrar de ojos" ya me encontraba llegando a la batea donde quise llegar primero. Ya en ese momento no había gente y sin más preámbulos y a pesar de la próxima oscuridad decidí aprovechar y relajarme durante algunos minutos en la frescura y dicha de un río tan hermoso.
Fueron en realidad 5 minutos de total tranquilidad en los que la mente descansa de una forma magnífica. Ya próximo a partir, decidí hacer un video cortico pero con mucho cariño dedicado a la PRINCESA MÁS LINDA DEL GLOBO, con el objetivo de compartir ese espacio tan lindo con ella.
Minutos después, de nuevo calcé mis zapatos, me puse el casco, tome la bici y de regreso a casa. Un regreso sin ninguna dificultad.
Y fue así como a un ritmo regulado y tranquilo ya estaba de regreso en casa acompañado por los últimos rayos del sol y terminaba de manera exitosa una de las tantas choco aventuras del negrito feo.
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