Basta con tan solo cerrar los ojos y ver como jugábamos como
niños a hacer burbujas gigantes de jabón en la plaza de Bolívar en Cartagena. Tú
con tus piernas azotadas por las picaduras de los mosquitos pero tu sonrisa
intacta y esa bella mirada tan profunda y tierna.
La manera como llegaste al aeropuerto de la misma ciudad con
tu vestido naranja y de un salto te trepaste a mi cuello dándome una bella
sorpresa.
Muchas veces por estos días le recrimino en ciertos momentos
a mi memoria por su lucidez, por su brillante manera de almacenar esos miles de
recuerdos de manera tan exacta, tan vivida, tan acertada. Todos, momentos
hermosos y otros que solo me arrugan el corazón y evocan al arrepentimiento.
Anoche una amiga me preguntaba sobre si había cosas en mi
vida que hice en el pasado, de las cuales me arrepiento y que me apabullan el
alma hoy día. Con certitud respondí que sí; de ellas las que más recalqué
fueron, discutir por pendejadas y el hecho de haber hecho llorar a una mujer. Es
que si, no hay cosa que me parta más el corazón que ver lágrimas corriendo como
cascadas sobre las mejillas de una mujer, a excepción de aquellas que solo sabe
producir la felicidad o quizá el amor, como aquella vez que puse en tus manos
la copia impresa del proyecto nucita.
Últimamente he soñado tanto que se me dificulta el sueño,
lugares desconocidos se entrelazan para representar en uno, mis deseos, mis
miedos, mis anhelos, mis tristezas, mis frustraciones. Tu rostro no se me
revela pero en cada uno veo tu silueta. Despierto y clavo mi mirada en el techo
deseoso de tenerte a mi lado, anhelante de que muchos de esos sueños lo dejaran
de ser para convertirse en realidad. Lastimosamente mis sueños en su mayoría
suelen salir al revés y eso me asusta sobremanera, quizá son tan solo una
proyección algo que no será y que solo pretenden finiquitar en mí esa lección
que estoy seguro ya aprendí.
Hace cuatro meses cuando empezábamos el año decíamos querer
al otro este nuevo año a nuestro lado, hoy estamos separados a miles de kilómetros,
hoy solo me queda enviarte cortos mensajes a tu correo esperando a que sean
leídos, esperando a que los acojas en tu día de la forma más bonita, que es
efectivamente el único objetivo de ellos; hacerte saber que tu bienestar me
importa y que de mi corazón salen para ti solo los más sinceros y bellos
deseos.
Hoy, la vida se pasa a mil, el mundo se pone de patas pa´
arriba, yo te pienso mientras te sigues paseando por cada rincón del alma y mis
letras intentan navegar a través del mar para llegar hasta donde te encuentres
con el único deseo de que algún día las leas.
Le. Le.
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