Los autos van de picada hacia arriba y yo allí sentado al
bordo de un pequeño abismo de cemento decorado por algunos grafitis sin forma,
sin color.
El viento acaricia las palmas que dividen las carreteras y
el humo viaje en dirección de las corrientes aéreas camino el cielo oscuro de
la monotonía.
Las luces cercanas y las lejanas de las casas en la montaña
se roban mi atención me absorben, me llevan con ellas, quieren que vaya a visitarle;
mi mente se disipa pero mi corazón en una quietud implacable se concentra y se
planta en uno único e indisoluble pensamiento; tú.
Tú y solo tú, la soberana criatura del reino de mis
pensamientos, la confidente eterna, la clave y la compañía irreemplazable de
aventuras inexorables.
En un pequeño parpadeo puedo irme directo al pasado y verme
sentado en los ladrillos de seis huecos en la terraza de mi casa el pueblito
bello. Puedo recordar cada palabra, cada lágrima, cada palpitar y cada reflejo auténtico
de tus bellos ojos. Puedo sentir tu mano junto a la mía, puedo a largos rasgos
describir el vibrante temblor de mis labios crudos ansiosos por la sensación oculta
tras los tuyos.
Quisiera que esta hierba me diera alas para volar y que así
fuera por uno mínimo instante pudiera yo sumergirme indivisible en tus brazos,
esos brazos llenos de amor, llenos de ternura, brazos felinos sinónimos de
protección, como ramas de una ceiba que brindan esa sombra indomable ante los
rayos del sol.
Quisiera tanto y más, pero compartirlo con nadie más que
contigo; cosas nuevas y otras por
repetir para darle soplos de vida infinita a mi pedacito de vida. Saltar charcos
creados por el paso de la lluvia en cualquier ciudad del planeta, hacer
centenares de burbujas gigantes de jabón, bailar bajo la luna y dormir
agarrados de la mano en un hamaca bajo el arrullo de las olas marinas; tanto y
más.
Deseoso ando a diario por dejar de ser una perturbación
negativa a tu lado y demostrarte con creces que solo tengo amor sin condiciones
para acompañarte a caminar y que al mismo tiempo tu camines junto al mío y así
formar un trazado donde tú seas tú y yo sea yo; donde seamos más que dos
amantes y pasar al otro lado del mar dando saltos agigantados.
Los reclamos agonizan poco a poco, se hunden en la lava del
recuerdo; las letras plasmadas por mi puño y letra solo pretenden dejar volar
el sentimiento bello que las produce para no dejarlas morir en la postergación.
Perdóname si te disgustan o te dislocan la concentración, de antemano mil y un
perdones. Ellas, así como yo esperan ser un apoyo, una ruta de escape y solo
esperan una sonrisa de vuelta.
La ruleta gira, la vida avanza, el tiempo se hace volátil,
el humo se disipa, tu voz retumba en mis sentidos equilibrando mi alma; no hay
más y al mismo tiempo abundan las ideas, el lazo se llena de nudos invisibles
que se atan y desatan en la incertidumbre, yo por mi parte respiro, parpadeo y
te sueño despierto, te robo ahora esa sonrisa por una noche más para darle a mi
noche y mis sueños un toque de
majestuosa armonía.
Le. Le.
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