Y bien dicen que el verdadero hogar no es
siempre aquel lugar donde habitas a diario, sino más bien aquel lugar donde recibes
verdaderos sentimientos y aquel donde están las personas que te aman con amor
puro, amor del bueno.
Colombia se convirtió tal vez en un nuevo
hogar para ti, al mismo tiempo en el que tú te convertiste en un hogar móvil
tanto para mí, como para los míos. Papá y mamá te adoran como a esa hija que
siempre quisieron tener, la pulga te tiene tanto cariño que pregunta siempre
sobre que puedas estar haciendo tú a la distancia y yo, pues yo extrañándote y
amándote con el alma.
Es increíble cómo se pasa el tiempo. Volando
sin descanso se nos va, pero a su paso nos ha permitido llenar nuestras vidas
de experiencias gratas, sencillas y enriquecedoras. Tan rápido se no va el
tiempo que ya ha pasado un año desde el día en el que gracias a mi pasión
prematura por los idiomas y por la literatura tuve la valiosa oportunidad de
conocerte.
En estas tierras la hemos pasado de lo lindo,
juntos tú y yo de arriba para abajo. Ha sido un año o algo menos pero parece
que ya hubieran pasado cinco o seis; parece que te conociera de antes, parece
que fueras mi tan anhelada alma gemela, mi media naranja o como diríamos aquí
popularmente: “la horma de mi zapato”. Y es que ha sido en estas tierras llenas
de un particular contraste entre el caos vehicular, los vendedores ambulantes,
los focos inmensos de contaminación, los peligros inminentes, los hermosos
paisajes, la gente pujante, la comida sabrosa y los climas bipolares; el lugar
donde te he aprendido a amar de una manera bien particular.
Gracias totales para ti, por haber contemplado
la oportunidad de visitar uno de los pocos lugares en el mundo en donde el
único riesgo es querer quedarse, también por es arriesgada decisión de fijarte
en mí, de “pararme bolas”, de abrir tu corazón a mi familia y amigos, de sacar
a relucir esos dotes de humildad que tanto me han cautivado.
Y pues bien, es aquí donde te extrañamos mi
soledad y yo, a cada día a cada instante. No tengo ni la más mínima idea de
donde podrá establecerse un hogar para este amor que nos une, la vida es la
única apta para decidirlo. Es totalmente duro contemplar la idea de que quizá
no pueda estar para ti en ese proceso que ya en poco tiempo vas a empezar y
debo confesar también de que cada vez que veo de ti venir esa frase en la que
me pides no dejar de lado la idea de irme a Francia o a otro lugar el corazón
quiere tirarse a un lado porque simplemente la posibilidad de tenerte lejos me
bloquea y me da una estocada casi que fulminante.
Y es así como desde el calor de mi hogar, aquí
frente a esta pantalla agonizante queriendo gritar y derramar algunas lágrimas;
te informo y te confirmo que de manera tremenda hay un hogar que te extraña un
hogar que más que representado por la geografía de aquel país ubicado al sur
del continente americano, está mucho más representado por la geografía de la
imperfección de mi mente, de mi alma y de mi corazón.
Le.Le…
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