Aquel lugar donde puedo ocultarme de las desidias del mundo de afuera, del mundo al revés.
Es bajo la protección de tu mirada que me puedo sentir más fuerte, más vivo, más real.
Cuanto los segundos, los minutos y las horas para que esta espera llegue a su fin y poderme deslumbrar con la armonía de tus dulces pupilas, habitantes de aquel rostro angelicalmente humano.
No existe momento más tranquilo y Plácido que aquel en el que despierto y estás allí con esa mirada tierna y a la vez profunda aguardando mi despertar.
Soy un loco delirante bajo el poder que tienen esos ojos puros, ojos que cuando se fijan en mi, en todo mi ser, me elevan a dimensiones desconocidas donde puedo extasiarme con el fuego de tu amor.
Y es que hoy anhelo que ese par de cautivantes y extraordinarias perlas encalladas en tan hermoso rostro no me pierdan de vista, ni siquiera una milésima de segundo; porque de ser así seguiré caminando hasta perderme en las tinieblas sin la luz que me guía, la luz de tus ojos.
Le. Le...
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