domingo, 16 de abril de 2017

UN BELLO VIAJE

Hoy desperté con unas ganas incontenibles de poder escribir un poema bien lindo para ti, la princesa hermosa de mi vida. De repente cierro los ojos por un par de segundos y de inmediato me he transportado a la noche de aquel sábado inolvidable en el que pude besar esos dulces labios tuyos por primera vez; sencillamente fue un instante mágico, donde a pesar de los nervios el corazón de tanto palpitar se quería salir del pecho de tanta emoción.

Qué lindo es ese instante en el que cada bello recuerdo junto a ti se roba mi atención durante segundos, minutos, días y hasta horas. Qué hermoso, platónico e idílico es aquel instante en el que la mente sin hacer maletas realiza viajes inesperados a aquel pasado de ensueño y también a aquel futuro que solo a tu lado me he podido imaginar. Porque es contigo con quien definitivamente quiero casarme ante la ley de la vida, porque es contigo mujer de los lisos de oro con quien quiero vivir bajo el mismo techo, donde no falten las mariposas amarillas o los más bellos instantes plasmados en cada foto, alegrando cada rincón, cada pared.

Noche y día te pienso, noche y día te sueño. Te sueño con esa sonrisa incomparable que me regalas cada mañana al despertar, te sueño bajo el encanto de tus hermosos ojos, bajo el hechizo de tus labios, bajo la seducción de tu cuerpo sencillamente fascinante. Y es que cada pensamiento y cada sueño a tu lado se convierten en un viaje inesperado hacia la tranquilidad, tranquilidad que se convierte en una luz al final del caos bajo el cielo gris, bajo la lluvia insolente, bajo el aire impuro de una sociedad que camina con los ojos cerrados.

¿Sabes algo? Te deseo de una forma incontenible y bella, de una forma que no tiene comparación, de una forma que maravillosa, de una forma que no pretende sofocar, sino más bien en una forma que pretende acompañarte en cuerpo y cuando y algunas veces en alma, en muchos caminos de esos que recorres a diario. Sin pretender ser tu sombra y llevarte al límite de la intensidad me gustaría definitivamente convertirme en eso que llaman Ángel guardián, no para controlarte, más bien para apoyarte o simplemente cada día enamorarte y entre mis alas de papel reciclado poder llevarte en un viaje por el cielo de lo increíble, por el cielo de lo irreal.

Muchas veces en medio de cada viaje las lágrimas opacan la visión de manera inevitable. Y es que volar, soñar, extrañar y muchas veces amar sin la compañía del verbo llorar no tiene mucho sentido. Porque llorar también fortalece el espíritu y libera fantasmas que devoran el alma; es por eso que lloro con gusto, muchas veces lo hago por el hecho de que no estás aquí a mi lado, pero muchas otras que se convierten en la mayoría, lo hago porque tengo la certeza de que me amas tanto como yo te amo a ti.

Así las cosas, quiero seducirte para que nunca te bajes de este viaje lleno de maravillosos e incomparables micro-viajes. Viaje en el que no hace falta comprar tiquete, puesto que solo necesitamos estrechar nuestras manos para encender el motor y empezar a navegar en un mar de aguas multicolor lleno de aventuras que no podremos imaginar. Hagamos que tu mirada elija el destino y que la mía se pierda en la tuya mientras danzamos el baile de un amor sin frontera, de un amor que no se rinde en invierno y mucho menos en la primavera.

Le.Le…


  


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