Un beso al desayuno durante
muchos años, hasta que perdamos la cuenta.
Un viaje sin afán hasta el último
rincón del planeta,
donde podamos disfrutar de todo
eso tan hermoso
que tiene la tierra para
enseñarnos.
Imagina un paseo en bicicleta por
nuestra Colombia querida,
disfrutando de sus sabores, de su
gente particular
y de sus ocurrencias fuera de lo común.
Juntos, tu y yo cumpliendo cada una de
nuestras metas
y a su vez gozando de la compañía,
el apoyo y la sonrisa del otro.
Un beso bajo la luz de aquel
infinito número de estrellas
en un lugar donde solo se pueda
oír nuestra respiración y el palitar
incesante de nuestros corazones.
Imagina que somos uno sin la
necesidad de dejar de ser dos,
que rompemos todo tipo de tabú o paradigma
y
que vamos por ahí sin importar aquello
que puedan decir los tuyos
o los míos.
Que bailamos en cualquier
lugar y que somos felices
a ritmo de salsa, bachata o
merengue.
Que no nos cansamos de cantar en
el oído del otro y mucho menos
de acariciar nuestro cabello
cuando estamos acostados en la pierna del otro.
Imagina que no dejamos de saltar
como niños,
que no paramos de soñar despiertos y que no perdemos la esperanza
de que andaremos de la mano, incluso cuando esta está llena de arrugas
y quizá con algunos temblores irregulares.
Imagina también que todo lo que imaginas se hace realidad,
una realidad sin igual, llena de cosas y de momentos que nunca olvidaras.
Pero por favor no dejes de imaginar,
porque como bien dijo Einstein; "Sí lo puedes imaginar, lo puedes lograr"
Le.Le...
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