miércoles, 21 de diciembre de 2016

¡VAYA SORPRESA!

El reloj marcaba tal vez ya las 8:30 de la noche, una hora fantástica para todo el personal, ya solo faltaban 30 minutos para el tan anhelado cierre después de una jornada agotadora.

El joven de la camisa naranja pastel toma una buena cantidad de libros y se va para la parte de atrás del almacén con el único objetivo de sellarlos para dejarlos en el mejor estado de protección. Pero más dedicarse a tan simple tarea, se dedicaba en plenitud a pensar en la señorita de los lizos de oro, en esa sonrisa tan hermosa, en esa mirada furtiva y profunda; también se acordaba de aquel mensaje en el que después de invitarle a la salida de su trabajo ella había dicho que no podía.

Libro tras libro, suspiro tras suspiro, los minutos se esfumaban con cierto nivel de lentitud y llegaba el momento para retornar a lugar de trabajo y encargarse de organizar las secciones contenidas con cientos de libros. Y bien, aquel hombre de tez morena toma de nuevo el montón de libros y va de regreso; camina cabizbajo por el estrecho pasillo, los brazos extendidos y un poco cansados, cuando de repente algo así como el resplandor del sol en una noche de luna llena el tono de los lindos cabellos de tan hermosa señorita se encontraba a la entrada del lugar. El corazón de aquel joven empieza a latir de una manera extrema y nerviosa pero a su vez placentera; de no ser moreno, sus cachetes habrían vislumbrado el rojo intenso de un tomate maduro pero la sonrisa nerviosa cumplió a plenitud la tarea de delatar el placer de haberla visto llegar.

El máximo cruce de tan seductoras miradas fue inevitable, fue lo mejor del mundo, fue el mejor acontecimiento en la vida de aquel hombre y todo por la simple razón de que aquella sorpresa tan maravillosa daba carta abierta a una historia que se formaba con la intención de ir más allá, con la intención de no tener fin; de allí partían bajo la complicidad de una cerveza y mil de pan a compartir una de las mejores noches de sus vidas, una noche inolvidable para el corazón y esa vitamina que se convertiría en vitamina para el alma.


Le.Le…

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