El 99.9% de los días me levanto y
en una de las primeras cosas en las que pienso es en el privilegio que me ha
otorgado la vida al permitirme conocerte. Me digo a mí mismo, “¡carajo! ¿Estaré
soñando? Y hasta un par de veces he
pensado en darme un pellizco para comprobar que no se trata de un sueño.
Y es que en una relación tan
maravillosa como la nuestra, en la que no se espera a que llegue una fecha
especial para sorprender al otro con un detalle, definitivamente es donde
quiero permanecer. Porque a decir verdad nos hemos vuelto expertos en sacar el
mayor provecho al tiempo que podemos compartir y es así como el lugar y el
momento resultan siendo lo menos importante, puesto que el solo hecho de
tomarte de la mano o sentirte cerca llena nuestro alrededor de una magia única,
sencilla y a su vez fantástica, una magia que nos libera, nos transporta a una
dimensión llena de un amor puro y sabroso.
Hemos aprendido a ponerle la cara
a todo tipo de inconvenientes y siempre salimos vencedores. Las lágrimas han
sido fuertes y a veces crueles, pero también han sido prueba vital del sentimiento
tan grande que llevamos por dentro, porque siendo sinceros nadie derrama una
lágrima por alguien que no le importa en lo más mínimo.
Somos como niños, imaginamos,
estamos locos, resistimos, nos apoyamos con fortaleza y nos gozamos la vida de
una manera sencilla pero demasiado inolvidable. Y es que es como un sueño
sensacional poder sentirte una sola persona junto con la mujer a quien amas;
dos que encajan perfectamente, como si sus moldes hubieran sido diseñados el
uno para el otro.
Definitivamente no me cansaré de
decirte la maravillosa mujer que eres, esa mujer que llego para darle ese giro
de 180 grados a mi vida, esa mujer que me pone a volar y a soñar bien
despierto, a soñar que nada es imposible, a soñar con un amor “pato”, a soñar
con bellas letras que se pueden plasmar en el papel y a que un beso o una
sonrisa pueden convertirse en el combustible que impulsa tu vida. Porque te has
convertido en mi mejor sueño, en ese que ya es real y del que no tengo que
despertar porque es un sueño que ya estoy viviendo con la mayor de las pasiones
y el mínimo de condiciones.
Le.Le...
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