Y ahí está el de nuevo, frente a la pantalla de su
computadora escribiendo todo aquello que quizá no puede expresar con palabras. Las
lágrimas son inevitables, el volumen de la música no puede disipar la soledad
que se toma el lugar.
El reef de las guitarras a ritmo de reggae le ofrece algo de
tranquilidad a su corazón pero aun así no puede evitar sentirse mal, no puede
evitar sentir que cuando abre su boca termina diciendo cosas que duelen, que
hieren el sentimiento de ella, el amor
de su vida.
Destrozar el miedo siempre ha sido y será su más grande
objetivo, ofrecerle a ella una sonrisa cada mañana, ofrecerle su mano para que
camine a su lado y a su lado poder convertir todos los sueños en una realidad
inminente, su más grande anhelo.
La distancia agobia, pero esta no es lo suficientemente
fuerte para destruir un amor como el suyo. Las promesas de cambio se hacen notar,
pero ¿para qué cambiar cuando prometieron amarse con todo y defectos? Pues no,
la solución exacta no es cambiar; la solución es sacarle todo el provecho a
cada segundo compartido y encontrar en las diferencias la mejor manera para
descubrir nuevos mundos, para aprender que la vida está más allá de las
fronteras y para darle la espalda a esa monotonía que pretende tomar lugar a
pasos agigantados.
Así pues para no insistir con más de lo mismo, es preciso decir que sus
sentimientos por ella están firmes y que no los cambia nadie; cabe también
resaltar que aquella mujer en toda su esencia es el ingrediente principal de la
fortaleza y de la locura de aquel hombre extraño. De tal manera que sí ella
continua compartiendo su vida con él, estamos seguros de que sin duda la
felicidad infinita se convertirá en la gran protagonista de esta historia de
nunca acabar.
Le.Le...
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