Ella y sus ojos hermosos, bufanda color rosa y cabello
reflejo del sol.
Ella en su tablero de cristal con vista al paisaje del
oriente.
Ella y su peculiar acento y particular forma de explicar
palabra a palabra con todo el corazón.
Ella me mira poco, su mirada me ofrece pequeños saludos que
acepto placentero y feliz.
Puesto que no hago parte activa dentro de sus estudiantes, simplemente
soy un espectador orgulloso y enamorado; un espectador que le admira segundo a
segundo, que le apoya minuto a minuto y quien espera el final de la clase para
fundirse con ella en el más cálido de los abrazos.
Le.Le…
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