miércoles, 14 de septiembre de 2016
OMNOMNOM
Y que tal un plátano cocido con un poco de azúcar morena para acompañar un almuerzo o la pequeña cena?
O quizá un vaso agua de panela con limón para combatir el frío o el maldito resfriado.
Y que me dices de unas tortillas de maíz con vegetales salteados y carne bien sazonados? De esos que tan rico preparas.
Imagínate que sin importar el día de la semana, en bici o en bus nos escapamos pa Titan, hacemos fila en Wok y se nos apetece ese delicioso, magnífico e increíble sushi, así con su toque de masago y sabores frescos e incomparables. Genial? No?
Pues bien, este pequeño pero sustancioso texto es un homenaje al sabor, al sabor de cocinar para ti o cocinar juntos; un homenaje sincero a esos momentos compartidos en los que nos dejamos llevar por la magia de la comida, de sus componentes de su esencia. Momentos en los que inventando recetas en casa, visitando restaurantes costosos o a veces comiendo un " corrientazo" en el restaurante de la esquina, la pasamos bonito, sabroso, donde hemos disfrutado cada cucharada en medio de sonrisas y también algunas lágrimas. Momentos también en los que no pueden faltar mi tan anhelado bocadote de tu parte.
Porque somos amantes de la buena comida y amantes en todo el sentido de la palabra, decidí escribir estas líneas un poco salidas de estilo para confesarte que contigo se come sabroso y que siempre y hasta el fin esos huevos revueltos que tanto te gustan serán un desayuno fantástico si nunca me falta tu dulce compañía.
Le.Le...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario