miércoles, 28 de septiembre de 2016

EL HOMBRE QUE MÁS TE AMÓ



 Como el bello resplandor de los astros y de las estrellas quienes tal vez dejaron de existir hace millones de años, así mismo se hacen y se mantienen mis ganas de tenerte a mi lado, totalmente infinitas.

Aun siendo una víctima incesante de la amargura y cierto nivel de existencialismo; son puros y carecen de límites cada uno de mis sentimientos y cada uno de mis deseos por hacer de mi vida el fiel apoyo de tu vida y que tú hagas de la tuya el mío.

Y es que en las mañanas, sin importar la hora, el clima y el lugar; reflejan en su ambiente cierto sentimiento de melancolía. La melancolía de tu ausencia, la ausencia de tus besos, de tu ser. Y es que es en cada mañana al despertar, cuando se hace más fuerte el anhelo de despertar a tu lado y así sentir tu respiración, uno de tus pies encima de mi cadera y lo más importante, ver lo que sin lugar a dudas de lo más hermoso de este mundo, la primera sonrisa de tu dulce carita.

No sonrío con facilidad, y no es porque no existan motivos para hacerlo y lo digo porque tengo la certeza de que eres mi alegría y la fuente irremplazable de mi felicidad. Quizá esa leve ausencia de sonrisas es parte neta de mi configuración, configuración que tal vez no cuenta con manual de instrucciones, manual que tú junto con tu paciencia, empeño y gran sentimiento, día tras día lo diseñas de manera autentica.

Es entonces cuando viene  mi mente la idea fortuita de convertirme en el amor de tu vida, el marido ideal, el padre de los hijos que te antojes tener; en otras palabras depositar millones de momentos en el universo pero solo junto a ti y quizá de esta forma tanto la vida y obviamente tú, con el pasar de los años me brinden la oportunidad de rotularme como ese hombre, el hombre que más te amó.

Le.Le…

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