Y los días previos al momento en el que la mujer de tu vida
está a punto de subir a un avión para retomar parte de su vida al lado de los
suyos, se convierten en una danza con la
incertidumbre y una convivencia ardua con aquellas lágrimas fugaces.
Llegan a tu mente de forma espontánea cientos de bellos
momentos protagonizados directamente por las sonrisas, las tonterías, las
cosquillas, los días en los que susurraste al oído en te amo sincero, una que
otra discusión que terminaba en caricias silenciosas pero reconfortantes y
llenas de alivio.
De repente te das cuenta de que algunos meses al lado de la
mujer con quien has aprendido a ver el verdadero amor desde otras perspectiva y
valorarlo totalmente se han pasado literalmente volando, pero que a su vez se
vivieron con tanta intensidad, carisma, felicidad y verdadera armonía que
fueron el tiempo suficiente para fortalecer un lazo de amor supremo.
El avión despega llevándose con él mi mayor tesoro, mi mayor
apoyo, mi más grande motivo para sonreír y seguir adelante. Ese momento en el
que la fortaleza, el miedo y el llorar se entrelazan con la fuerza con la que
nuestras manos siempre lo han hecho bien sea caminando en la oscura noche o en
el mágico instante de compañía y caricias en el cómplice silencio de la
habitación.
Pero no hay porque temer; es momento para demostrar de lo
que verdaderamente esta hecho este amor, es el momento correcto para demostrar
hasta qué punto somos capaces de llegar para hacer reales nuestros sueños y
poder tener esa vida juntos de la cual siempre hemos hablado y con la que
siempre estamos soñando.
Somos de corazón fuerte y atrevido, tenemos convicciones
firmes y el espíritu noble; nada puede ni podrá doblegarnos. Habrá obstáculos,
pero no serán imposibles de sobrepasar porque simple y llanamente el destino no
nos juntó por casualidad, este nos cruzó en el camino porque el blanco y el
negro no solo se convierten en una buena taza de café; pues el blanco y el
negro también están hechos para contrastar, para sobresalir, para romper esquemas
con su unión y para descubrir la verdadera felicidad.
Así que, cuando tomes un avión de regreso o cuando yo tome
uno para acudir a tu encuentro y así poder suspirarte al oído lo muy loco por ti
estoy; será ese e momento indicado para dar un paso más allá, para dejar de
lado los miedos y bien así poder con el tiempo dejar de ser dos para empezar a
ser tres, cuatro o quizá cinco. Porque esto no encontrará fin ni siquiera en el
firmamento, porque esto es hace fuerte, porque esto no se desvanece y mucho
menos tiene límites y si, aquí estamos caminando de la mano aun cuando para
algunos esto era un simple capricho o un interés fortuito.
Le.Le...
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