Ella, mi pensamiento al final y al comienzo de cada día,
¡Qué ironía! Estando tan lejos;
Y aun haciendo parte de mi taciturna melodía.
Fotografías, almacenadas en cada rincón de la mente.
Las observo una a una, detalle a detalle;
Un trueno a la distancia; despierto de repente.
Nunca pude imaginar en lo lento que se hace el tiempo sin
sus besos,
El reloj, los minutos, las horas y los segundos siguen
siendo los mismos.
Cuatro paredes y el silencio penetrando uno a uno mis
huesos.
Gotas como rocas fulminantes arremeten contra el techo;
La sinfonía consoladora presente en el maullido de los
gatos,
Me susurra al odio y me recuerda que no estoy solo en este
lecho.
Las 23:45 al reloj y mis ojos palidecen ante el cansancio.
Mis sentidos se rinden ante el encanto de las cuerdas de
guitarra,
Y yo contemplo en mi mente aquello con lo que no me
sacio.
El retrato a carboncillo de Gabo me ve y me inspira ternura,
Me pregunto si algún día acariciare tal vejez,
O si tan solo vagaré año tras año en esta extensa llanura.
Le.Le.
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