sábado, 27 de agosto de 2016

MELANCOLÍA DE MEDIA NOCHE

Y si, definitivamente la música no suena igual y las ganas de danzar sin ti a mi lado no sobreviven.

El arte de extrañarte oh! Mujer divina es algo de otro mundo, algo quizá inexplicable, algo que se siente fuerte aquí en el corazón, algo que apuntala los sentidos.

La luna, la grandiosa Luna llena, incluso en su máximo esplendor no alumbra el camino como aquellas veces en la que tránsito cada sendero de tu mano.

Aquí, el ventilador seduce con su viento la delicadeza de la cortina y yo bajo el hipnotismo de la pequeña pantalla compongo para ti. Quizá son rimas inconclusas plasmadas al azar o quizá simplemente palabras que no llegan a la categoría de rima; pues a decir verdad la única rima que para mí es importante, verdadera e indispensable, es la rima de tu ser junto a mi inocuo ser.

Se pasan los minutos y yo que te pienso, de manera intensa, incesante, certera y contundente.

Incluso con cada incursión en mis libros allí te encuentro; libros en los que las princesas del 1300 allí en el viejo continente no tiene belleza tan fina como la que portas tu cada segundo que respiras.

La fortuna grata e inesperada me puso en tu camino para iluminar mi alma, cosa que agradezco con cada pedazo de fibra que me compone y aunque no sea en estos instantes el hombre al que profesas tan humilde y puro amor, yo solo quiero que aguardes ahí, que me inyectes de tu vitamina para que ayudes a este loco y desorbitado hombre a salir del letargo para llegar así a la resurrección del amor que no termina, del amor infinito, del amor inmortal.

Le.Le...

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