Tejas coloniales color naranja. El verde en todas sus
facetas ilumina cada espacio alrededor.
La fachada en cada uno de los edificios es idéntica, pues
todas llevan en si el famoso ladrillo a la vista.
El sol calienta fuerte, tal vez serán unos 25 grados, quizá
más, quizá menos.
El viento cumple con su papel de héroe salvador. Refresca cada
fibra y lleva casi que al fin cada gota del intenso sudor.
La música que fue el impulso creativo en cada serie de cada
ejercicio; ahora es la vitamina en la composición de cada letra aquí presente.
En el gimnasio al aire libre, la mente se transforma en
libertad. La soledad susurra al oído una fuerte voz de aliento, mientras que tu
recuerdo penetra el fondo de mi corazón de manera incontenible.
¡Qué vaina! ¡Qué bello! No hay lugar en este planeta en el
cual no te sueñe despierto, en el cual no anhele verte directo a los ojos para
luego con la mayor de las alegrías rozar cada pulgada de tus dulces e
incomparables labios.
Y es que como el cantar de las aves, es tu presencia mi más
hermoso sinónimo de libertad. No existe lugar más apacible que tus brazos, ni
por supuesto, momento más tranquilizante que el de un abrazo tuyo.
Queda claro y hasta matemáticamente comprobado debe estar,
el hecho de que mis acciones últimamente y tal vez la mayoría de los tiempos; se
han convertido y son la contradicción total de cada palabra bonita y hasta
cursi de aquellas que componen mis textos.
Intento remediarlo, pero pareciera que me queda grande; me
es algo difícil pelearle a esa distancia que te aparta de mi lado. Me afecta
sobremanera no sentirte en cuerpo y alma y hasta parece que te me desvaneces
como los minutos en el reloj de arena.
Que la vida sea justa o no. Eso debería importar poco o
nada. Lo que si debería importar sería el hecho de preservar, restaurar y curar
en cierta medida está relación que nos unió en nombre del amor.
Te parezca cursi o no; mis seis sentidos viven a diario en
contacto contigo. Eres y serás la princesa del alma mía, eres el amor que me
inspira, los ojos que con mirarme son tiquete directo al cielo; y hoy con este
número cien quiero que sepas que en cada uno de estos textos, sea malo o bueno,
encontrarás día tras día y cuando lo desees piezas inmemorables de mi ser
intentando convertirse en una dulce poesía.
Le.Le…