miércoles, 3 de abril de 2019

INCONSISTENCIAS


Y aquí vamos una vez más, escribiendo para liberar, escribiendo para celebrar, escribiendo para sobrevivir; dice el autor.

¿Me creerías si te digo que algún día nos volveremos a encontrar e intentaremos por medio de un suspiro alcanzar la luz de las estrellas? Le dice él a su eterna enamorada y amor de su desdichada vida.

Aquí viendo por la ventana opaca y oculta tras las rejas color rojo, me atrevo a decir y por consiguiente a asegurar, de que solo falta un millón y unas cuantas más primaveras para que te deje de querer, un millón de siglos más pasarán y de seguro la seguiré adorando. Se repetía el autor así mismo en medio del frío caluroso y somnoliento.

Lágrimas de uno de los chicos le recuerdan lo susceptible que puede llegar a ser, de esos que lloran a veces por cualquier cosa insignificante. Como una Magdalena ha llegado a llorar para ciertas penas intentar olvidar.

Fotos, música en la radio, lugares recorridos por Macondo, caminatas bajo la lluvia; todas y cada una memorias de eso bello que pudo trascender.

Se queda pensativo detenido por un semáforo en rojo, acaba de recordar que se aproxima la nueva temporada de GOT y que ella de seguro no estará allí y mucho menos tendrá la intención de verla junto a él. Luz verde, pedal adelante, noche fría, continua la ruta.
No seas idiota se dice frente al espejo. Déjala en paz, le replica algo en su mente.

Se pregunta sobre si estaría bien tan solo escribir para felicitar y saludar, pero los antecedentes le recuerdan que es una perversa idea y se anima con la idea de que tal vez ella será quien escriba; un par de meses, un año, nadie lo sabe, pero tal vez sucederá.
Sonríe, ella está bien y estará mejor; se dice a si mismo mientras cierra esta sarta de ideas llenas de inconsistencia.


Leo RG

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