Hace como tres noches mientras dormía curiosamente no soñé;
aquella noche mientras dormía me dedique a recordar, a recordar cientos de
momentos entre tú y yo. Fue algo realmente lindo y extraño a su vez puesto que
fue la primera vez que me pasaba. Fueron recuerdos muy vividos de momentos
especiales y aunque a blanco y negro me tocaron el corazón de una manera extraordinaria.
Parece que fue ayer que caminábamos de la mano a orillas del
Spree o que me enseñabas a decir
ascensor en alemán, que caminábamos bajo la lluvia en Múnich y yo me perdía
entre la multitud; también aquellos instantes en lo que carcajeabas mientras mi
mano se congelaba en el Zugsptize a
2,962 de altura o aquellos en los que simplemente despertábamos para compartir
un té o un café con arepas, queso crema y huevos revueltos. Cientos de momentos
con los que conformaría los relatos más asombrosos y únicos de la parte contemporánea
de mi vida.
Hoy, en esta mañana soleada me encuentro sentado al lado de
la lavadora seducido por las voces de las mejores artistas de los años 80 y
aunque bastante enfermo aún con la cabeza adolorida, los dedos cortados, los
ojos rojos, la garganta inflamada y la nariz saturada; hago todo el intento por
ponerle cara bonita a un nuevo día que el universo permite vivir.
En la madrugada mientras aun “dormía” fueron tantos los
ataques de tos que hasta me sentía morir, solo quería despertar para salir
corriendo en busca de tu abrazo y el roce reparador de tus labios. La verdad no
sé si sea coincidencia pero es que a tu lado estar enfermo ni se siente y en su
mayoría mi cuerpo se hace más fuerte, a prueba de balas, inmortal.
Pasa algo muy curioso en estos días y es que casi siempre
que estoy cambiando de canal en la televisión y voy pasado aquellos que solo
dan música suena una canción que hacen Silvestre Dangón junto con NJ. La
cuestión es que para mí es casi inevitable no querer dedicártela o por qué no cantártela
“a los cuatro vientos”; se me revuelve el alma, el corazón se me quiere salir y
el ojo se me pone aguado de solo pensarlo.
Últimamente me he sentido muy depresivo, he sido un hombre
amargado, aburrido e idiota también por no saber valorar el tipo de mujer que
tengo como novia, por cosas así te pido la mayor de las disculpas. Yo sé que a
veces alejarse no es una opción pero también a veces la soledad te brinda
consejos y te ayuda a reflexionar y a aclarar ideas.
Tengo que confesar que me pongo un poco (o quizá mucho)
bravo cuando me escribes que hiciste algo y no me lo compartes mejor antes de
que lo vas a hacer, en esos momentos me siento fuera de tu contexto, fuera de
tus cosas. Y no quiere decir que me tienes que rendir cuentas pero pues somos
una pareja y creo que contarnos lo que está en nuestros planes también forma
parte de la relación.
No creas que en estos días de agotamiento no te he pensado,
no creas que no te he extrañado cada noche, porque la única realidad que quiero
vivir es la de tenerte a mi lado, hasta el otro día le gritaba a mis compañeros
que en el 2019 la meta más gigante de mi vida era la de ir allí donde estás
para desfrutar de mi vida a tu lado.
Por ahora dejo estás líneas hasta aquí pues ya la cabeza no
tolera la luz de la computadora. Mil gracias por la paciencia, por cada mensaje
y por la comprensión. Amándote y deseando un baile contigo en la superficie de
la luna.
Le.Le…
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