Y los últimos días el cielo
derramó un millar de lágrimas por tu ausencia,
La blanca silla número cinco no
fue ocupada al desayuno y mucho menos al almuerzo,
Las palabras del chinito se
limitaron a decir: “hace falta la princesa”.
Hasta el jocoso e inquieto señor
Nix notó que tú no llegaste.
En este preciso instante pasa por
mi mente asediar tus dulces labios a picos,
Escalar en nuestras burritas
parte de la colina,
Tomar un jugo de feijoa, maracuyá
o guanábana en la plaza de mercado
Y por qué no, tener una pequeña
disputa de “Mao, Mao”.
A veces siendo las 4 de la
madrugada mis pupilas se abren de repente
Y mis brazos reclaman tu espalda
para llegar al arrunchis perfecto.
El sueño se torna difícil para
ser controlado
Y es solo gracias a tu sonrisa
viva aquí en mi mente que puedo soñar tranquilo.
La sensualidad de tu cuerpo
hermoso en el momento de la ducha,
Aquella que me trae loco, que me
derrite y me acelera el latido de mi
corazón,
Totalmente me hace una falta
fuera de lo común, una falta fuera de serie.
Y como no sentirlo, si es que son
dos cuerpos que se funden y sin límites forman uno.
Y andar de tu mano, ¡carajo! Eso
si que me hace una falta terrible,
Porque es de tu mano que me
siento más fuerte, libre de todo mal, protegido.
Porque es de tu mano la forma más
linda de recorrer el mundo,
El mundo presente, el mundo de
los sueños, el mundo del amor.

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