domingo, 20 de agosto de 2017

DE CERO A CIEN

Tejas coloniales color naranja. El verde en todas sus facetas ilumina cada espacio alrededor.
La fachada en cada uno de los edificios es idéntica, pues todas llevan en si el famoso ladrillo a la vista.

El sol calienta fuerte, tal vez serán unos 25 grados, quizá más, quizá menos.

El viento cumple con su papel de héroe salvador. Refresca cada fibra y lleva casi que al fin cada gota del intenso sudor.

La música que fue el impulso creativo en cada serie de cada ejercicio; ahora es la vitamina en la composición de cada letra aquí presente.

En el gimnasio al aire libre, la mente se transforma en libertad. La soledad susurra al oído una fuerte voz de aliento, mientras que tu recuerdo penetra el fondo de mi corazón de manera incontenible.

¡Qué vaina! ¡Qué bello! No hay lugar en este planeta en el cual no te sueñe despierto, en el cual no anhele verte directo a los ojos para luego con la mayor de las alegrías rozar cada pulgada de tus dulces e incomparables labios.

Y es que como el cantar de las aves, es tu presencia mi más hermoso sinónimo de libertad. No existe lugar más apacible que tus brazos, ni por supuesto, momento más tranquilizante que el de un abrazo tuyo.

Queda claro y hasta matemáticamente comprobado debe estar, el hecho de que mis acciones últimamente y tal vez la mayoría de los tiempos; se han convertido y son la contradicción total de cada palabra bonita y hasta cursi de aquellas que componen mis textos.

Intento remediarlo, pero pareciera que me queda grande; me es algo difícil pelearle a esa distancia que te aparta de mi lado. Me afecta sobremanera no sentirte en cuerpo y alma y hasta parece que te me desvaneces como los minutos en el reloj de arena.

Que la vida sea justa o no. Eso debería importar poco o nada. Lo que si debería importar sería el hecho de preservar, restaurar y curar en cierta medida está relación que nos unió en nombre del amor.

Te parezca cursi o no; mis seis sentidos viven a diario en contacto contigo. Eres y serás la princesa del alma mía, eres el amor que me inspira, los ojos que con mirarme son tiquete directo al cielo; y hoy con este número cien quiero que sepas que en cada uno de estos textos, sea malo o bueno, encontrarás día tras día y cuando lo desees piezas inmemorables de mi ser intentando convertirse en una dulce poesía.


Le.Le…

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