miércoles, 26 de abril de 2017

730

¡Ay carajo! Es increíble que hayan transcurrido ya 24 meses calendario desde el día en el que tuve la grandiosa oportunidad de haberte conocido.

La verdad para este instante quise escribir algo bien poético, de esos textos con valiosa rima y una forma hermosa; pero después de pensarlo y hasta meditarlo, llegué a la conclusión de escribir algo salido directamente del alma, algo sin mucho análisis y más bien expresado de una forma sencilla con palabras del día a día y con una pizca de humildad. Así las cosas, ¡Aquí voy!

Empezaré por decir que aquel día en la FILBO me imaginé de todo, menos de que tendría la oportunidad de conocer a una señorita tan hermosa proveniente del centro de Alemania. Debo confesar que el verde manzana no hacia parte de mis colores favoritos, pero que después de ese cruce de palabras y de haber obtenido tu nombre de usuario en Facebook, pasó a ser una de mis tonalidades favoritas y que para el día de hoy custodia gran parte de mis sueños.

Luego vinieron los chats espontáneos, los momentos en los que me pasé de intenso y creí perder la oportunidad de conocerte más y más. Puedo recordar mi cara de tonto el día en el que me dijiste que vivías cerca al portal 80, pues leer eso fue una luz de esperanza inmensa.  

Con el pasar de los días no dejaste de dar vueltas en mi pedazo de cabeza. Recuerdo muy bien la tortura que fue escribir muchos “hola” sin recibir mensaje a cambio; de repente veo esa foto tuya y de los demás en el majestuoso Machu Picchu y hay si que se derrumbaron una a una mis esperanzas de volver a tener cerca a tan bella mujer.

Pero así como hubo incertidumbre y tristeza, también hubo resurrección para el alma. Aquella tarde en la que llegué de entrenar en las montañas de mi pueblo y finalmente me respondiste un mensaje nunca, pero nunca lo podré olvidar. Y mucho menos ahora sabiendo que fue ese día en el que se abrió la puerta a un amor que hoy en día aun me parece irreal, maravilloso y sencillamente hermoso.

De aquí en adelante para mí todo fue magia pura. No importó que hablaras mal del pan que se vende en Colombia, ahora menos, porque sencillamente te doy la razón y no hay punto de comparación con el que se hace en Alemania pues yo también le extraño.

Oblea, charla en el “Simoncho”, caminata a la estación del “Transmi”, visita sorpresa en el lugar de trabajo, pan y pola en las bancas del Éxito, un beso bajo la luz tenue filtrada por la ventana del apartamento de la señora Isabel, viajes maravillosos, visitas nocturnas, papelitos con palabras lindas, salidas a bailar, travesías en bici, Sushi en Wok, Cosechas, cenas en Crepes; changua, arepas, envuelto de maduro y huevos pericos al desayuno, saltos bajo la lluvia, cientos de “arrunchis”, maratón de GOT, caminatas en la arena bajo el embrujo de las olas del mar y muchos pero muchos otros inolvidables y magníficos instantes que se escapan a las teclas de este computador se encargaron de fundar las bases de la relación más especial, amorosa y única que he podido tener en millones de años luz.

Este texto no tendría humildad si solo escribiera sobre lo lindo que fue y que es hoy en día tenerte a mi lado, razón por la cual quiero también agradecer a cada discusión que tuvimos, a cada ataque de celos de mi parte y a cada choque de orgullos que tuvo lugar en los primeros días. A decir verdad hoy creo que fueron necesarios para aprender a amarnos y al mismo tiempo valorar el tipo de persona que hoy por hoy tenemos a nuestro lado. Y no trato de justificar cada una de esas acciones de las que claramente no me siento orgulloso, solo trato de decir que fueron estas una serie de pruebas que supieron medir el valor de cada uno de nuestros sentimientos.

Aprovecho también en estas líneas para agradecerte, primero por la oportunidad que me brindas de poder estar a tu lado y segundo por haberme permitido conocer tu tierra, tu gente y tu manera de vivir. Debo aceptar que sentí algo de miedo por aquello que me dijiste alguna vez sobre eso de que si algún día te visitaba sería solo como un amigo porque allá eras una persona totalmente diferente. Afortunadamente pasamos esa prueba con una calificación bien alta, tan alta que no me saco de la cabeza la idea de regresar para no volver a alejarme miles de kilómetros de tus ojos color esperanza.

Ya para intentar llegar a una conclusión quiero resaltar la admiración que tengo por ti, no solamente por tu belleza sino también por tu humildad, tus bellos sentimientos, tu apoyo para conmigo, tu sonrisa al despertar, el permiso que me das de poder darle pico a tus nalgas, la confianza y el amor tan grande que tienes conmigo. Estoy demasiado orgulloso de cada centímetro de tu ser, estoy también muy seguro de que puedes lograr cada meta que te propongas y le pido a la vida de que todos los días te llene de mucha fuerza para seguir tanto en tu lucha como en nuestra lucha.

Gracias por tanto Lena Wenig, mujer de mi alma, princesa de mi vida y guaricha de mi corazón. Hoy más que nunca TE AMO de una forma desmedida, sin fronteras y con toda la humildad que llevo conmigo. Me traes loco, loco; tanto que ya estoy pensando en empezar la alcancía para la esmeralda de la que hablamos cierto día soñando despiertos en el centro de la capital.

No te imaginas cuanto anhelo volver a rozar tus labios con los míos y poder llevarte de la mano por cualquier calle del universo, con el alma te sueño, con el corazón te amo y con mi ser te respiro.

Le.Le…







No hay comentarios.:

Publicar un comentario