Qué tal si cada noche desnudamos nuestras almas
Para que se fundan en un solo cuerpo lleno de pasión
Qué tal si nos dedicamos gran parte de esta existencia
A producir millones de lágrimas a causa de la felicidad espontánea
O si tan solo llenamos el corazón de simplicidad
Para de esa manera liberarlo del limbo de la incertidumbre.
Qué tal si le damos licencia vitalicia al lado oscuro de
nuestro orgullo
Para que este tome un vuelo sin regreso con sus más grandes
aliadas;
La tristeza, la melancolía y la desesperanza.
Qué tal si le brindamos algunas dosis de ignorancia
A la burocracia y a su sistema lleno de tabúes,
Que como minas “quiebra patas”
Se cruzan en el camino con la intención de amputar alguno de
nuestros sentimientos.
Qué tal si mejor tomamos un par de bicicletas,
Una provisión infinita de amor, sonrisas, coraje y pasión;
Para así emprender un viaje inolvidable en donde sin
importar la ruta
Podamos tú y yo pedalear sin límites al encuentro
Del nirvana de un amor descomunal.
Qué tal si cada mañana al desayuno reemplazamos el café
Por la receta de los besos perfectos y el abrazo profundo,
Una receta que tiene la facilidad de encender el motor de
nuestros sueños
Y de darle rienda suelta a un par de mentes humildes,
Sin mascara, sin rendición.
Le. Le...
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